Los orígenes del Clásico Nacional
Foto: Edición VAVEL

Los orígenes del Clásico Nacional

Toda gran historia, en este caso una vigorosa rivalidad deportiva, tiene su procedencia.

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Jesús Barrientos Espitia

La tarde de este sábado, el tapete verde del majestuoso Estadio Azteca escenificará la edición número 217 del partido más significativo de la fase regular del torneo mexicano, aquel que divide a toda una nación, mismo que reúne a las dos aficiones más numerosas del balompié nacional, cuyo enfrenta a los dos clubes más importantes, populares y ganadores del fútbol azteca. América - Guadalajara, Águilas - Chivas, azulcremas - rojiblancos, simplemente el Clásico Nacional. Toda gran historia, en este caso una vigorosa rivalidad deportiva, tiene su procedencia.

Fernando Marcos, piedra angular del nacimiento del Clásico Nacional

Corría la temporada 1959-60. Tras un deplorable campeonato el año anterior, las aguas en el equipo americanista se habían nivelado. Sin embargo, obligadamente tenemos que retroceder un par de años. El año de 1957 es un punto clave, ya que fue la etapa donde el Guadalajara obtuvo su primer título del fútbol mexicano, mientras que a la capital llegaría al banquillo de los emplumados un tipo sumamente peculiar, mismo que construiría una de las enemistades más fuertes del balompié mexicano.

Fernando Marcos, un sujeto que hizo absolutamente de todo dentro del deporte de la pelota y en otras ramas, colocó la piedra angular. En sus 73 años de vida se desempeño como futbolista, árbitro, entrenador, narrador, economista y abogado, un hombre demasiado singular.

Como bien relataba, se disputaba la campaña de 1959-60, en la que Águilas y Chivas eran los dos conjuntos más sólidos del certamen y donde seguramente el trofeo de liga se quedaría en las vitrinas de alguno de estos dos clubes. Los cremas lidereados por Fernando Marcos vivían un momento pletórico, formidable, sobre todo en contra de las escuadras tapatías. Dicho dominio águila se vio reflejado en una polémica y socarrona frase citada por el estratega americanista.

"América no viene a Guadalajara a ganar, eso es rutina".

América había ejercido una tiranía sobre el Oro, Atlas y Guadalajara, equipos de la Perla Tapatía a los cuales derrotaron por marcador de 2-0. Don Fernando aprovechó la ocasión para lanzar un enunciado que desencadenaría la rivalidad entre los clubes más longevos del país.

"América no viene a Guadalajara a ganar, eso es rutina. Nosotros venimos para cambiarle el número de su teléfono de larga distancia. Así que ya lo saben mis amigos: cada que quieran llamar a Guadalajara marquen dos cero, dos cero, dos cero o el 20-20-20. Cortesía del América", esta expresión fue dirigida especialmente al director técnico del Rebaño, el húngaro Arpad Fakete, quien tras el descalabro del 5 de agosto de 1959, sentenció que los canarios habían tenido suerte. 

Años más tarde, Marcos reconoció su intención de establecer un conflicto contra los rojiblancos, a quienes visualizaba como los buenos y modestos de la película, mientras que los cremas serían el lado opuesto: "Ya estábamos listos para retar al Guadalajara, decidimos, que ellos eran el muchacho bueno de la película, ser nosotros el villano; si ellos eran los modestos mexicanos, nosotros íbamos a ser los soberbios riquillos con extranjeros", explicó el causante de la rivalidad entre América y Guadalajara.

Fernando Marcos -derecha-. (Foto: Club América)

Emilio Azcárraga, el instaurador de la ideología americanista

Otro elemento fundamental para el nacimiento del Clásico Nacional fue Emilio Azcárraga Milmo, hijo de Emilio Azcárraga Vidaurreta, fundador de Telesistema Mexicano - actualmente Televisa-. En 1959 y con apenas 29 años de edad, Azcárraga Jr. adquirió al Club de Fútbol América, en una época donde el balompié azteca era imperado por el Club Deportivo Guadalajara. El cuadro tapatío escribía su fase dorada, la era del Campeonísimo, misma que abarcó una década -de 1956 a 1965-.

El nuevo dueño de las Águilas buscó formar un prototipo completamente antagónico al del Rebaño, el cual, se fomentó a base de billetazos. Las Chivas eran sinónimo del pueblo, un equipo que únicamente jugaba con futbolistas nacidos en la República Mexicana. Emilio, beneficiándose de su holgado capital económico, promovió el hecho de que los cremas se caracterizarían por gozar de los mejores jugadores extranjeros, abriendo la chequera, sin dosificar recursos, brotando el mote de Millonetas.

Guadalajara, el hada madrina; América, un lobo feroz

También fue más allá de lo material. Azcárraga Vidaurreta al percatarse que los tapatíos representaban a la clase humilde y sencilla, avivó la creencia del nuevo América, una institución soberbia, presumida, endiosada; un ejemplo claro de la egolatría azulcrema es el pupular eslógan "Ódiame más". 

Inclusive, fue él mismo quien se encargó de otorgarle el papel del bueno al cuadro de rayas, para ellos asumir el rol de villanos. Pero esta faceta no solamente fue ejercida ante las Chivas, sino también con el resto de los equipos, hasta el grado de convertirse en el club más odiado de México, originándose lo que hoy en día se conoce como Antiamericanismo

"Voy a comprar al equipo y lo convertiré en el lobo feroz, porque en este país ya existe el hada madrina", fueron las palabras de Emilio Azcárraga Milmo cuando tomaría posesión del conjunto amarillo.

Emilio Azcárraga Milmo -izquierda-. (Foto: Internet)

12 de noviembre de 1959, no se olvida

Con el recuerdo todavía fresco de las controvesiales declaraciones por parte de Fernando Marcos luego de la victoria águila en el Parque Oblatos por marcador de 2-0, ambas agrupaciones se volvieron a enfrentar el 12 de noviembre de 1959 en Ciudad Universitaria, en aquel entonces casa del cuadro emplumado. 

Los equipos más importantes de la Ciudad de México y la Perla Tapatía comandaban la liga mexicana, por lo que dicho emparejamiento causó mucha expectación. El Rebaño logró cobrarse la derrota de tres meses atrás y superó a los Millonetas por marcador de 1-2, conquista que disfrutó el timonel del chiverío, puesto que mantenía un constante píque con Don Fernando Marcos. A la postre, el Guadalajara se quedó con el título de Liga, bordando así su tercera estrella.

De esta manera dio origen el Clásico Nacional, un partido que no sólo basta con jugarlo, vivirlo, sentirlo y gozarlo, simplemente se tiene que ganar, y este fin de semana en la madriguera del águila, los pupilos de Antonio Mohamed querrán el triunfo número 79, mientras que los dirigidos por José Manuel de la Torre tratarán de llegar a los 72 triunfos en el choque de más arrastre en México.

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