Seppi se da otra oportunidad

El jugador italiano logró el acceso a la segunda ronda del torneo ATP 250 de Amberes, al imponerse por 7-6 (7) 5-7 6-3 a Federico Delbonis, octavo cabeza de serie del torneo. El encuentro estuvo muy igualado por lo que este triunfo da moral a un Seppi que está lejos de su mejor nivel.

Seppi se da otra oportunidad
Andreas Seppi en 2016. Foto: zimbio
Delbonis
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Seppi

Cualquier tiempo pasado fue mejor. Eso es lo que pensará Andreas Seppi en referencia a su situación profesional, a tenor de la mala temporada que está protagonizando. Al de Bolzano parece haberle sentado realmente mal entrar en la treintena y presenta un balance pírrico de 18 victorias y 22 derrotas en este 2016. Necesitado de reaccionar si no quiere acabar el año fuera del top-100, Seppi tiene en Amberes un torneo clave para su devenir.

Seppi busca acabar el año entre los 100 mejores

Y es que comenzar el 2017 sin un puesto entre los 100 mejores, pondría en seria duda el acceso directo al cuadro final del Abierto de Australia para el italiano. Su actitud en el partido de primera ronda deja traslucir la importancia de la cita, y permitió ver la mejor versión de Seppi en toda la temporada.

Seppi estuvo muy sólido

Se vaticinaba una gran batalla pero hasta las predicciones más optimistas se quedaron cortas. Maratón de tenis el que se vivió en la pista central del novedoso torneo de Amberes, con más de 150 minutos de tenis de gran intensidad y calidad. Delbonis vendió muy cara su piel, algo que se vio que ocurriría desde el inicio.

Y es que la primera manga fue de una igualdad máxima, con dos breaks por cada lado y juegos largos y con alternativas. Delbonis buscaba aprovechar su condición de zurdo buscando el revés de Seppi, que se movía bien e intentaba tomar la iniciativa. Variedad de efectos a ambos lados de la cancha, que desembocó en un tiebreak en el que Seppi estuvo más preciso.

El siguiente rival del italiano será Haase o Mathieu

Se pensaba que el argentino podía derrumbarse tras dejar escapar el primer set, pero nada más lejos de la realidad. Se puso el mono de trabajo y comenzó a repartir el juego amparado en un gran servicio. Equilibró el partido, que se fue a un agónico tercer set. Allí, la veteranía del italiano decantó la balanza de su lado y dejó el evento huérfano del octavo favorito.