Cabecera Norte: La mano de Diego
Foto: Atlas FC

6 partidos; 12 mitades; 540 minutos más tiempos de compensación. Esto fue lo que le tomó al Atlas acceder a su primera victoria en el Guard1anes 2020.

1 partido; 2 mitades; poco más de 90 minutos. Esto fue el tiempo que tardó Diego Cocca en obtener la misma cantidad de partidos ganados en Liga que su antecesor en nueve encuentros.

Ante Querétaro, los Zorros no dieron un buen partido; mucho menos, uno vistoso. Pero, en la situación en la que se encuentra el equipo, las formas pasan a segundo término, y lo que urge son los resultados. Y, por lo menos en su primera experiencia en el banquillo atlista, el entrenador argentino ha comenzado a entregarlos.

Aunque el partido fue extraño, rocoso y, ciertamente, aburrido y difícil de desmenuzar, las siguientes líneas me servirán para intentar hacer un análisis del debut de Cocca como estratega rojinegro.

Acostumbrémonos a este Atlas

Como ya se mencionó, la actualidad del Equipo del Paradero hace necesario que los resultados se pongan por encima de las formas. A mi parecer, esta necesidad fue lo que orilló a la directiva a decidirse por Diego Cocca para asumir la responsabilidad de un banquillo tan caliente como el de su nuevo club.

Por lo tanto, puedo asegurar que el estilo de juego que vimos este fin de semana será el que caracterice al Atlas en este nuevo proceso. Así es como juegan los equipos de Cocca, y así fue como el campanense tuvo éxito con los Xolos de Tijuana y con el Racing de Avellaneda.

A partir de ahora, la Furia jugará a un fútbol estructurado y con solidez defensiva, especialmente cuando se vea arriba en el marcador. Tal vez, ni cuerpo técnico ni jugadores esperaban tener la ventaja tan temprano como al minuto 5', pero lo hicieron, y el resto fue historia. El conjunto tapatío se dedicó a defender y a desesperar al rival. El partido no fue bonito, claro, pero los tres puntos se quedaron en casa.

Insisto: hay que acostumbrarnos a que el equipo no desarrolle un fútbol vistoso con su nuevo entrenador. Lo importante ahora es esperar que se sigan sumando puntos, que el club salga del sótano porcentual y, después, todo lo positivo que venga será ganancia.

De nuevo, el arbitraje

Por segunda semana consecutiva, hay que dedicar un espacio de esta columna a temas arbitrales. Es falso decir que el colegiado o sus asistentes tuvieron algo que ver en el resultado final, pero creo que debe señalarse el mal trabajo hecho por Alejandro Funk Villafañe y el resto de la cuarteta colegial.

Sin haber intervenido en jugadas de polémica mayor, como expulsiones, posibles penales o goles anulados, el silbante de 30 años no mostró un criterio regular en sus sanciones, amonestando por acciones no tan graves (y hasta por juego peligroso) y dejando correr faltas hechas con fuerza desmedida. Todo sin favoritismos, sino que se pitó mal para ambos bandos.

Algo que me llamó mucho la atención de este trabajo arbitral fue que los fuera de juego se señalaban hasta un minuto después de haberse levantado la bandera. No sé si era indecisión del central o si, de nueva cuenta, había intención de dejar correr y apoyarse en el VAR, pero la situación fue repetitiva y, desde mi perspectiva, preocupante.

Sí, el objetivo de la Cabecera Norte es analizar el trabajo hecho por el Atlas al final de cada semana. Sin embargo, considero que no está de más señalar las actuaciones arbitrales deficientes, por lo menos en los partidos del Rojinegro, pues cada vez noto una decadencia más marcada en los nazarenos del fútbol mexicano.

Hay que recuperar a Ibarra

Si ha existido una constante en este espacio desde que arrancó el torneo, ha sido resaltar las buenas actuaciones de Luciano Acosta en el sector ofensivo atlista. La jornada 6 no es la excepción, ya que, en las pocas ocasiones en las que el Rojinegro se aproximó al arco rival, el argentino fue quien armó la jugada y quien tuvo la mayor claridad para ir al frente.

Durante todo el Guard1anes 2020, Acosta ha sido el cerebro del ataque tapatío, y ha encontrado un gran socio en Víctor Malcorra (aunque este último no tuvo una actuación muy destacada en la fecha 6). Se ha hablado mucho de que este par podría beneficiarse mucho con el regreso de Renato Ibarra, de quien se espera que agregue aún más dinamismo al medio campo ofensivo. Pero lo visto en el duelo ante Gallos Blancos me hace meter el freno de mano a estas declaraciones.

En la fecha 6, el ecuatoriano volvió a jugar por primera vez después de haber salido resentido de una lesión hace tres jornadas ante el Atlético de San Luis. En esta ocasión, Ibarra entró en sustitución de un tocado Malcorra, pero su ingreso fue más anecdótico que memorable.

Durante la casi media hora que estuvo en el terreno de juego, recuerdo un desborde de Renato, que terminó con un balón cortado por la defensa queretana al intentar un pase a Javier Correa. Después de eso, la aportación de Ibarra al conjunto fue prácticamente nula, e incluso se le notaba 'perdido' en el campo.

No pongo en duda la calidad futbolística del jugador ecuatoriano, y estoy convencido de que su bajo nivel se debe a la falta de competición tan larga de la que viene saliendo. Después de toda la polémica que significó su llegada a la Perla de Occidente, me parece que debe sacársele todo el provecho posible al jugador, por lo que Cocca y compañía deberán empezar a trabajar en su reinserción al equipo.

¿Qué resultados podemos esperar del Atlas de Cocca?

Por ahora, no tengo una respuesta clara. Lo más que puedo decir, es lo que ya subrayé con anterioridad: el nuevo entrenador va a priorizar los resultados antes que la estética. Contra Querétaro, la fórmula funcionó, pero todavía me parece muy pronto para poder predecir hasta dónde llegará la Furia en este torneo.

Por lo pronto, le doy el beneficio de la duda a Cocca, y apoyo esta idea de buscar los tres puntos a como dé lugar. Si bien los Gallos obtuvieron victorias importantes ante equipos del calibre de Cruz Azul y América, creo que, precisamente, clubes como éstos serán los verdaderos sinodales para el nivel del Atlas, y los resultados tendrán que validarse frente a plantillas de verdadero poderío.

El nuevo proyecto rojinegro ha arrancado con el pie derecho, y no queda más que esperar que el estratega argentino pueda ponerle rumbo a un Atlas que luce perdido en el abismo de la Liga.

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