Urias ya no debe ser llamado "El Adolescente"

El zurdo mexicano dejó de ser un prospecto y se convirtió en una realidad. El triunfo del pasado jueves marcó un nuevo récord en las Grandes Ligas

Urias ya no debe ser llamado "El Adolescente"
Urias es el pitcher más joven en toda la historia de la Gran Carpa en triunfar en la postemporada. Foto: MLB

Julio César Urias. Ese nombre se escuchará por muchos años más acompañado de buenas noticias.

Mucho se habló cuando hizo su debut en Grandes Ligas: que aún no estaba listo, que no erea joven, que le pegaría la presión, y otras cosas más que él mismo con su potente brazo izquierdo se cansó de quebrar para levantarse como uno de los lanzadores con más futuros en las Grandes Ligas.

Urias entró a relevar por dos entradas en la victoria del jueves de los Dodgers de Los Ángeles 4-3 sobre los Nacionales de Washington, que le dio el boleto al equipo a la Serie de Campeonato de la Liga Nacional. 

El mexicano se llevó la victoria. Pero no fue un triunfo más: es el pelotero más joven en la historia (20 años) en ganar un partido de postemporada en las Grandes Ligas. 

Cuidado. Ese dato no se debe tomar a la ligera. Se está hablando de más 110 años de historia. Se habla de miles de serpentineros que se subieron a una loma. 

Muchas dudas entraron a la cabeza cuando el joven azteca se subió al morrito en Washington. Pero no. Como si fuera un veterano, mantuvo a raya a un poderoso line up que cuenta con piezas como Daniel Murphy y Bryce Harper. Y ganó.

Reza un viejo dicho en el béisbol que "los muchachos ganan partidos, pero los hombres ganan campeonatos". Julio César Urías demostró, con mucho temple, que ya no es un "Adolescente", como le apodan. Está listo para grandes retos. No es una promesa, no es futuro: es presente. Es una realidad. Es un brazo con el que se puede contar y eso lo sabe el alto mando de los Dodgers.

No hay que extrañarse si se le ve lanzando en la Serie de Campeonato, abriendo un partido.

Si nadie antes que él había ganado en postemporada un partido, es porque no debe ser fácil a esa edad. Él lo logró. ¡Ni siquiera es sencillo llegar a la Gran Carpa con 20 años! Pocos lo han hecho, y pocos con la solvencia que ha mostrado en una ciudad en la que el béisbol se vive intensamente.