Xabier Azkargorta: el capitán del sueño boliviano
Foto (Agencias).

Xabier Azkargorta: el capitán del sueño boliviano

Pocos hombres son tan queridos en Bolivia como el español, que supo guiar a los sudamericanos a su primera, y hasta el momento única calificación a una Copa del Mundo, en Estados Unidos 1994.

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J. Arturo Armas

Este martes por la noche, México enfrentará a Bolivia en amistoso de Fecha FIFA. El rival en turno podrá parecer uno más del montón, pero su técnico no lo es, ni ellos lo fueron alguna vez. Hablamos del español Xabier Azkargorta, timonel que vive su segunda etapa en el país andino, lugar donde se convirtió en héroe hace poco más de 20 años y donde hoy busca resurgir de las cenizas un balompié que alguna vez se ganó el respeto del continente.

El inició del Bigotón

Su carrera como futbolista fue muy breve, apenas 5 años como profesional en el Athletic de Bilbao, club al que debió dejar debido a una grave lesión de rodilla, que a la postre significaría un prematuro fin de su etapa como jugador. Tras el duro golpe, Xabier viajó a Oviedo, donde realizó estudios para convertirse en entrenador, siendo el Aurrera Ondarroa su primer banco.

Después llegaría al Gimnàstic de Tarragona, club en donde cumpliría con buenas actuaciones, situación que le serviría de trampolín para llegar a la división de honor del fútbol ibérico en la temporada 83/84, siendo el Espanyol de Barcelona el club que le daría la gran oportunidad de hacer historia, pues se convertiría en el técnico más joven en dirigir en La Liga. Se mantuvo dos temporadas con los catalanes, en las cuales derrotó al Barcelona y mantuvo al equipo dentro de la primera mitad de la tabla; durante los siguientes años tuvo un buen paso en equipos como Valladolid, Sevilla y Tenerife.

Sueño boliviano

Tras ese tiempo en su país, Azkargorta decidió emprender el vuelo y navegar en horizontes nuevos. Su destino estaría del otro lado del charco, en lo más alto, donde muchos se sofocan, pues quienes viven ahí desarrollan pulmones de triple caja. Tan especial lugar es Bolivia, que hace siglos fue hogar de una de las culturas más emblemáticas y sorprendentes del orbe, Los Incas; siglos después, volverían a sorprender al mundo, pero en un escenario muy distinto.

Arribó a La Paz en 1993 topándose con la generación dorada de futbolistas bolivianos

En 1993, Xabier Azkargorta era elegido como nuevo técnico de la Selección de Bolivia, con miras a realizar un buen papel en las eliminatorias sudamericanas rumbo a la Copa del Mundo de Estados Unidos 94’. En aquel entonces, habían pasado 43 años desde la última vez que La Verde pudo asistir a una justa Mundial; previamente lo había hecho en 1930, pero en ambas ocasiones llegaron al magno evento como invitados. A esos antecedentes, se sumaba la dificultad del grupo donde los bolivianos fueron ubicados: el sector B, donde compartían lugar con Brasil, Uruguay, Ecuador y Venezuela. El panorama lucía muy complejo para el español.

Pero a su llegada, lo único que encontró fue a la mejor generación de futbolistas bolivianos de la historia. Encabezados por Carlos Trucco, Marco El Diablo Etcheverry, Julio Baldivieso y Erwin Platini Sánchez, era cuestión de encausar todo a un mismo objetivo para poder escribir una nueva historia. Tal guión comenzaría en los más de 3,000 metros de altura de La Paz, que comenzarían a jugar un rol muy importante para los verdes; Venezuela, entonces el equipo más débil de la zona, se comió siete goles de los locales. Pero lo mejor estaba por venir, cuando siete días después, un 25 de julio del 93’ para ser exactos, Brasil subía al pico del mundo para derrochar su talento y clase; hasta ese momento, los cariocas no habían perdido ni un solo encuentro por eliminatorias en la historia… pero todo cambiaría. Al talento natural de las figuras bolivianas, Azcargorta agregó ese plus que se necesita para brillar: actitud. Álvaro Peña y Marco Etcheverry, se encargaron de encajar dos tantos en la meta brasileña, dos tantos históricos que rendían el invicto verdeamarela en Sudamérica, en lo que a la fecha es uno de los momentos top en la historia deportiva del país sudamericano.

"El partido más fácil es el anterior, porque ya pasó; el más difícil siempre es el que viene"

Tras el fracaso, la Federación de Bolivia anunció su destitución del cargo, manteniéndolo como técnico interino para los amistosos hasta encontrar a alguien nuevo, por lo que el europeo se enroló con el Bolivar y dirigiéndolos se encargó de volver a hacer que el continente mirara hacia arriba, hacia Bolivia. Tras pasar la fase de grupos de la Copa Libertadores como líderes de grupo (siendo los primeros bolivianos en conseguirlo) y dejando fuera a un histórico como Flamengo, los del Bigotón se encargaron de dar una nueva cachetada al fútbol mexicano en tierras sudamericanas, eliminando al poderoso León apenas en los octavos de final. En la siguiente ronda pasaron por encima del Lanús argentino, alcanzando así las semifinales del torneo, y con ello su mejor participación en la historia del certamen y también la mejor de su país, empatando al Jorge Wilstermann que alguna vez también alcanzó esas etapas. Pero de nueva cuenta un golpe de autoridad terminaría con el sueño de Azkargorta, pues con su ayuda celestial, el San Lorenzo de Almagro finiquitó el sueño azul.

El futuro sudamericano

Tras el gran trabajo realizado con el Bolivar, la Federación de Bolivia ha mantenido al Bigotón como interino, y es casi un hecho su renovación con miras a cuatro años muy ocupados, con dos Copas América y una Eliminatoria bravía en CONMEBOL, en la cual todo el pueblo verde espera abandonar el sótano y luchar por el derecho de volver a soñar en grande. Es por ello, que la Selección Boliviana que enfrente a México la noche del martes será casi inédita, pues el español ha iniciado un programa de renovación completa, con miras a subir peldaños de poco y, aún con todas las limitantes, competir ante los gigantes continentales y hacer de La Paz un verdadero calvario para los extraños. Por lo que resta ver cómo inicia tan ardua tarea ante México... Piojo y compañía se encargarán de hacerlo difícil, muy difícil.

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