Resumen Atlético Nacional 2017-I: Óscar Franco, pudo ser y no fue

El delantero paraguayo llegó a Nacional a principio de año sin hacer mucho ruido. Y de igual forma, su salida del equipo parece cantada. Queda la sensación de que pudo dar más y no tuvo oportunidades.

Resumen Atlético Nacional 2017-I: Óscar Franco, pudo ser y no fue
Resumen Atlético Nacional 2017-I: Óscar Franco, pudo ser y no fue

La camiseta 13 de Atlético Nacional, hasta hace un tiempo, era cosa sagrada. El dorsal que muchos consideran de mala suerte era el amuleto de Alexander Mejía. Puede ser simple casualidad o agüero, pero quienes tuvieron este número mientras Mejía no estuvo en el equipo pasaron sin pena ni gloria. En el 2015 fue Yulián Mejía, que con talento un talento del mismo tamaño de su desidia se fue entre silbidos e insultos. Dos años después, Óscar Franco parece vivir una historia similar.

Los malogrados pasos de Yulián Mejía y Óscar Franco tienen, de entrada, dos diferencias obvias. La primera es la titularidad casi forzada de Mejía -tras la salida de Cardona tuvo que echarse el equipo al hombro- que contrasta con las escasas apariciones de Franco. La segunda diferencia pasa por la actitud: Franco demostró la 'verraquera' que el exigente público verde le pide a sus jugadores, así los resultados no lo acompañaran. Mejía, entre tanto, jugaba con una parsimonia que desentonaba con el apremio que tenía ese último equipo de Juan Carlos Osorio.

La historia de Óscar Franco en Colombia empezó en Fortaleza FC, donde logró 5 goles en 18 apariciones. Tiene gusto a poco, sin embargo su función no era la de un 'killer'. Franco era, más bien, un mediapunta de sacrificio que se posaba en la frontal del área para rematar o asistir según lo demande la situación. Consumado el descenso de Fortaleza, llego a Nacional junto al argentino Mariano Vásquez. Su misión era reforzar el equipo B, que disputaría la liga colombiana mientras el equipo de lujo peleaba Copa Libertadores y Recopa.

Franco podrá decir que salió de Nacional siendo campeón de Recopa y Liga, sin embargo su aporte en cifras fue mínimo: jugó 6 partidos, apenas 2 como titular y los otros 4 entrando sobre el final del encuentro. Anotó un solo gol, en la victoria 2-1 ante Deportivo Pasto en el Atanasio Girardot. Fueron 7 disparos, 3 de ellos entre los tres palos, 3 faltas recibidas, 5 faltas cometidas y 2 tarjetas amarillas. Analizando solo las cifras, se trata de un jugador indefendible. Sin embargo, durante todo el primer semestre de 2017-1 hubo gente que preguntaba qué es de la vida del 'paragua' que vino de Fortaleza. No tanto por lo que se pagó por él o por lo que prometían de él ya que, reiteramos, llegó sin bombos ni platillos.

Cada técnico tiene sus jugadores favoritos y sus formas, discutir eso es pelear contra molinos de viento. En el equipo B fue suplente de otros jugadores como Arley Rodríguez o Luis Carlos Ruiz. Para colmo, con la competencia internacional terminada, su nombre difícilmente aparecía entre los convocados. A Franco siempre le daban 10 o 15 minutos al final y su cara de angustia era bastante diciente cuando las cosas no salían. Corría y metía pero su fútbol nunca convenció al hincha porque para que eso ocurra hay que convencer primero al DT. Óscar Franco se suma a la ingrata lista de jugadores paraguayos que se fueron sin pena ni gloria de Nacional. La única diferencia es que, a diferencia de Zeballos o Velásquez, el talento (o la falta del mismo) de Franco va a quedar como incógnita. Las tertulias futboleras lo recordarán como una rareza.