Alexander Zverev se proclamó campeón en Washington

El alemán conquistó el título número cinco en su carrera al superar con contundencia a Kevin Anderson por 6-4 y 6-4 en la final del ATP 500 de Washington. Zverev sigue demostrando ser un jugador compacto y completo que, ahora, solo le queda alcanzar un Grand Slam.

Alexander Zverev se proclamó campeón en Washington
Alexander Zverev se proclamó campeón en Washington | Foto: Zimbio

Alexander Zverev gritó campeón en los Estados Unidos, más precisamente en el ATP 500 de Washington al vencer en la final al sudafricano Kevin Anderson en un partido que tuvo al nacido en Hamburgo como claro dominador. El buen rendimiento que ha mostrado a lo largo de la temporada, se vio recompensado y justificado en los dos parciales, los cuales se los apropió por 6-4 y 6-4. “Sascha” no solo es un joven con un futuro prometedor sino que a esta altura ya es una inmensa realidad dentro del circuito. Con el trofeo levantado en la última jornada de Washington, alcanzó nada menos que su cuarto título en el año. Zverev se luce infalible, se supera constantemente y con todo su talento va por todo en la gira norteamericana, la cual solo acaba de empezar.

Son pocos los tenistas capaces de hacerle frente a cualquiera sin importar el lugar ni la superficie. Alexander Zverev es uno de ellos. Un jugador con una personalidad muy fuerte, una convicción y una confianza asombrosa y unos golpes letales que le permiten no  temerle a nada ni a nadie. Con tan solo 20 años, el alemán ha registrado su nombre en lo más alto del tenis al obtener su cuarto título en la temporada y su quinto en la era profesional. Además, con un tenis sin límites que cada día progresa aún más, asegura ser un jugador idóneo para permanecer en el tiempo, colocando también su nombre, en la historia del tenis.

El juego tan completo y variado imposibilita describir cuáles son sus impactos por excelencia. Sin embargo, claro está, que el servicio ha crecido y con el correr de los torneos se ha consolidado a un nivel llamativo. Desde allí, “Sascha” marca el compás y el ritmo de los encuentros. Servicios fuertes, otros suaves pero muy bien direccionados y tantos otros saques directos que solo se encuentran con la lona del fondo. Zverev tiene una mentalidad ganadora y una inteligencia impresionante para encontrar siempre los recónditos más profundos de las pistas. De esta forma, se deshizo en 2017 de muchos de los jugadores top 10, entre ellos Kei Nishikori en la semifinal de Washington. 

La incorporación del ex número uno del mundo, Juan Carlos Ferrero parece haber sido una decisión apropiada. Juntos fueron mejorando los aspectos más destacados del joven con ascendencia rusa, y por otro lado, exploraron y ajustaron otras perspectivas de su juego, sus principales falencias. El talento innato y las ganas de superación le otorgaron los créditos al pupilo del español para conquistar este mismo año los títulos en Montpellier (dura), Múnich (polvo de ladrillo), Roma (polvo de ladrillo) y en la jornada de hoy, el ATP 500 de Washington (dura), demostrando así, tener todas las cualidades y condiciones para imponer su tenis aún contra el famoso y prestigioso big four.

Zverev pone en práctica su mejor repertorio

Luego de superar a Jordan Thompson, Tennys Sandgren, Danil Medvedev y Kei Nishikori, el número ocho del mundo se metió en una nueva final, esta vez en el ATP 500 de Washington para demostrar su madurez y grandeza ante el gigante sudafricano Kevin Anderson. Durante todo el partido, el revés de Zverev estuvo intratable: los golpes cruzados adoptaron ángulos imposibles para cualquiera que estuviese en frente y los golpes paralelos se convirtieron en fortísimos disparos que tuvieron como único destino, las líneas del fondo. Desde temprano, el quinto preclasificado del torneo comenzó a inquietar y a darle a conocer a Kevin lo dificultoso que sería el resto del compromiso.

En el primer juego, generó dos ocasiones de quiebres y en el game siguiente, sumó tres oportunidades más para terminar consolidando el quiebre, obteniendo una ventaja sin retorno.  Tras un 6-4, el extraordinario alemán se encaminó para sumar un nuevo campeonato y  para alcanzar su primer título en categoría 500. Anderson hizo lo que pudo, intentó jugar a una velocidad impactante e impedir que su adversario quede a disposición para controlar y direccionar los puntos a su manera. Por momentos lo consiguió pero, sin embargo, la inteligencia y las combinaciones que tiene en su haber, le permitieron a Zverev encontrar la forma de contrarrestar ese peligroso juego con genialidades desde el fondo de la cancha.

El alemán se luce con todos sus golpes

Todo continuó por el mismo sendero en la segunda manga. En el inicio, Zverev jugó como un experimentado jugador de largos años en el circuito y con una convicción admirable puso a Anderson a luchar desde atrás, con lo que ello generaba. El tempranero quiebre consumado,  le dio los réditos necesarios para que “Sascha” se luzca. Ante la mirada atenta de un estadio colmado, jugó sin ningún tipo de presión como si fuera inmune al clima que lo rodeaba. Jugó impecable, no solo en el aspecto ofensivo sino que también hizo lo propio en la faceta defensiva. Cometió muy pocos errores y no dio posibilidades a su rival por la supremacía y contundencia de sus servicios.

Alexander Zverev no se impacientó, mostró una calma extraordinaria y con clara justicia consiguió cerrar un torneo disputado de forma prodigiosa. Con un nuevo 6-4, el joven de 20 años dio otro paso en alto en su carrera y llenó su alma de alegría al gritar campeón en el ATP 500 de Washington. Los Másters 1000 de Montreal y Cincinnati y por supuesto el Abierto de los Estados Unidos, esperan por su tenis.