Vale creer, pero no creérnosla
(Foto: depor.pe)

Vale creer, pero no creérnosla

Perú encontró el estilo de juego que al hincha le gusta. Pero aún falta mucho si se quiere clasificar después de 33 años a un Mundial.

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Luis Francisco Burranca

Opinión. Por más que le moleste al hincha peruano con lo que estoy a punto de decir, hay que ser claros. Esta Copa América 2015 sacó a relucir a un Perú que tiene todo para ser la revelación del campeonato y es prácticamente un hecho que lo sea. Pero en mi parecer, y con mucho dolor digo esto: aún no tenemos equipo para ir al Mundial de Rusia 2018.

Digo esto porque la competencia más grande que el mundo del fútbol propone es dentro de 3 años. Casi 1100 días para darle giros cataclísimicos a un fútbol que ha sido dañado y maltratado por dirigencias asquerosas y corruptas. Eso es en la mesa. En la cancha se tienen que hacer giros aún más entendibles.

Para ello tenemos que cumplir con diversos objetivos. Un mal rendimiento y probablemente, todo lo que podamos haber dicho de esta Selección Peruana de Ricardo Gareca haya sido en vano. Entendamos esto: en 2011 también fuimos a semifinales, quedamos terceros y aún así nos comimos una mentira terrible.

La competencia es fundamental

En mi concierne, el primero de estos objetivos. ¿Recuerdan en 2011 cuando tuvimos frescas revelaciones como Balbín, Guevara, Carmona, Corzo y Revoredo? En aquella época nos miraron por encima del hombro una vez más. A excepción de Revoredo y Carmona (que terminaron carreras, una mejor que el otro en diferentes equipos extranjeros), todos volvieron al país con más pena que gloria. 

No puedes impresionar al mundo por solamente 30 días para después convertirte en un total declive futbolístico. Es un escupitajo a la carrera. Temo mucho porque estas cosas puedan llegar a pasarle a chicos de calidad nata como Luis Advíncula o Christian Cueva. Claras revelaciones del campeonato con pocas diferencias de edad. Si el fútbol de afuera no mira a nuestros jugadores, todo habrá sido en vano. Porque sin competencia, no hay equipo.

Los DTs son hombres, no mesías.

Ricardo Gareca llegó con la mentalidad de cambiarle el estilo de juego al futbolista peruano. Lo regresó a sus raíces. Toque corto y sencillo. Nada del ratoneo echado para atrás que impuso hace algunos años Sergio Markarián (Q.E.P.D su carrera, tras la barbaridad que le pasó ahora en Grecia). 

Lo de Gareca con el órden ha sido excepcional. No salió a quejarse con los periodistas como lo hizo en algún pasado el uruguayo. En sus conferencias, el mensaje era claro y simple: "Estamos trabajando". Nada más, sin dimes y diretes. Mientras no caiga en la falacia comercial y poco deportiva, el 'Tigre' está haciendo un buen trabajo al mando de la 'blanquirroja'.

Dejar algunas cosas 'tradicionales'

El fútbol local, como bien lo dije antes, es un fútbol dañado. Las deudas y el poco dinero que hay en los clubes (Sobre todo, en los más grandes del Perú: Universitario y Alianza Lima), no deja el campeonato bien parado para nada.

Hace dos décadas atrás, tras los JJ.OO de Barcelona 92, el deporte español olbigó a transformar a sus clubes en Sociedades Anónimas, ya que se vivía una caída económica en el fútbol de la 'madre patria'. A excepción del Real Madrid y el Barcelona, estos equipo comenzaron a jugar una liga aparte a la de los dos titanes. Una competencia súmamente pareja que le saló de una catástrofe.

Por ello, el manejo por medio de una S.A salvaría de muchísimas deudas a varios equipos del fútbol local. Sobre todo, a los dos 'compadres'. Esto ayudaría a trabajar con menos problemas las bases de los clubes.

Todos estos objetivos sí se pueden lograr en este periodo eliminatorio venidero. Sin embargo, hay que trabajar demasiado en ello para que el de afuera ponga más ojo aquí. Un mal error de cálculo y todo habrá sido como en aquella falacia producida entre 2011 y 2013. Pero que es posible, es posible. Se puede creer en nuestra selección. Pero tampoco hay que creérnosla tanto.

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