El falso regreso de Cuauhtémoc Blanco
(Foto: Club América)

El falso regreso de Cuauhtémoc Blanco

Desde que se oficializó su retorno a las Águilas hasta que Roberto García Orozco decretó el final del partido entre América y Monarcas Morelia viví en un engaño.

JesseEspitia
Jesús Barrientos Espitia

Me mintieron. El lunes 22 de febrero recibía la noticia de que Cuauhtémoc Blanco regresaba al América para despedirse -otra vez- del fútbol portando esos colores con los que siempre estará ligado, defendiendo la camiseta del equipo de sus amores. Pero insisto, me tomaron el pelo. ¿Un homenaje? Tampoco lo fue. 

Desde que se oficializó su retorno a las Águilas hasta que Roberto García Orozco decretó el final del partido entre América y Monarcas Morelia viví en un engaño. Damas y caballeros, lo que volvió fue el América.

América, Cuauhtémoc Blanco y polémica deberían llevar la misma definición en la enciclopedia. ¿Un político jugando un partido oficial de fútbol? ¿El registro de un jugador revelándose con el torneo en marcha? Imposible... Pero no para el América.

La Jornada 9 del Clausura 2016 incluía un total de nueve encuentros -en verdad-, pese a que las mesas de análisis/debate y resúmenes deportivos enfocaron su atención en el cotejo que se efectuaría en la cancha del Estadio Azteca. Coapa y el hotel de concentración del América, unas verbenas

Finalmente llegó esa fecha que marqué con plumón amarillo en el calendario y descubrí la realidad. América gustó, goleó y ganó en medio de un Coloso de Santa Úrsula abarrotado bajo el misticismo de los aficionados azulcremas. El club más ganador de México y sus más de 70mil incondicionales atemorizaron a los invasores. Los refuerzos estelares del último par de años orquestando la victoria. Siete hombres nacidos en tierra azteca en la oncena titular y guiados por un personaje con el que todo el americanismo se identifica

El 5 de marzo del 2016 quedará en la historia por ser el día que retornó el América, o puede recordarse como la fecha que Cuauhtémoc Blanco constató que es el América hecho persona. Y rechazo la idea de un adíos, porque como él mismo lo aseguró en una entrevista, "siempre tengo un AS bajo la manga y voy a regresar como entrenador". Y El Cuauh es un hombre de palabra, si no me creen pregúntenle a Héctor López (ex-jugador del Atlas), a quien le dijiste que "lo harías como un perro" y minutos después lo dejaste tendido en el césped junto a Isaac Mizrahi y convertiste el gol más preciado de tu carrera. 

Ambos sabemos que es un hasta luego, y si por azares del destino no fuese así, quiero vivir el resto de mi existencia a la espera de verte de nuevo en el América, en tu América, en mi América, en nuestro América

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