La reconstrucción del Barca: ¿lo que mal comienza mal terminará?

Fue el 5 de septiembre del 2019, cuando el presidente azulgrana Josep María Bartomeu admitió en una entrevista realizada a través de Barca TV, que la “Pulga” podía marcharse libre al concluir la temporada 2019-2020.

Un año después de estas declaraciones y tras largos y tensos días en donde Lionel Messi manifestó de manera legal y oficial su deseo de salir del Barcelona, el argentino concedió una entrevista en exclusiva mundial desde su casa en Castelldefels para Goal explicando su posición, y su última decisión de quedarse un año más en el FC Barcelona.

En 18 minutos 29 segundos Messi mencionó o se refirió al Presidente del Barcelona 10 veces en la entrevista en Goal al periodista español Ruben Uría

En 18 minutos 29 segundos Messi mencionó o se refirió al Presidente del FC Barcelona 10 veces, sin decir su nombre y con frases que reafirman lo dicho por Bartomeu en la entrevista que realizó un año antes:

El presidente siempre dijo que yo me podía ir libre”

“Así me tocaba en el contrato, así me lo dijo el presidente”

“El presidente siempre me dijo que cuando termine la temporada podía decidir si irme o no, nunca puso fecha”.

En esta misma entrevista, el 10 blaugrana también reiteró en varias ocasiones su amor por el club y por su vida en Barcelona.

Más allá del prólogo descrito en estas líneas para entender el cambio de panorama de una semana a otra, es necesario salirnos de la gran figura que representa Messi para el club catalán y apuntar a los hombros de Ronald Koeman, la persona que comandara éste nuevo proyecto.

El nuevo proyecto empezó mal

Primero porque aún sigue en la silla de presidente una persona que no ha sabido ser presidente, tal vez ni siquiera por lo mal que lo ha hecho, sino más bien por la ignorancia que ha demostrado en el trabajo directivo que le ha tocado dirigir. Y segundo, porque rápidamente Koeman se ha visto salpicado del mal accionar a nivel directivo demostrando poco tacto a jugadores referentes subrayando a uno de los mejores nueves que el Barcelona ha visto cómo lo es Luis Suarez.

Salidas en una operación renove a medias

Rakitić fuera, Semedo fuera, Vidal fuera y por último Luis Suarez, esto sin contar las otras bajas por cesión o traspaso de Arthur, Abel Ruiz, Pérez Sayol, Cuenca Barreno, Marc Cucurella, Sergio Akieme y Wagué. Sin embargo, lo realmente alarmante no son estas bajas o reestructura que ya sabíamos era necesaria y dolorosa sino la pésima operación que esta ejecutando el Barcelona, alimentando la desconexión de una plantilla de por sí ya maltrecha, no ingresando interesantes cantidades por las salidas de estos jugadores, varios históricos y claves en diferentes momentos durante años recientes y  fortaleciendo al mismo tiempo a rivales directos e incomodos del club Culé como el Sevilla y Atlético de Madrid con Rakitić y Suarez.

El reto que de por sí ya se entendía difícil para Koeman al tomar el cargo, cobra mayor complejidad aún.

Y es que la primera tarea del técnico neerlandés esta siendo la de mediar entre su mano dura y unificar a una plantilla golpeada por todos los frentes posibles. A la par, necesita blindarla del exterior, alineando a sus jugadores, incluido a Messi, con el único objetivo de hacer que este cuadro vuelva a ilusionarse por jugar y ganar.

Koeman deberá convencer al cuadro y a Messi de jugar como conjunto, sin esperar a que el 10 resuelva los partidos

Para encontrar de nuevo esa ilusión que el conjunto blaugrana perdió, tendría que haberle cortado desde que tomó el cargo las intromisiones de la directiva, trabajar con autonomía, imprimir su liderazgo sobre todo de cara a los medios, para que se empiece a hablar del equipo y no más de la dirigencia o de Messi en singular. Después, si Koeman entiende que tiene que poner ya la espalda sobre sus jugadores, y demostrar que él es el máximo responsable del nuevo camino que tomara el cuadro Culé, deberá de enfocarse seriamente en replantear el esquema táctico del equipo y trabajar mucha línea por línea. 

Comenzando por convencer al cuadro y a Messi de jugar como conjunto, sin esperar a que el 10 resuelva los partidos complicados con genialidades que solo él puede hacer. Y, sobre todo, demostrar, lo que sus antecesores (en especial Valverde y Setien) no pudieron hacer; lectura de juego y cambio de dirección cuando los partidos no salgan conforme a lo planeado y es aquí, donde realmente se verá si la habilidad como estratega de Koeman está a la altura del Barcelona o no.

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