Cabecera Norte: Más que un logro, una deuda
Mauricio Cuero tuvo una gran actuación y fue el autor del gol de la victoria. // Foto: Atlas FC

Ganó el Atlas. Parece lejano aquel 31 de enero en el que, a costa del Tijuana, los Zorros consiguieron un triunfo que sería el último en mucho tiempo. Casi se puede decir que el aficionado rojinegro ya había olvidado lo que se sentía cantar una victoria.

El mediodía de este domingo, la Academia consiguió una muy necesaria bocanada de aire en un vacío Estadio Nemesio Diez. Después de seis partidos, Rafael Puente del Río pudo ganar por primera vez desde que asumió el mando del Equipo del Paradero.

Sin embargo, no podemos perder la cabeza por volver a sumar tres puntos. No se tapa al sol con un dedo, y, aunque la victoria es un alivio para todos los aficionados, no debemos olvidar el mal paso del Atlas desde la contratación de Puente, ni pensar que, ahora sí el equipo está para pelearle a cualquiera.

Nuevo once

Desde que dirige al Atlas, Rafael Puente nunca ha repetido un cuadro titular. El partido ante Toluca no fue la excepción, y el equipo tuvo tres variantes principales: la primera, por necesidad. La expulsión de Martín Nervo en la jornada anterior hizo que el estratega iniciara con Brayton Vázquez en la central; después, el regreso de Jesús Isijara a la titularidad; y, por último, Mauricio Cuero jugando desde el arranque. También destaca el acomodo de Diego Barbosa a perfil cambiado, por la lateral izquierda.

Con este once inicial, el Rojinegro lució un tanto más ordenado tanto al atacar como al defender. Los jugadores de Puente no dejaban espacios de manera tan frecuente, cosa que se ha visto mucho en los últimos partidos. Y, aun cuando llegaron a hacerlo, siempre hubo quien tapara el hueco.

Aunque, la verdad sea dicha, el medio campo 'ultra ofensivo' que planteó José Manuel de la Torre del lado choricero le facilitó un poco la labor al Atlas en el medio sector. Con todo y eso, es mérito de Puente y sus futbolistas haber sabido aprovechar el terreno cedido.

Tomemos en cuenta al adversario

Hablando de que el parado táctico del Toluca ayudó a que los Zorros jugaran con más libertad, hay que tener bien en claro a qué equipo le ganó el Atlas.

Los Diablos Rojos llegaron a este partido en el lugar número 15 de la tabla, con apenas 10 puntos (tan sólo 4 más que el Rojinegro). El Toluca tenía el antecedente de haber quedado eliminado en las semifinales del torneo de Copa jugando en su propia casa ante el Club Tijuana.

Es cierto, el Equipo del Paradero no sólo ganó, sino que, en términos generales, se vio bien dentro del terreno de juego. No obstante, no podemos negar que, en este momento, el cuadro del 'Chepo' de la Torre el barómetro más preciso para medir el nivel real de otro equipo.

Lo anterior, por supuesto, no es culpa ni de Puente ni de sus futbolistas, quienes hicieron su trabajo y derrotaron a su contrincante. Pero no hay que olvidarlo: la victoria era una asignatura pendiente en esta administración. La deuda con el aficionado apenas comienza a ser pagada, y esperemos que la jornada 10 sea un punto de inflexión para que el Atlas encuentre mejor fútbol y buenos resultados en el cierre del campeonato.

A echar mano de la cantera

Algo que se le había pedido mucho a Rafael Puente, y a muchos técnicos anteriores, es que volteara a ver más a las divisiones inferiores del club. El once inicial de este domingo no presentó un cambio tan drástico en este sentido, con sólo tres jóvenes producto de las fuerzas básicas (Brayton Vázquez, Diego Barbosa y Jeremy Márquez).

En donde sí se notó más el trabajo de cantera fue en la banca, donde seis de los siete elementos fueron futbolistas que pasaron por las instalaciones de CECAF. La única excepción la personificó el guardameta Édgar Hernández.

Y, de hecho, las tres sustituciones mandadas por el entrenador parecieron analogías al cambio generacional. Los veteranos Luciano Acosta, Lorenzo Reyes (ambos, extranjeros) y Jesús Isijara salieron para darles sus lugares a los canteranos Edson Rivera, Ozziel Herrera y Aldo López.

