Montevideo como punto de partida

La victoria ante Nacional puede significar un ates y un después en el equipo de Daniel Farías.

Montevideo como punto de partida
FOTO: ZULIA FC

 

La cachetada recibida por las derrotas ante Chapecoense y Aragua FC, despertaron a Daniel Farías de quien se dudaba su capacidad de gestión y de análisis de los partidos.  El estratega negriazul comenzó a mover las fichas dentro de la pizarra y encontró un sistema que  le otorgó al Zulia mayor capacidad en el ataque directo y seguridad defensiva para respaldar las libertades tácticas que necesitan Juan Arango y Jefferson Savarino.

En los siguientes párrafos se explicaran un poco los tres movimientos principales que empleó el Zulia en su primera victoria en Copa Libertadores.           

Savarino y Arango    

FOTO: EFE

  La centralización de Savarino le da la oportunidad de asociarse con sus compañeros y lo liberó de las responsabilidades defensivas que necesitaba el equipo cuando los laterales se proyectaban y hacían daño en los duelos 2x1.  El 10 se transformó en el Arango de los primeros partidos cuando acompañaba a  Unreín como un segunda punta y como enlace entre el delantero argentino con los mediocampistas internos.                       

La posición de Juan Arango, como volante de primera línea, participaba más en la zona de elaboración donde genera mayor peligro con su capacidad de encontrar a sus compañeros con pases largos al espacio.  Con mayor panorama para apreciar y detectar los movimientos de sus compañeros, el capitán petrolero,  se convirtió en el eje central del funcionamiento de Daniel Farías. Defensivamente, aparecía para generar superioridad numérica en el sector medio, siempre muy bien respaldado por Junior Moreno y la línea de defensores.

La defensa

Utilizar cuatro centrales naturales en la línea defensiva fue una declaración de intenciones muy clara de que no se busca superioridad por la bandas con los laterales sino con las apariciones de Savarino para apoyar dejándole la posición de media punta a Arango cuando el equipo se estacionaba en campo rival. Con Chirinos por derecha y Cuevas por izquierda, el conjunto zuliano no sufrió un mal que lo venía acechando desde la llegada de Farías a la dirección técnica.

Por otro lado, la labor de Junior Moreno de cubrir las espaldas de Arango fue maravillosa. Siempre pendiente de sus movimientos comprendiendo que de eso dependía la manera en como el equipo podía atacar y como debía defender. El volante central ha demostrado ser una pieza fundamental en cada uno de los esquemas empleados,  sin olvidarnos de Luciano Guaycochea que se transformó en un actor de reparto en cada faceta del juego zuliano.

Constante apoyo a Cuevas cuando Fucile, lateral derecho uruguayo, se proyectaba para apoya al volante además de convertirse en la principal vía de salida del Zulia cuando Renny Vega lo buscaba en largo para comenzar a progresa muy cerca del arco rival,  salteando líneas de presión. 

El 4-2-3-1 se mantuvo en la pizarra del Farías, porque el 4-3-3 está enterrado en el "Pachencho" desde la derrota contra Estudiantes de Mérida,  pero los intérpretes cambiaron para entregarle al equipo variantes necesarias para resolver situaciones complicadas. Montevideo debe transformarse en un punto de partida para el equipo negriazul, que de mantener el planteamiento empleado en suelo charrúa, puede ilusionarse con trascender en cada uno de sus flancos, pero todavía no es momento de festejar y de olvidar los errores del pasado.