Empate demente, derrota moral
(Foto: Imago7)

“Puedo cambiarte el nombre… pero no cambio la historia”, dice el fallecido cantautor Joan Sebastian en su canción “Secreto de amor”. Parece que Miguel Herrera puede cambiar su estilo de juego y su parado táctico, pero los resultados ya no se están dando como antes y la situación se empieza a complicar más para México en la Copa Oro quien no pudo ganar a Trinidad y Tobago y empató 4-4 en serie de volteretas.

Un partido difícil era el que parecía tener la selección mexicana de futbol ante Trinidad y Tobago. El gran problema era el funcionamiento que estaba teniendo el combinado nacional en los últimos encuentros en cuestión de funcionamiento táctico. Así que el estratega puso toda la carne al asador para que la victoria fuera incuestionable.

Mientras que los trinitarios se sentían confiados por los últimos resultados. Seis puntos y paso perfecto hacían que, por lo menos, se le tuviera un poco de respeto. No por nada históricamente no ha hecho mucho en esta Copa Oro y pocas veces ha estado en las instancias finales. Pero la realidad es que el juego ya lo tomaba como mero trámite ya teniendo la calificación en sus manos.

El primer tiempo empezó como todos los partidos de esta competencia: sin ritmo y soso. Layún no estaba siendo el complemento en la banda izquierda y la media cancha era muy endeble y los contragolpes le dolían mucho a los tricolores. Pero el dominio era total de los mexicanos, quienes ponían el ritmo de juego cada vez que atacaban.

El gol tuvo que llegar por un lateral. Paul Aguilar al 31’ agarró un gran centro de Yasser Corona, mismo que peinó Carlos Vela y que el carrilero empujó de forma certera. El plan de Herrera parecía caminar a pesar de un funcionamiento bueno a secas. La segunda mitad parecía llevado a tener más espacios para los nacionales.

Pero el segundo tiempo empezó a ser bastante terrorífico para los hombres del ‘Piojo’. Primero fue la salida de Giovani Dos Santos por una molestia muscular y a pesar de que, al 51’ Vela hizo una jugada individual espectacular con dos grandes recortes en el área y definió al palo contrario para el segundo gol tanto, las cosas comenzaron a ponerse color de hormiga. La defensa empezó a hacer agua en los contragolpes.

Y solo tuvieron que acelerar un poco los caribeños para hacer estragos tremendos. Primero al 54’ en una gran jugada de contragolpe que le llegó a los pies de Cummings y definió para el descuento. Tres minutos después, Jones se encontró otro contragolpe y una nueva gran definición para un empate que era sorpresivo y, al mismo tiempo, trágico para las aspiraciones del primer lugar.

Pero la cosa no paraba ahí. Un saque de manos ganado por Jones al 66’ fue agarrado de forma monumental por Commings, quien sacó un disparo que salió como un rayo y batió a Ochoa que no pudo hacer nada por la velocidad y la potencia del disparo. El resultado impensable se escribía en el pizarrón electrónico del Bank of America.

México tuvo que sacudirse la presión con ataques y cambios arriesgados como el de Jesús Corona para llegar más por el costado izquierdo. Incluso pudo recibir un cuarto gol al 78’ por parte de Jones, quien fue el mejor del encuentro del lado blanco. Los últimos cinco minutos fueron de agobio en el área trinitaria aunque los palos y la defensa empezaron a ser heroicos.

Tuvo que ser Guardado y Herrera los que pusieron las cosas en orden. Al 87’, 'El Principito'sacó un disparo por el centro que no logró detener Phillip. Y al 90’, Hector envió un centro muy violento que le pegó al grande Jones y el autogol se concretó. Pero este encuentro de locos no podía terminar así. Al 93’, Marshall le ganó la marca a la defensa azteca y con un cabezazo igualó la pizarra.

Un partido tan desastroso como increíble. México pasa a la segunda ronda, pero las formas son lo que más cuenta. Este miércoles, los pases mágicos que se tenían hace un año parecen esfumarse por los errores personales. Mientras tanto, es una realidad que se pase con más pena que gloria en este torneo al que se le dio tanta importancia.

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