Cabecera Norte: ¿una sombra de lo que ha de venir?
Atlas tiene desde el Clausura 2015 sin ganar en la frontera. / Foto: Club Tijuana

Sin sorpresas en el primer partido del Guard1anes 2020 para el Atlas. Y la falta de novedades, en este caso, no significa nada bueno, pues el equipo debutó con el discreto estilo de juego y los malos resultados que fueron una constante durante el torneo anterior.

Los rivales en turno, los Xolos de Tijuana, plantearon un partido excelente, al más puro estilo de su técnico, Pablo Guede. No obstante, sin demeritar lo hecho por los fronterizos, el cuadro tapatío tampoco hizo demasiado para evitar el marcador final de 3 - 1 a favor de los locales.

Hubo algunos destellos, sí, pero nada que pueda iluminar el mal juego que mostraron los rojinegros. Si bien es la primera jornada y lo prudente es esperar para ver la evolución en calidad y resultados, ya van siete partidos de Liga con Rafael Puente en el banquillo, y la sensación de mejoría desde su debut es prácticamente nula. El Rojinegro sigue sin poder levantarse como un equipo competitivo, y esto puede cobrar una factura especialmente costosa en este certamen, pues el club parte como último en la tabla de cocientes.

¿Y la pretemporada?

En un conferencia de prensa que sirvió como antesala al debut en el presente torneo, Puente del Río aseguró que su equipo tenía una ventaja frente a Xolos, y era que, a diferencia de su oponente, los de Jalisco sí tuvieron partidos de pretemporada (contra Chivas, Mazatlán y Tigres en la Copa GNP por México).

A lo anterior, hay que sumarle que el Tijuana hizo una renovación casi total en su plantel. Y es que, durante el receso entre el torneo pasado y el actual, el equipo de la frontera dio de baja a cuatro de sus futbolistas mientras que recibió 10 incorporaciones (si bien ocho de ellas vienen del mismo club: Gallos Blancos). Por si fuera poco, los de Baja California también estrenaron director técnico, ya que Pablo Guede recién llegó como sustituto de Gustavo Quinteros.

En resumen, los 'Amigos del Balón' se enfrentaron a un conjunto que apenas se está compenetrando, con jugadores que tienen que acostumbrarse a sus compañeros, que deben adaptarse al sistema de juego de un nuevo entrenador y que, como colofón, llevaban más de cuatro meses sin enfrentarse a otro equipo.

Si bien todos estos factores también juegan en contra del técnico rival en un aspecto, pues la información para alistar el encuentro es escasa, el Atlas tenía la obligación de hacer notar su mejor preparación para la Liga. Insisto, Guede es un gran estratega y puede hacer funcionar a casi cualquier grupo de futbolistas, pero lo normal hubiera sido que un arranque tan abrupto le hubiese significado un reto mayor que el que se le presentó este sábado.

Se busca delantero

Como ya se mencionó anteriormente, no es que el Atlas jugara mal todo el partido. Se vio superado durante el inicio, pero a partir del minuto 20', cuando Luciano Acosta consiguió el gol del empate parcial, los Zorros tomaron las riendas del encuentro, y fue así durante el resto del primer tiempo.

El equipo de 'Rafa' Puente tuvo un dominio que debió haberse hecho notar en el marcador, pero el Estadio Caliente fue testigo de la reaparición de uno de los problemas más frecuentes para este Atlas: la falta de contundencia.

En sus mejores minutos, los rojinegros tuvieron más de una ocasión para irse al frente en la pizarra. Ignacio Jeraldino, el 'nueve' nominal en la formación de Puente, tuvo la más clara en un remate que se hizo prácticamente dentro del área chica, pero que terminó simplemente en saque de esquina. Cierto, Jonathan Orozco hizo un buen trabajo al achicarle el ángulo al delantero, mas, la verdad sea dicha, se encontró con un disparo directo a su colocación.

Tras esta oportunidad, los aportes del chileno en el área contraria fueron escasos o nulos. Desconozco si lo que le sobrevino después fue desesperación, pero Jeraldino prosiguió a 'botarse' tanto que terminó mandando centros. Que tu punta sea quien pone el balón en la olla, en un esquema de un solo delantero, no es precisamente una evidencia de orden táctico.

Más tarde, ya en la segunda mitad, el ex Audax salió del terreno de juego para darle entrada a Javier Correa. Puede que esté equivocado, pero no recuerdo haberle contado un solo toque de balón al argentino. De Correa se esperaba mucho cuando llegó proveniente de Santos, pero, como la mayoría del plantel, ha quedado a deber bastante.

