Shapovalov hace soñar a Canada

El joven maravilla del tenis canadiense Denis Shapovalov, ayer se encargó del francés Adian Mannarino por 2-6, 6-3 y 6-4 en los Cuartos de Final del ATP 1000 de Montreal. En semifinales se enfrenta al alemán Alexander Zverev, quien le ganó en set corridos al sudafricano Kevin Anderson.

Shapovalov hace soñar a Canada
Shapovalov hace soñar a Canada. Imagen: Zimbio

Los precedentes del partido indicaban que ambos venían entonados tras tener una jornada mágica, ambos jugadores que generalmente recorren las rutas de los Challenger, habían dado tremendos batacazo durante esta semana. Shapovalov que venía de ganarle al Rafa Nadal, había mostrado ante Rafa una carta de presentación importante. El canadiense tiene un saque sólido, tira ambos servicios con mucha potencia, el primero con mucho efecto abriendo a su rival y tras la devolución le queda todo el sendero para su golpe predilecto que es la derecha, a la que le da toda potencia. Sus golpes para trabajar el revés generalmente cuando están muy presionado y la volea que la prepara muy mal y la ejecuta peor.

Por el lado de Mannariano tiene toda la escuela francesa, con todos los golpes pulidos, buenos primeros servicios, y luego tiene todo bien trabajado. Su problema es el de todos los franceses, se caen mentalmente en un momento del partido y dejando ser sólidos para pegar casi con temor y por ello no llegan salvo momentos tremendos, continuamente a finales del ATP teniendo el bagaje de jugadores que posee ese país.

El primer set Shapovalov erró todo

El canadiense empezó el partido con el peso de haberle ganado a Nadal. Tenía enfrente un rival menor pero con mucha carrera sobre su lomo, algo que con tanta experiencia supo capitalizar todos los errores de la joven maravilla. Y fue así que ya en el primer juego con el saque del canadiense el francés mantuvo la pelota dentro de la cancha y provocó el autoquiebre de Shapovalov, quien cerró su juego de saque con una doble falta.

Mannarino muy despierto, con un tenis a pura mano, con golpes justo volvió a quebrarle al canadiense en el tercer juego y sostener su servicio llegando rápidamente a tomar las riendas del primer set por 4-0. El problema para Mannarino comenzó con su próximo juego de saque, donde Shapovalov se empezó a despertar, y empezaron los pelotazos de fondo y así las complicaciones para el canadiense. El francés empezó a cederle la iniciativa y empezó a sufrir el partido. Mannarino se quedó con el primer set, pero el canadiense empezaba a darle show a la gente quien casi en equipo, empezaron a ir tras el triunfo.

Y en el segundo apareció Shapovalov

Luego de un comienzo parejo con una cierta ventaja en el juego del canadiense, donde a Mannarino lo salvaba a su muñeca, algo que le permitía devolver los misiles que venían desde el otro lado de la cancha. Pero al francés la resistencia le duró hasta el cuarto juego, porque Shapovalov se terminó de soltar y empezaron los tiros de todos lados y prácticamente se terminó el set, ya que el niño lo quebró en el quinto juego al francés y viajó a quedarse con el segundo episodio.

La tercera manga empezó igual que las condiciones climáticas, muy inestable. Ambos empezaron a sentir la presión del partido y comenzaron imprecisos.  Primero Shapovalov y luego Mannarino quebraron el servicio de su rival, consecutivamente en el tercer y cuarto juego del set. Luego del descontrol vino la calma y empezaron a sostener el servicio aunque el francés ya no movía tanto las piernas y no lograba devolver el servicio del canadiense.

Fue así que llego la definición de partido con el servicio del francés, Shapovalov empezó a presionar sobre el segundo servicio de Mannarino, quien ya prácticamente no tenía la movilidad de piernas que lo había llevado a dominar el primer set y fue el momento del golpe final. El canadiense le tiró toda la artillería, espero el momento justo y le quebró el servicio. Con el estadio de pie, Shapovalov se quedó con el partido y con el corazón para siempre de sus compatriotas quienes encontraron un jugador que genera un ida y vuelta en la emoción del público. Ahora viene Zverev, un partido de la nueva generación, un partido que puede determinar la vara hasta dónde puede llegar la joven maravilla canadiense.


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