La Pizarra de Dudamel: sin Josef, otro esquema

La Vinotinto visita Chile para enfrentarse a un selección necesitada de los puntos para no alejarse de los puestos de clasificación.

La Pizarra de Dudamel: sin Josef, otro esquema
La Pizarra de Dudamel: Sin Josef, otro esquema

El empate contra el seleccionado peruano en Maturín, después de ir ganando 2-0 en los primeros 45 minutos, Venezuela debe visitar a un Chile necesitado de puntuar para no regresar a los puestos de clasificación y de convencer,  para que regresen las sensaciones que se perdieron después de levantar el titulo de la Copa América Centenario del año pasado.

La ausencia de Josef, por una contractura en su pierna derecha que sufrió en el duelo contra Perú, obligará a la Vinotinto a cambiar su manera de atacar y cambiar el 4-4-2,  un esquema que solamente ha sufrido variantes cuando el seleccionador no cuenta con Salomón Rondón y/o Martinez en plenas condiciones físicas.  En la doble fecha pasada, la ausencia del jugador del WBA del balompié británico obligó a Dudamel a cambiar a un 4-2-3-1 con Josef como única punta y con Otero, Murillo y Kouffati como volantes ofensivos. Hoy, sin el delantero del Atlanta United, la pizarra toma mayor relevancia.

¿Cómo reemplazar a Josef? ¿4-2-3-1 o 4-4-2?

El nacido en Valencia es un jugador único en su especie dentro del balompié criollo. Su agresividad para atacar los espacios y su movilidad para asociarse con los volantes,  le entrega muchas variantes ofensivas a Rafael Dudamel. Con su ausencia y sin otro delantero que cumpla con dichas características,  la posibilidad de agregar otro volante a la segunda línea y así generar una superioridad numérica en un sector donde Chile, próximo rival criollo, basa su estilo y busca hacer más daño.

4-2-3-1, como en la doble fecha pasada:

Teniendo en cuenta al rival, no sería una locura optar por jugadores con una capacidad de desborde y desequilibrio en el 1 vs 1 debido a lo poco fiable de los laterales chilenos y para explotar la capacidad en el juego aéreo de Rondón ante dos centrales de baja estatura como Medel y Jara. Defensivamente, los volantes tienen que apoyar a los laterales y los centrocampistas que tengan un punto de partida centralizado, deben ejercer presión a los rivales para que estos no puedan gestionar de manera y obligar a los delanteros a retroceder para tener mayor contacto con la pelota.

4-4-2 con Santos o Ponce:

Otra posibilidad sería colocar a Cristian Santos (o Andrés Ponce) junto a Rondón en la delantera para dificultar aún más a los centrales, el problema surge desde la cantidad de oportunidades en las que Venezuela logre ubicar a sus volantes en zonas beneficiosas para los duelos individuales por las bandas ante un conjunto chileno, que siempre emplea una presión alta y que no dejará que Venezuela logre asociarse con comodidad en el medio sector del campo de juego.

Defensivamente, la segunda punta tiene que referenciar al mediocentro chileno para que este no pueda asociarse con comodidad con los interiores ni con los delanteros cuando retrocedan posiciones.

Ultimo precedente:

En el partido de la primera vuelta en el Agustín Tovar de Barinas, Noel “Chita” Sanvicente con Tomas Rincón y antes de la lesión de Arquímedes Figuera,  consiguió neutralizar el juego interno de los volantes chilenos con un repliegue medio y presionando a los interiores cerrándole vías de pase a el mediocentro,  teniendo en cuenta que ni Marcelo Días ni Charles Aránguiz disputaron ese partido.

Después de la lesión del actual jugador del Universitario de Perú (min. 28) y el ingreso de Luis Manuel Seijas quien no tiene la misma capacidad de Arquímedes en cuento a rasgos defensivas y presión, Venezuela perdió ese primer pase para neutralizar la presión chilena y comenzó a otorgarle terreno a los Alexis Sánchez y Orellana,  quienes hicieron muchos daños por las bandas.  En el segundo tiempo, Chile comenzó a jugar y no existió oposición de los criollos.

Chile de Pizzi: Más variantes, menos dinámica.

La selección de Chile, desde la era de Marcelo Bielsa como entrenador, ha priorizado el juego de posesión como arma para hacer daño al rival con una generación de jugadores liderada por Arturo Vidal y Charles Aránguiz, dueños del mediocampo como internos por delante de Marcelo Díaz, gran ausente del partido de mañana. Un proceso que viene desde antes del Mundial de Sudáfrica 2010, que con Sampaoli se pulió y con Pizzi, actual entrenador, se implementaron diferentes variantes alternas para cuando no se consigue vulnerar al rival pero parece que se ha ido perdiendo la idea principal del proceso.

Con Juan Antonio Pizzi, Chile no termina de comportarse tácticamente de la mejor manera y parece haber perdido la dinámica que lo llevo a ser una de las mejores selecciones del mundo. Hoy, parece más dependiente del funcionamiento individual del trivote del mediocampo sin apoyo de los defensores para gestionar y de Alexis Sánchez para descontrolar a los defensores rivales. Un equipo más vulnerable que el que ganó las dos Copas Américas pasadas.