En estos momentos, uno ya comienza a pensar en echar mano de la cantera, como en los viejos tiempos. La esperanza de la Academia, probablemente, descansa en los jóvenes como Christopher Trejo o Jairo Mungaray, aunque, llegado su momento, ellos también necesitarán que alguien les ponga balones.

Y, ahora que menciono a la cantera, es necesario utilizar algunas líneas para hablar de la actuación de Brayton Vázquez. Mucho se ha dicho sobre las carencias de Martín Nervo en la central rojinegra, y de que Brayton debería ocupar su puesto como titular. Frente a Xolos, y ante la ausencia de Germán Conti, el joven tuvo la oportunidad de demostrar su valor futbolístico. Sin embargo, la actuación del canterano no fue para nada buena, más allá de un corte de balón en el primer tiempo, y la coronó con una expulsión totalmente irresponsable, producto de la imprudencia, cuando su equipo ya estaba abajo en el marcador. La defensa central es otra necesidad que debe resolverse con urgencia en el Atlas.

Desconfianza en el más seguro

En los últimos dos torneos, Camilo Vargas se irguió como la principal figura del Equipo del Paradero. El colombiano ha sido determinante en muchos encuentros del Rojinegro, y si el equipo no perdió más puntos o se fue de la cancha con goleadas de escándalo, fue gracias a su guardameta.

Vargas se ha convertido en uno de los mejores arqueros de la Liga, así como en el mayor ídolo de 'la Fiel' en la actualidad. Pero, a pesar de su estatus con el equipo, parece que, de a poco, Camilo también está comenzando a bajar su nivel.

Ya se habían visto algunas muestras de ello en la Copa GNP por México. El portero atlista tomaba decisiones cuestionables que complicaban las cosas para su equipo, en especial al querer salir de su propia área con balón controlado o con pases peligrosos cuando el rival presiona alto. Este sábado, la inercia siguió adelante, y vi al peor Camilo Vargas que recuerdo desde que llegó a Guadalajara.

Además de las decisiones cuestionables ya mencionadas, el oriundo de Bogotá se vio demasiado ansioso, casi nervioso, al jugar bajo palos. O mejor dicho, demasiado lejos de ellos. Vargas pasó mucho tiempo demasiado lejos de su portería, y, para un servidor, el segundo y tercer gol de Tijuana pudieron haberse evitado con una mejor ubicación del arquero.

Ojo: no es que se haya perdido la confianza en Camilo, pero sí que tiene que trabajar para retomar el nivel de los torneos pasados. A mi gusto, el colombiano sigue siendo de los mejores de la Liga en su posición, pero también es cierto que, en este nuevo ciclo, sus errores ya han costado algunos goles en contra para los Zorros, tanto en pretemporada como en el arranque de torneo.

Acosta, lo único rescatable

Anteriormente, ya se mencionó que hubo algunos destellos que pueden emparentarse con el optimismo durante el partido en la frontera. La mayoría de estos destellos, si no es que todos, vinieron de la mano de un jugador: Luciano Acosta.

'Lucho' ya había mostrado lo buen futbolista que puede llegar a ser, y sus virtudes ofensivas nunca se pusieron en duda. Lo que se le cuestionaba al argentino era su falta de ganas, si cabe la expresión, y el no mostrarse en momentos de necesidad para su equipo. Ante Tijuana, todo esto quedó olvidado.

Más allá de haber sido el autor del gol (con un desvío defensivo, sí, pero producto de su propio talento y astucia), Acosta dio el partido más completo que se le ha visto defendiendo el escudo rojinegro. Su desgaste fue evidente, e incluso se le reconoce un gran sacrificio defensivo cuando las circunstancias lo requirieron.

Si hay una luz en la que hoy podemos ver cierta esperanza para el Atlas, ésta pasa por los pies de Luciano Acosta, siempre y cuando continúe mostrando la versión de este sábado, pues, insisto, nada se le reprocha en lo futbolístico. También puede hablarse bien de Ignacio Malcorra, aunque su caso es el contrario: lo mejor de él fue su actitud, y no tanto lo hecho con el balón en los pies. Pero esto no es una mala señal, porque, en los partidos de la Copa GNP, Malcorra demostró que, a los 33 años, todavía le queda mucho fútbol por ofrecer.

El Atlas aún espera la reincorporación de Renato Ibarra, y, con estos tres volantes en la cancha, la generación de juego ofensivo puede lucir bastante. Sin embargo, un jugador no será suficiente para cambiarle la cara al equipo, que todavía tiene mucho por mejorar, empezando por el banquillo.

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