Pumas, navegando contra las adversidades
Foto: Pumas MX

Hace 16 años Pumas concretó una de las grandes hazañas en lo que toca a la magia del futbol, ganarle el trofeo Santiago Bernabéu al Real Madrid en su propia casa. Al ser este trofeo disputado en un partido único parece que el logro es menor, sin embargo, la escuadra auriazul se convirtió en el último equipo visitante en conseguirlo. Y más aún, ganarle al equipo que la época nombraría como Los Galácticos no tendría que merecer ningún tipo de desdén. Pero si de algo sabe la afición de Pumas es que, desde todos los frentes, se menosprecia lo que su equipo consigue.

La trágica historia que Pumas presentó para iniciar este torneo es ya por todos conocida, lo que parece, es que todos olvidaron sus expectativas del equipo para este torneo. La víspera de la primera jornada, recuerdo, se presentaba un ambiente envuelto en la zozobra. Nadie en lo absoluto pensaba si quiera que el primer partido fuese ganable, dando en la quiniela de muchos un temeroso empate. Siguiendo el calvario, Pumas sufría por el remplazo de su técnico, pero esto solo en el ámbito del espectáculo “deportivo” que se da fuera de la cancha; que si Hugo le decía que no; que ningún técnico en su sano juicio tomaría a un equipo tan pobre y tan limitado.

La actualidad de Pumas es muy diferente a todas las opiniones vertidas en los medios deportivos así como también  de las que se encontraban en redes sociales y en distintos podcasts  que versan sobre el desempeño del equipo. Pumas para sorpresa de todos no se ha caído, en cambio, se ve mucho mejor que en sus primeros encuentros.

Hace un par de notas expresé que el equipo no solo necesitaba de un técnico, sino de una suerte de hechicero que les metiera a los jugadores en la mente y en el corazón lo que significa vestir los colores Azul y Oro. Fue Andrés Lillini quien precisamente recuperó estos valores, cosa que se nota claramente en sus palabras previas al juego contra Tigres:

“Nosotros somos un equipo con mucha más historia, ellos ganan plata y nosotros jugamos por otra cosa. Eso tiene mucho más valor, la satisfacción es doble.”

Por el otro lado, en lo que a la cuestión técnica se refiere, el estratega hace gala del mote. Partido a partido el conjunto auriazul ha ganado en futbol. Las críticas hacia la media cancha empobrecida se han desvanecido, la falta de juego hacia el frente, de apoco, se ha ido sanando. El equipo hacia atrás se ve mucho más sólido, incluso que el torneo anterior. Tal vez para el espectáculo estas mejoras resulten una casualidad extravagante, sin embargo, sí se viesen todos los juegos de esta campaña se notaría de forma clara que esas ideas que hoy lucen, estuvieron presentes en los partidos anteriores como intentos fallidos.

El trabajo es la constante en este equipo. Cada línea ha mejorado, para gusto o disgusto de los “especialistas” se nota que si hay equipo. El tema ha cambiado de tal manera que sí preguntásemos quién estaría dispuesto a tomar las riendas del club, seguramente habría candidatos haciendo fila. Pumas volvió al futbol de raíz. Sin inventos, sin línea de cinco y aprendiendo a jugar con dos delanteros. El medio campo está bien cubierto con el joven Lira, mientras que el armado es mucho más sólido.

Este partido contra Xolos todas las líneas, sin funcionar aun a plenitud, cumplieron con elaborar futbol. Tal es el caso que Carlos González pudo marcar por lo menos un par de goles más. Parece estar muy lejos esos catastróficos encuentros contra Juárez y Mazatlán donde el equipo sufría para pasar el medio campo con la pelota controlada. Todo esto, por si fuera poco, contando con siete bajas. Para un plantel pobre, justo y limitado, con ausencias y polémicas ¿Cómo se explica que se encuentre invicto y en lo alto de la tabla?

Las opiniones mediáticas que suelen ser conocidas por no aceptar equivocaciones y negarse a una autocrítica, esperarán con ansias la fecha en que el equipo se “caiga” y vuelva a triunfar el peso de las opiniones pesimistas. Los medios y comentaristas pueden seguir menospreciando cada paso que ha dado el equipo para mantenerse invicto, para sobrepasar sus adversidades y sobretodo podrán seguir demeritando al plantel. El giro que está dando el equipo no flaquea, por el contrario, se fortalece. El espectador puede estar seguro que estas ya no son las llamaradas de petate de los arranques anteriores. En siete jornadas los comentarios han ido y venido, al final toda esta verborrea no ha hecho mella en Pumas y como cantara José José: Como a las palabras, se las lleva el viento.

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