Luis Montes y su extraño caso en Copa América
(Foto: Especial | Selección Mexicana)

“Cuando me lesioné, yo prometí que volvería a Selección cuando retomara mi nivel y aquí estoy cumpliendo”, fueron las palabras de un mediocampista que se encontraba ilusionado con un nuevo reto en su carrera, luego de recibir la convocatoria que lo acreditaba como seleccionado mexicano para Copa América.

Una preparación que no atraía mucho, pero que le permitió ver 45 minutos de juego ante Guatemala, otros 10 ante Perú y ninguno ante Brasil, fue el camino que tuvo que pasar Luis Montes antes de llegar a Chile 2015.

Una vez instalado en tierras andinas y con la ilusión al tope por vivir una nueva experiencia, el ‘10’ de los Esmeraldas tuvo que resignarse al lugar poco prestigioso, pero que quizá, es el encargado de transmitir los mensajes emocionales hacia adentro del campo cuando las cosas no salen bien o no aparentan salir bien: la banca.

Unos tibios 15 minutos de acción ante Bolivia abrieron en el 'Chapo' una esperanza por hacerse de la titularidad, sabiendo que no iba a ser fácil, pues bastaron esos, esos 15 minutos para generar dudas en Miguel Herrera, sobre su posible falta de ritmo, que para muchos, no existía.

Continuaban los entrenamientos y el ‘Piojo’, al parecer, tenía cada vez menos contemplado al jugador del León, así como en la situación de Carlos el ‘Gullit’ Peña en 2014, cuando se disputaba la Copa Mundial de la FIFA en Brasil y a la que éste llegaba encarrilado para hacerse de la titularidad, que a final de cuentas, no tuvo y ni siquiera cerca estuvo de tener.

Una mejoría ante Chile generalizada y comandada especialmente por Vicente Matías Vuoso, hizo que los ojos de esos que pedían con gritos la actividad del ‘Chapito’ se desviaran a otro lado, aunque para el siguiente compromiso, el del 19 de junio, la historia cambiaría.

No era ni la mitad del partido, cuando la Selección Mexicana, dirigida por el exótico, Miguel Herrera, sucumbía ante Ecuador, en el partido de ganar o ganar, ese que determinaría si se avanzaba o se consumaba el fracaso, ese con el que se lidiaba desde el primer partido en el Sausalito.

Las actuaciones provocaban que los cambios se exigieran a gritos, sobre todo en la zona del medio campo, la de gestación, que en ese momento, lo menos que tenía era eso, capacidad para gestar jugadas y traspasar los balones de la defensa a la delantera, que por más que peleaba, no ganaba ni una.

Pudiera haber sido Montes, o el mismo Aquino o Fabián, la situación es que el cambio no llegó, nunca llegó, salvo en la situación en la que se estaba contra la pared.

Medina equivocaba balones y regalaba prácticamente jugadas de gol, Güemez, al igual que en otros duelos, tenía el ritmo bastante fuera de lo normal, no veía más que el número en la elástica de los rivales, corriendo por la pelota, pero con la incapacidad de recuperarla y repartirla.

Era el momento de un cambio; entraba Aquino, el Aquino que fue borrado por el Rayo Vallecano y que es buscado por los Tigres, pero que después de dos cotejos, no mostraba mucho, ni siquiera podía controlar un balón de buena manera.

Siguió Fabián, el Fabián que ilusiona a muchos con un partido, pero que penosamente se cae con el paso del tiempo, el Fabián que una vez más, no entró con lo necesario al terreno de juego, pero que casualmente, le trajo suerte a su equipo, con la marcación seguida del penal que supo convertir en anotación Raúl Jiménez.

Pero después, comenzaron los cuestionamientos, sobre todo de los comentaristas de televisión encargados de difundir la señal del partido. ¿Dónde está Montes?, ¿Y Montes?, ¿Qué pasa con Montes?, eran las preguntas que se hacían, al igual que cientos o quizá miles de aficionados a lo largo del país, incluso también directivos, como Jesús Martínez Murguía, presidente del Club León.

Jesús Manuel Corona lesionado, las pelotas no llegaban con claridad a los delanteros y, Montes en la banca, o a lo mejor calentando, pero sin la más mínima oportunidad de ver acción. La apuesta fue por Eduardo Herrera, pero desde un punto de vista analítico, es de llamar la atención el tema del juarense, que al igual que varios, fueron solo de paseo a Chile, por más titulares que se vieran desde antes.

La calidad del surgido de Pachuca es indudable y lo ha demostrado, al grado de generar interés en el extranjero para hacerse de sus servicios, sin embargo, la Copa América terminó siendo una experiencia agridulce, que genera cuestionamientos severos contra el entrenador, que según lo que se comenta, aseguraba que a su futbolista le hacía falta ritmo, he ahí el detalle.

Sí, quizá le faltaba ritmo, un ritmo que pudo haber tomado en la pretemporada en Avándaro con su club, tal y como lo reclamaba Juan Antonio Pizzi, quien era otro que no encontraba explicación alguna ante la falta de minutos de su mediocampista y que incluso exigía aparentemente su regreso a las filas de los Esmeraldas.

De nada le servirá a Jesús Martínez mostrar su inconformidad ante la situación, pero lo que llama la atención, es la poca participación de Luis Montes en un certamen internacional, incluso, cuando se le presentaron oportunidades de aparecer para intentar darle otra cara al combinado nacional, aunque no todo pasa por él, sino por el entrenador.

Ahora, para Montes solamente resta regresar con los Panzas Verdes e integrarse de inmediato a la pretemporada de los guanajuatenses, a pesar de que aparente haber ido a Copa América como simple consolación por no haber participado en Brasil 2014, luego de sufrir una lesión, precisamente ante Ecuador, que lo alejó seis meses de las canchas.

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