Diego Alonso y el síndrome de principiante en Football Manager
(Foto: Tiempo Real).

Antes de comenzar este pequeño texto, espero de todo corazón que tú que me lees, hayas tenido la oportunidad de jugar Football Manager, así entenderás el concepto por completo. Si no es así, te invito a jugarlo, aunque de antemano te advierto que es adictivo, y dependiendo de las circunstancias, puede llegar a desesperar.

Y como normalmente sucede, hay que empezar con lo primero (aunque como se verá más adelante, eso es cada vez menos común). A diferencia de videojuegos como FIFA o PES, Football Manager presenta la posibilidad de dirigir equipos de fútbol, pero sin controlar al jugador, como un DT en el mundo real, generando tácticas, controlando el vestuario, reportando con la directiva, tec.

Apenas comienzas y eliges tu escuadra (si es que no decides comenzar como desempleado), el mundo se abre a las posibilidades del mercado, y cuando uno piensa en cómo debe ser su plantel, normalmente imagina un ataque mortal, con jugadores vistosos, el perfecto Joga Bonito. Así que para qué esperar, te lanzas a la casa de los mejores medios y delanteros, y cuando tienes cubiertas esas plazas (como en el mundo real, suelen ser más caros que los defensas y porteros), procedes a buscar algún central de garantías y a algunos laterales, que por supuesto deben tener tendencia a ir al frente, cual Marcelo o Baines. 

Listo, la tarea en el mercado ya concluyó. ¿Ahora qué falta? Ah, claro, ubicar al plantel dentro del sistema. Cuatro defensores están bien, y les podemos agregar un medio de recuperación que los ayude. Los otros cinco que se dediquen al frente y presionen arriba. Já, vamos a romper la liga. Y llegan los amistosos, clubes pequeños para agarrar ritmo y luego alguno del nivel o grande para encontrar forma. Sí, todo salió como se esperaba, goleamos a los pequeños y al grande lo controlamos, todo marcha perfecto.

De repente, la temporada ha comenzado. Qué partidazo de inicio, un 5-4 inicial, ganamos, y ese display ofensivo dará de que hablar; los defensas... bah, se irán acoplando. Segundo partido, hemos caído, 5-3, habrá que cambiar de central, quizá el rol de campo no es el ideal para el titular... y así avanzan las jornadas y el equipo se cae en mil pedazos, los goles no dejan de caer, pero si has hecho cinco, de seguro te hacen seis.

Y es ahí donde comienza el verdadero trabajo, donde la diversión se convierte, sin que lo notes, en un profundo análisis al momento de jugar, y al comer, y al ducharse, y al vivir, por eso se vuelve adicto. Pruebas las variantes con los mismos hombres, les das tareas distintas, colocas un tercer central, evitas que los laterales suban y con suerte, alguna de esas tácticas funciona, y ya no te comes de a tres por partido. El tiempo sigue su marcha y la experiencia, basada en el conocimiento de los rivales y en las horas dedicadas al juego, te brinda las herramientas tácticas necesarias para convertirte en ganador.

¿Y qué tiene que ver Diego Alonso en todo esto? Pues en todo. Al igual que en lo anteriormente descrito, el uruguayo ha logrado crear un sello ofensivo mortal en Pachuca. Botta se luce, Lozano sigue creciendo, Nahuelpán en plan grande (exceptuando cuando se pone intenso con Herrera Equihua).

Pero en contraste, la defensa se vuelve agua con tan sólo tocarla; hombres experiencia en Selección y ya años de recorrido en primera como Miguel Herrera y Aquivaldo Mosquera, se ven fácilmente superados; como solución, Hugo Rodríguez, de pasado agradable en las institución tuza, tampoco parecer ser una opción confiable en estos momentos. Heriberto Olvera, lateral por izquierda, ya fue relevado al banco de suplentes. Quizá el problema se haye por derecha, irónicamente, con uno de los que ha sido de los mejores hombres del torneo, Joaquín Martínez. El 'Shaggy' fue habilitado como lateral, siendo que su posición natural es la de mediocampista; como resultado, sus subidas generan muchos desequilibrio en los contrarios, ampliando la cancha y provocando situaciones de gol, pero en contraparte, el sector defensivo queda muy vulnerable. A eso se suma el poco apoyo del mediocampo hacia la defensa, pues sólo 'Burrito' Hernández cumple con una labor de recuperación.

Entonces, la moraleja es clara. Sólo el andar de los partidos y la experimentación guiarán a Diego Alonso hacia el planteamiento adecuado para armar a un Pachuca que, de encontrar equilibrio, tiene material de sobra para robar la liga. Para ello, deberá trabajar y trabajar el uruguayo, y por supuesto, evitar que el vestidor se convierta en una bomba de tiempo como el caso de Nahuelpán.

Y a todo esto, sólo quiero decirle a Alonso que, aunque sea desde atrás de un monitor, lo entiendo a la perfección. Y si sólo soy yo el que empezó perdido con su defensa en Football Manager, háganme saber lo tonto que soy.

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