Si bien Rivera ya no es ninguna joven promesa, ni Herrera ni López han llegado a los 20 años, y, francamente, hicieron un buen papel durante los minutos que disputaron.

Persiste el problema del centro delantero

Después del encuentro ante el Guadalajara, Ignacio Jeraldino sufrió una lesión muscular en el bíceps femoral izquierdo que le impidió estar disponible para jugar en el Nemesio Diez. Como solución, Rafael Puente decidió arrancar con Javier Correa como su hombre en punta.

Sin embargo, el argentino no pudo solucionar un problema que ya ha sido común desde hace bastante tiempo en el equipo rojinegro: el delantero no sólo no anota, sino que, prácticamente, no participa en el juego.

Claro, Correa puso la asistencia para que Barbosa marcara el 1 - 0 muy temprano en el partido. Más adelante, el propio centro delantero creó una jugada en la que Jeremy Márquez quedó mano a mano con Alfredo Talavera, pero, al haberse botado Correa, el joven mediocampista no tuvo con quien apoyarse y tan sólo obtuvo un tiro de esquina.

Más allá de este par de acciones, la participación del punta de lanza fue casi nula hasta el minuto 85, donde, a pesar de todo, he de decir que fue clave para el gol de la victoria.

Éste ha sido un mal constante en el Atlas desde que Puente asumió el mando, y no han podido encontrar la manera de solucionarlo, porque Jeraldino tampoco ha cumplido con las expectativas de un 'nueve' en los últimos partidos.

Las lágrimas de uno, el sentir de muchos

En la columna de la semana pasada, dije que lo que más me gustó del Atlas en el Clásico Tapatío fue la seguridad con la que Mauricio Cuero se decidió a cobrar el penal hacia el final del partido. En ese espacio, dije que el momento en el que el colombiano tomó el balón fue el único destello de espíritu rojinegro que vi en aquellos 90 minutos.

Ahora, Cuero no sólo volvió a marcar, sino que, de nueva cuenta, se convirtió en un reflejo del sentimiento de toda la afición atlista.

Después de haber perdido un par de ventajas, la Academia pudo volver a ponerse al frente al minuto 85, cuando el extremo procedente del Club Belgrano tomó un balón recuperado por Javier Correa y marcó el 2 - 3 devinitivo.

Tras anotar este importantísimo gol, Mauricio Cuero explotó de locura y, al final del festejo, se quedó tirado sobre el césped, llorando en un gesto que parecía más de liberación que de alegría.

Hay que recordar que, desde que llegó al equipo el año pasado, Cuero ha sido una de las adquisiciones rojinegras más criticadas, debido a que no se le veían bastantes cualidades técnicas. Hoy, ha sido el jugador más valioso del equipo en los últimos dos partidos y, al menos en apariencia, es uno de los que más siente los colores.

Ahora, tampoco podemos elevar tanto a un futbolista por dos buenas actuaciones, pero, para una afición como la del Atlas, siempre será necesario ver actitud en sus jugadores. Las lágrimas de Mauricio al saber que el Rojinegro iba a volver a ganar reflejaron, en mi opinión, la descarga que vivió 'la Fiel' después de tantos momentos de impotencia.

¿Qué se viene para el Atlas?

Trabajar. Trabajar y seguir trabajando. Como lo dice el título de esta Cabecera Norte, la victoria ante el Toluca es, más que un logro deportivo, una deuda que apenas comienza a saldarse con una afición que necesita saber que su equipo puede competir.

Lamentablemente, la emergencia salubre que todos conocemos obliga a que el balón deje de rodar por un tiempo en México, pero este periodo de inactividad debe ser bien aprovechado por 'Rafa' Puente y compañía para encontrar fortalezas, solucionar errores y volver con todo cuando la competencia se reinicie.

Cuando termine el parón, la Furia tendrá que viajar a Ciudad Juárez para enfrentar a unos Bravos que han sorprendido a propios y extraños en este Clausura 2020. El duelo en la frontera será un examen bastante más serio para el Atlas, que tendrá que demostrar que los tres puntos sumados en esta fecha 10 no son sólo un espejismo.

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