La contracrónica: debut amargo
(Foto: Felipe Dueñas - VAVEL México)

30 de abril del presente año, la gente caminaba triste y pensativa, escondiendo la impotencia de un torneo que se inundaba con la lluvia que caía junto a un cielo hecho pedazos. 

El rostro dibujaba una mueca que ocultaba la desilusión, tras una goleada en casa, tras una derrota que anunciaba un último lugar general y tras un torneo que no tenía una descripción coherente.

La afición se resguardó en casa durante ochenta y cuatro días, se cubrió el rostro de la tristeza y caminó mientras pudo, intentando olvidar el desconsuelo para poder vivir en paz.

El resultado fue positivo, al menos hasta hoy. El espacio entre ambos torneos fue útil para adquirir confianza y ganar un poco de ilusión. La esperanza fue llegando, no se sabe de dónde, pero esa no falló.

Día a día la sonrisa era más grande, las emociones se alimentaban de un deseo que se escondía en el pasado. No había nada que explicara de dónde salían tantas vibras positivas, y tampoco había nada que hiciera pensar que algo podría salir mal.

Hoy, por momentos, las cosas cambiaron: el silbatazo inicial fue el comienzo de las dudas, de esas incógnitas que fueron creciendo con el avanzar del encuentro. Solo se escuchaban los gritos, los reclamos y los silbidos, aunado a un trastorno influyente. El encuentro terminó con un Necaxa con más remates, con más posesión, con más precisión de pases, sí, pero también con más dudas.

La luna era hermosa, pero las lágrimas nunca permitieron que la afición la admirara. En cambio, un mar de lágrimas les comenzó a mojar los ánimos y la esperanza. Tuvieron que huir.

El torneo anterior se cerró con una goleada en contra, y, esta noche, se abre el presente torneo con otra goleada que tampoco favoreció. Este barco que navega sobre llanto insípido, se llena de más goles que pesan en el orgullo, que ocupan el espacio del desaire negativo, y entonces obliga a que varios aficionados se bajen de él.

El viaje aún es largo, y a pesar de que la tormenta es amarga, este barco es histórico y encontrará otro camino, esperando que, esta vez, los lleve a mejor puerto

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