Un mexicano en Cuba (Capítulo: Béisbol)

Los cazatalentos de Grandes Ligas están acabando con la pelota local.

Un mexicano en Cuba (Capítulo: Béisbol)
Un mexicano en Cuba (Capítulo: Béisbol)

Prosiguiendo con un mí relato sobre el viaje a tierras cubanas, he de confesar que sí que me sorprendió la desilusión con la que los caribeños ven su beisbol. Bastó un primer encuentro con el taxista que condujo su máquina de motor soviético alrededor de tres horas: juegan los mismos de siempre.

Decir con cierta molestia que el futbol está acaparando cada vez más terreno, me da la impresión que lo ven derrotado. La tradición que el rey de los deportes tiene en Cuba es casi similar a la de tabaco y la producción y consumo de ron.

Hoy, ese taxista está seguro que la apertura que tienen las Ligas Mayores de Béisbol, sí, las gringas, está desvaneciendo a la pelota en la isla. Tienes buenos visores, quienes sacan a los jóvenes de la pobreza y carencia de artículos tan primordiales como guantes y spikes, y se los llevan a las sucursales de Grandes Ligas.

Ello, de acuerdo con la versión, indica que los rosters de los equipos no tengan rotación, no exista “presión” por mejorar el nivel del beisbol local, por lo que todo resulta en partidos fácilmente predecibles sobre quiénes van a ser los vencedores y los vencidos, sin darle un ápice de emoción y con muy pocas sorpresas. Ello aleja a las nuevas generaciones del dramatismo del out 27 o dejar tendidos a un equipo en el diamante.

La pelota está en declive. No obstante, tienen claro su importancia a nivel mundial. Los Clásicos Mundiales de Béisbol los viven con total intensidad. Saben (y nosotros también) que México tiene buen nivel de juego pero no es rival para los cubanos a la hora seria. Admiran, a la lejanía, a Corea del Sur y Japón, que por estos lares no es muy mediático pero al momento de jugar en seleccionados son huesos difíciles de roer.

Nos reconocen en Series del Caribe ganadas y siempre recuerdan que México ya le ganó a Estados Unidos en Clásico Mundial, sin embargo vislumbran con pesar el futuro y ante la ausencia de ídolos locales, el béisbol cubano sigue generando incertidumbre sobre su dirección.

Sus parques de pelota son majestuosos tanto como los años que pasan por ellos. Sus jugadores son como el mismo corazón de la gente cubana. Y la revolución es y será un parteaguas para su acceso al deporte.

Botepronto 

Pasé un par de veces por la Ciudad Deportiva de La Habana. Tiene un gran espectacular recordando al mayor deportista del país: Fidel Castro.

Préndela así, de volea.