Grandes desde siempre
Los jóvenes fundadores del América alcanzaron su madurez futbolística a mediados de los años veintes (Foto: clubamericanista.com.mx)

Grandes desde siempre

América irrumpió en el fútbol nacional con la obtención de un tetracampeonato entre 1924 y 1928.

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Federico Martinez

Tras 8 años de existencia, América alcanzó la cumbre. Durante las temporadas que transcurrieron entre 1924 y 1928, los Cremas se llevaron 4 ligas consecutivas. Pocos equipos en el mudo han alcanzado tanta superioridad en tan poco tiempo de existencia. Un total de 53 partidos de liga, con tan solo 3 derrotas. 

Un campeón invicto

Aunque a menudo los 4 campeonatos del América se cuentan solo como un tetracampeonato, es justo reconocer que cada uno tuvo sus méritos. La historia de este hito comienza en la temporada 1924-1925. Los Cremas, que habían perdido la temporada anterior el titulo in extremis ante España, eran favoritos en ese certamen. De la mano de Rafael Garza Gutiérrez, el equipo había dejado de ser una banda de jóvenes para convertirse en aspirantes al título.

Un campeón invicto comenzaba una racha histórica.

El inicio del campeonato no pudo ser mejor, América ganó sus primeros 5 partidos. El primer contratiempo llegó tras las fiestas decembrinas con un empate ante otro contendiente, Asturias. Sin embargo, América encabezado por jugadores como Alfredo García Besné y Juan Terrazas, se repuso rápidamente para ganar 3 de los siguientes 4 partidos. El triunfo ante Asturias en la jornada 10 fue definitivo. Un gol de Juan Terrazas desató la euforia entre los partidarios Cremas en el Campo España de Paseo de la Reforma.

El enemigo vuelve a caer

Los clubes españoles, que vieron el campeonato del América como una afrenta a su dominio, decidieron reforzarse para la siguiente campaña. La temporada 1925-1926 se preveía como una de las más disputadas en la historia. América supo defender su campeonato desde el primer momento, ganando 9 de los 12 partidos disputados. Los Cremas sumaron a su excelente defensiva, una delantera poderosa que promedio 3 goles por juego.

Nuevamente, el rival a vencer fue Asturias, que peleó palmo a palmo con América. Terminaron el campeonato empatados en puntos y tuvieron que jugar un desempate en 3 partidos. Los de ‘Récord’ vencieron en el primer encuentro, tras ganar 2-1, pero fueron duramente derrotados en el segundo por 4-1. El juego definitivo se llevó a cabo en el Campo España de la Verónica ante una multitud. Los campeones revalidaron su corona con un gol, otra vez, de Juan Terrazas.

Renovarse o morir

La temporada 1926-1927 deparó para los azulcremas  un cambio en el timón del equipo. Rafael Garza Gutiérrez se dedicó exclusivamente a ser jugador, dejando su lugar en la banca a Percy Clifford. América llegaba a ese torneo con 24 partidos de temporada regular sin caer, y sumarían 5 más en el inicio del campeonato. Solo Necaxa, el 23 de enero de 1927, pudo detener el envión crema.

América obtuvo la prestigiosa Copa Challenger al ganar 3 veces la liga.

Fue un torneo de renovación para América, pues la llegada del técnico inglés vino acompañada de jugadores como Benito Contreras y Francisco Henríquez. La adaptación al nuevo sistema provocó que los americanistas fueron menos dominantes. Aún así, los capitalinos lograron en este campeonato su mayor victoria en la historia tras ganar 10-0 al Germania. Un triunfo ante el Aurrera selló el tricampeonato del América. 

El equipo de la temporada 1926-1927 se hizo acreedor a la Copa Challenger (Foto: clubamerica.com.mx)

Un equipo de época

Aquellos que presenciaron la temporada 1927-1928 dicen jamás haber visto un equipo tan dominante como el América de aquella temporada. Un saldo de 11 victorias, 2 empates y 1 derrota dan muestra de ello. Era la confirmación de una idea futbolística que se había gestado en los colegios Maristas. El récord que el España ostentaba con 4 títulos seguidos había sido alcanzado.

Jugadores como Ignacio de la Garza, Luis Cerrilla y Rafael Garza Gutiérrez llegaban a la cima de su carrera. Entre todos ellos brilló un muchacho que se ganó el cariño de la afición. Ernesto Sota, quien ya había sido goleador en la temporada 1924-1925, consiguió repetir su éxito. Un goleador que enarbolaba el espíritu del club; juventud, americanismo y gol. La puntilla final a una temporada de ensueño llegó el 28 de noviembre de 1928. Una victoria por 3-1 ante Aurrera significó para los Cremas obtener el tetracampeonato. América era ya el equipo más grande de México.

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