El mundo extraño del capitán Verón
(Foto: Imago7)

Darío Verón es uno de los símbolos universitarios que siempre va a tener el respeto de su afición. Mas este domingo volvió a tener un error que le costó a Pumas de la UNAMuna derrota que dolió demasiado en la fecha 12 del Clausura 2014 de la Liga Bancomer MX. Aunque, si hacemos un poco de memoria, esta no fue la primera vez que ese craso error lo comete el capitán paraguayo.

El mediodía asomaba en el Estadio Olímpico Universitario. Un calor infernal caía fulminante en las gradas que, a pesar de estas condiciones, volvieron a dar una entrada sin igual. Rayados de Monterrey venía como víctima segura de los felinos. Una temporada de pesadilla y bajas irremplazables es la constante de los regiomontanos que, después del cese del técnico José Guadalupe Cruz, se han defendido como han podido.Carlos Barra, el actual estratega, sabía que aunque fuera un punto, lo tendrían que defender con todas sus fuerzas.

Así es como empezó el partido y los universitarios tomarón el control de éste desde el primer minuto. La pesada perdida de Martín Bravo se sentía en el poder ofensivo de los auriazules, quienes, en mucha parte del primer tiempo, nuncan encontraron la conjunción de los delanteros Ismael Sosa y Dante LopezMonterrey tenía pocos avances que no inquietaban la puerta de Alejandro Palacios. Pero con la calidad de gente comoDelgado y Basanta las llegadas se empezaban a hacer constantes.

Fue así que al 42’ un centro cayó en los pies de Omar Arellano, quien de primera y ante el consentimiento de su marcador, mandó un certero disparo que se coló por el palo izquierdo de un “Pikolin” que ni siquiera tuvo la oportunidad de lanzarse para atajar ese esférico. Un 1-0 que desfiguraba los rostros de alegría de una tribuna que aguantó a paso firme el calor incesante en la capital del país.

El medio tiempo dio el espacio suficiente a José Luis Trejo para pensar bien sus modificaciones. La entrada de Daniel Ramírez, lógica por la conjunción que obtuvo de los partidos de Copa MX con Sosa, daba un aliciente a los espectadores. Y el canterano empezó bien con un disparo que apenas Orozco pudo desviar para mandar a tiro de esquina.

Fue en ese tiro de esquina al 49’ que, después de un buen centro a segundo poste, Darío Verón supera a su marcador e impacta con la cabeza para alejarla del portero regio. Un empate que entusiasmaba a los aficionados universitarios que despertaron del letargo por el partido y la temperatura elevada.

Pero ese mismo factor seguía siendo importante en el encuentro. A pesar de que bajó por un momento, se seguía sintiendo sofocante el ambiente en CU. Así que tuvo que haber rehidratación. Increíblemente, exactamente después de ésta, ocurrió uno de esos errores futbolísticos que, aunados a una cadena de mala fortuna, le iba a dar vida a los Rayados.

Al 73’ Orozco mete un balón largo al área universitaria que Verón desvía, pensando que Palacios está bien parado en su portería. Pero el “Pikolin” apenas se estaba acomodando en su posición, así que el cabezazo, desgraciadamente para el equipo puma, se cuela directo en su propio arco. Un autogol que automáticamente los llevó a recordar aquella fecha 2 del Clausura 2009, con el mismo actor y en la misma portería pero el rival era Cruz Azul. El asombro de la tribuna era total.

Fue entonces que Rayados se pertrechó en su propio terreno. Por más que los Pumasiban para adelante, el calor y la defensa regiomontana le impidieron una reacción positiva. El propio cansancio por el clima simplemente demolió la esperanza felina que no supo ya como quitarse el golpe del autogol de su capitán. Así terminó el partido y el nombre de Verón fue coreado por una tribuna que, a pesar del desafortunado error, nunca dejará de apoyar a quien es el espíritu del equipo desde hace mucho tiempo.

Pumas se sitúa entonces con 18 puntos en el cuarto lugar de la Tabla General de la Liga Bancomer MXMonterrey deja el último lugar y da una bocanada de aire puro para aficionados e institución, que está esperando el próximo torneo para una reestructuración general. Y para Verón, solo entender que en lo que sucedió el domingo fue parte de su mundo extraño pero no es constante, sino un simple y llano accidente. 

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