Fin de semestre
Jorge Fosatti, uno de los apuntados en este mal momento. Foto: Tenfield

Fin de semestre

El año 2014 para Peñarol llegó a su fin. Hace minutos quedó eliminado de la Copa Sudamericana ante Estudiantes (LP) por penales en el Estadio Centenario, y en el campeonato local se encuentra muy lejos del líder Nacional, a 8 puntos de distancia, a falta de 5 fechas para la finalización del Apertura.

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Alan Mineo

Se han vuelto normales las eliminaciones del equipo aurinegro en los distintos torneos internacionales a lo largo de estos últimos años. Hablando de la Sudamericana, nos remontamos a la edición 2010, en la que quedó eliminado en los octavos de final ante el equipo brasilero de Goiás tras haber superado en la ronda anterior al Barcelona de Guayaquil, con jugadores de jerarquía como Egidio Arévalo Rios, Alejandro Martinuccio, entre otros. Tres años más tarde, no pudo pasar la 1° fase del campeonato al quedar afuera con Cobreloa de Chile. Aquel equipo, conducido por Diego Alonso, tenía varios de los jugadores que actuaron en el encuentro de hoy ante el pincha: Fabián Estoyanoff, Sebastián Piriz, Gonzalo Viera, etc. Sin dudas, ese plantel no funcionó a lo largo del semestre y se vio reflejado en el torneo internacional. Tras ello, llegó el turno de afrontar la de este año, y se han visto varios cosas positivas como negativas.

El plantel que armó Jorge Fosatti para esta temporada era y es, sin dudas, envidiable por donde se lo mire. Jugadores de jerarquía sobran, abundan, mucha experiencia nacional e internacional en algunos de ellos, en fin: equipo para afrontar la doble competencia, que comenzó a verse factible en el primer tramo del semestre, y las actuaciones fueron mermando de a poco. En ese ínterin, varios factores influyeron: primero y principal, el juego comenzó a disminuir en cuanto a efectividad, integridad física y mental; segundo, las actuaciones de algunos jugadores, que han bajado indudablemente su nivel; tercero, escasas decisiones erróneas del entrenador en partidos, que han sido claves.

Luego de vencer a Wilstermann de Bolivia como visitante (4-0), parecía que Peñarol arrasaba en la copa, porque, dicho sea de paso, había hecho uno de los mejores partidos en el semestre, y convertir esa cantidad de goles en un país “raro y difícil” para los distintos equipos de Sudamérica (“les cuesta mucho la adaptación y es imposible jugar”, declaración común de los que pisan suelo boliviano) no estaba en los planes.El equipo uruguayo los hizo, desplegó un gran juego individual y colectivo, dominó a su rival en varios tramos del encuentro… Venía bien el equipo, al ganar los primeros partidos del Torneo Apertura, ser líderes del mismo en varias ocasiones, y con el presente en la copa que invitaba a ir por más.

Pablo Migliore, decisivo en varios partidos.

El Deportivo Cali de Colombia fue el siguiente rival. 2-2 en el Estadio Centenario (con varios errores individuales y mucha desconcentraciónes) y 1-0 de visitante. Ese partido, el segundo, debía ganarlo Peñarol, porque se encontró con la regularidad en el plano local. Lo ganó, lo mereció, puso lo que había que poner en cada pelota, y la suerte, obviamente, ayudó un poco (el arquero Pablo Migliore, la gran figura en el Pascual Guerrero). Tras esa clasificación y después de intentar remontar en el Apertura, se enfrentó a Estudiantes de La Plata. Duelo interesante para observar desde el periodismo y, obviamente, dentro de la cancha para los jugadores.

No parecía fácil, eso se observaba, ya que son dos equipos “potentes” en América, con varios campeonatos internacionales conseguidos, diversas finales disputadas, y lo que era mejor es que ambas instituciones le apuntaban solamente a la copa, ya que estaban relegados en su país. Y así fueron los dos partidos: la ida, ganada por el equipo argentino sobre el final, estuvo integrada por varios ingredientes que pusieron “picante” la serie. Mucha fricción, lucha, entrega, calidad. En la vuelta, el equipo uruguayo tenía que revertir el 2-1 en contra y se veía factible, ya que al haber convertido en La Plata por lo menos un gol, con ganar por la mínima diferencia, Peñarol pasaba de ronda. Llegó el 1-0 por intermedio de Gonzalo Viera. Luego, el 2-0 gracias a Jonathan Rodriguez… y cuando todo parecía que la llave se encaminaba para Uruguay, sucedió algo inesperado para los manyas: Guido Carrillo descontó, puso el 2-1 y los penales iban a ser los encargados de decidir el futuro de ambos.

Muchos dicen que es la suerte la que se concentra en estas definiciones… y la suerte la tuvo Estudiantes. Convirtió los suyos, su arquero desvió varios del rival, y clasificación a los 4° de final. Chau copa, y chau semestre en general, ya que en el campeonato, Peñarol está muy lejos, demasiado en mi opinión. 8 puntos lo separan del líder Nacional, nada más ni nada menos, a falta de 5 fechas (el clásico aún no se disputó pero es difícil que Peñarol gane todos sus partidos y el “Bolso” caiga en un bajón futbolístico que le impida consagrarse).

Sigue en deuda Nuñez

¿Responsables de este nuevo momento negativo para la institución? Principalmente el entrenador, Jorge Fosatti, que es el encargado de elegir los jugadores y esquema. En él, Sebastian Piriz en el mediocampo ha estado muy solo, salvo algunos encuentros en el que apostó al famoso “doble 5”, con Jorge Rodriguez más retrasado o con Sergio Orteman, como relevo. Además, fue el encargado de incluir a algunos de ellos en las formaciones titulares o haciéndolos ingresar en los segundos tiempos, como lo son Carlos Nuñez (nunca encajó en Peñarol. Las lesiones le jugaron una mala pasada, eso está claro, pero se espera mucho más de él), Juan Manuel Olivera (jugó pocos partidos y no ha sido factor influyente), Alejandro Silva (está en deuda con su juego, le falta más decisión). Como aspecto positivo ha ayudado a subir el nivel de juego del “Japo” Rodriguez, a mantener la línea de Antonio Pacheco a su edad, la calidad de Jonathan Rodriguez ha ido puliéndose con el correr de los juegos y la decisión de subir al plantel a Nahitan Nandez, gran promesa del club.

¿Ya pasó la eliminación? Seguro, pero hay que analizar este semestre perdido, porque lo es por donde se lo mire. Tendrá que razonar el entrenador de acá hasta fin de año, porque la derrota ante Wanderers (con suplentes) lo dejó relegado en el Apertura, lejos del primer puesto. Faltan 5 fechas para que se finalice el mismo, más de un mes. Suficiente para que se tomen las decisiones más virtuosas para un mejor futuro, tanto del club como del fútbol uruguayo.

La pregunta es: ¿Qué se hace de acá hasta fin de año? En ustedes, los lectores de esta nota, estará la respuesta.

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