Bajo un diluvio, Peñarol trepó a la punta y espera

Sud América saltó a un terreno de juego rápido y con mucho viento. De movida nomás, las intenciones eran claras, salir al ataque y buscar el arco de Juan Castillo, pero así mismo, Matías Zunino tuvo algunas jugadas claras por el sector derecho, también acompañado por Nicolás Royón desde la zona central, con Centurión que subía por la izquierda y con un notable trabajo de recuperación por parte del ex Cerro y Nacional, Richard Pellejero que bancó amonestado desde los ocho minutos, junto a Fabián Yantorno (fué amonestado a los treinta).

El ataque manya practicamente no existió en la primera mitad

El Peñarol, concentrado más en su portería que en la defendida por Javier Irazún durante los primeros cuarenta y cinco minutos. Algunas llegadas tuvo, pero no con tanta claridad, lo que impidió la apertura del marcador, Sud América había dominado claramente, pero al no concretar, y si perdonás ante un grande, se paga caro, y por eso la bronca de Alejandro Apud. Y así finalizó la primera parte, con resultado cerrado, sin tantos en el marcador, cero a cero.

A la segunda parte nos vamos y mientras la gente se acomodaba, Carlos Núñez sacó un zapatazo que se clavó en el arco de Irazún

Así es, porque corrían 47 minutos de juego cuando Carlos Núñez, desde el sector izquierdo, tomó una curva como saliendo del área y finalizó con un notable remate que tras un leve roce en Zunino hizo inútil la estirada del Perro Irazún. Un golazo de altísima calidad que pagaba la entrada para los hinchas carboneros despues de la apática primera parte, y a la gente de Sud América le tiraba toda la estantería abajo.

Peñarol comienza las sustituciones, quitando velocidad pero dando más despliegue a la mitad de la cancha

Peñarol sacó a Jonathan Rodríguez para hacer ingresar al ícono Antonio Pacheco, luego sacó (obligadamente, se lo vió con hielo en su rodilla a posteriori) a Carlos Núñez por el argentino Mauro Fernández, finalizando con un raro cambio a los 83 de Marcel Novick por el peruano Hurtado, que hizo a Novick tener que desbordar por izquierda. Por otra parte, Sud América mandaba cambios que lo hicieran más fuerte en ataque (Giménez, Gallego y Biglieri), era el manejo del balón contra la presión y el ataque, el mirasol paró el ida y vuelta del partido y lo jugaba a su ritmo, algo más cansino y lento, y en una contra cuando Sud América atacaba, un pifie de Luís Aguiar que rebotó en palo y portero, se convirtió en el segundo tanto, cerró la victoria, así concluyó el partido y los manyas se hicieron con un triunfo que parecía difícil de conseguir por lo visto en la primera parte.

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