Murray quiere ser emperador

El número dos del mundo se ha clasificado en la jornada de hoy para disputar la final del Shanghái Rolex Masters, al eliminar al francés Gael Simon por un abultado 4-6 y 3-6. El bajón que aturdió su rendimiento durante el pasado mes de septiembre parece haber dejado paso a una de las versiones más brillantes del campeón de Wimbledon.

Murray quiere ser emperador
Andy Murray en la final de Beijing | Fuente: ATP
Gilles Simon
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Andy Murray

El escocés Andy Murray ha vuelto a meterse esta temporada en otra final de Masters 1000, al conseguir doblegar al número 32 del mundo Gael Simon por 4-6 y 3-6. Con esta ya van 61 finales en el palmarés del de Glasgow, 4 de ellas en la ciudad de Shanghái. Pero si por algo podemos destacar la figura de Murray este año es por haber alcanzado la cúspide de su madurez tenística.

La semana pasada en Pekín el británico sumó su cuadragésimo título como profesional, que a sus 29 años le postulan como uno de los próximos candidatos a suplir al serbio Novak Djokovic a la cabeza del ranking (si este lo permite).

Esta será su sexagésimo primera final como profesional, y la cuarta en ShangháiEl “muro de Dunblane” ha sabido sobrellevar el cansancio y los numerosos traslados semanales que conlleva integrar este gran exigente circuito masculino. Parece que el haber dejado escapar el US Open no le ha perjudicado, sino que le ha animado a ser más competitivo durante la gira asiática. En esta no ha cedido una sola manga, algo que cabe destacar especialmente tras haberse medido a jugadores de la índole de Lucas Pouille o David Ferrer en las últimas semanas.

Durante prácticamente todo el choque Andy Murray ha tenido el pleno control, donde los potentes intercambios frustraban cualquier esfuerzo del de Niza para entrar a atacar a la pista. Si a esto le añadimos la inseguridad y la indecisión que han caracterizado el juego de Gilles Simon en su partido de semifinales es consistentemente razonable que el británico se halla alzado con la victoria. Cualquier ángulo o lateral de la central de Shanghái era oportuna para que Murray desarrollara su impecable poderío con carta de libertad.

A pesar de las amplias marcas de nerviosismo que el de Glasgow esbozaba en concretos puntos del partido, el número dos del mundo no ha perdido la cordura y mucho menos la firmeza. Notablemente acertado con su amplio abanico de recursos, en especial de drive y el revés, Gilles Simon ha sido una presa fácil. Es cierto que el francés podría haber hecho mucho más, evidenciando esto en los momentos finales del duelo.

Novak Djokovic no estará en la final del domingoA priori parece una final asequible para Murray la de mañana, sobre todo si contamos con el factor de que Novak Djokovic ha caído sorpresivamente ante el español Roberto Bautista en el otro encuentro de semifinales. Sin embargo, el mundo del tenis es a veces tan inhóspito que el segundo cabeza de serie de Shanghái no debería dejar suelto ni siquiera un ligero detalle.