Pouille resiste y alcanza la final

El francés superó a Jo-Wilfried Tsonga y definirá el título frente a Richard Gasquet.

Pouille resiste y alcanza la final
Lucas Pouille celebra su pase a la final. Foto: Zimbio.

Victoria de la resistencia. Lucas Pouille alcanzó la final del abierto de Montpellier luego de superar a Jo-Wilfried Tsonga en un partido que lo prometía todo y entregó poco. Cuando la paridad se hacía presente en el segundo set Tsonga abandonó el duelo por molestias físicas.            

El duelo entre locales auguraba un gran espectáculo. En la final esperaba Richard Gasquet, que había superado a David Goffin en tres sets. En la pista se encontraban dos estilos de juego muy diferentes: la potencia vs la ductilidad. La primera cualidad la cargaba Jo-Wilfried, dueño de un poderoso saque y derechas que asustan. Por el otro lado, Pouille quería mostrarse a la altura de las circunstancias.

El primer parcial duró apenas 22 minutos. Fue todo para Tsonga que, con dos quiebres en su poder, se llevó el set por 6-1 sin dejar que su rival entre en el juego. Tonsga (19 en el ranking ATP) tuvo cuatro aces, sin dobles faltas. Mantuvo su primer servicio en un 67%, de los cuales ganó un 88%. Generó dos oportunidades de quiebre y se quedó con ambas. Pouille, por su parte, entró a la pista errático, obteniendo apenas el 31% de primeros saques. Además, tuvo apenas un saque directo que compensó con una doble falta.

A la baja cantidad de primeros saques de Pouille se le acoplaron los pocos puntos ganados (31%). Tsonga, en cambio, ganó el 71% de los puntos jugados con su primer servicio y el 69% con el segundo. Sin ceder chances con su saque y haciendo temblar el de su contrincante, el 19 del mundo hizo del primer set un trámite.

En la segunda manga despertaría el joven Lucas. Si bien no tuvo mucha claridad con su servicio (tuvo dos aces y tres dobles faltas), elevó el porcentaje de primeros saques a 53% y ganó el 71% de ellos. Jo-Wilfried sumó seis aces a su cuenta personal. Bajó el promedio de primeros servicios a 60% y de ellos ganó el 67%. A diferencia del primer parcial, cedió cuatro oportunidades de quiebre de las cuales salvó tres. Pouille le dio a Tsonga dos chances y salvó una. Con un quiebre por lado, la cuestión estaba totalmente igualada.

La clave estuvo en el décimo game. Con el marcador 5-4 en su favor, Jo-Wilfried tuvo un match point. Lucas Pouille pudo resistir ese punto y, cuando las cosas se pudieron iguales en cinco, Tsonga abandonó la partida. El número 17 del ranking actual pudo superar –de manera poco convencional- un partido que se le hacía cuesta arriba.

Este fue el cuarto enfrentamiento entre ambos. El historial estaba, hasta este partido, dos a uno en favor de Tsonga, quien había ganado en el Masters 1000 de Montecarlo (2016) y en el ATP de Marsella en 2017. En los dos encuentros el score había sido el mismo: doble 6-4. Pouille había ganado el último encuentro entre los dos por 6-1 y 6-4, también el año pasado en Viena.

La final ya era antes de este encuentro 100% francesa.  Allí se enfrentarán Gasquet -en su sexta final consecutiva en Montpellier-  con el joven Pouille, que quiere empezar a mostrarse como la renovación francesa. Está por verse si aún tiene fuerzas para sostener la resistencia.