El sismo que cimbró los egos

OPINIÓN l Siempre se les acusa de divas, mamones, engreídos, prepotentes, soberbios y demás adjetivos pero se pusieron la playera solidaria y ayudaron en los centros de acopio organizados por sus clubes

El sismo que cimbró los egos
(Foto: El diario NT)

A una semana del sismo de 7.1 grados que movió  la tierra, pero sobre todo las conciencias en el centro del país, podemos hacer una grata evaluación de todos los clubes de futbol mexicano que se unieron a la recopilación y distribución de víveres para los afectados.

Siempre se les acusa de divas, mamones, engreídos, prepotentes, soberbios y demás adjetivos con exceso de confianza a los jugadores, entrenadores, directivos y hasta utileros de los clubes de primera división, sin embargo esta vez les falló a los que “ningún chile les embona”.

Y les falló porque Club América y sus jugadores ayudaron no solo en la recolección, sino en el acomodo de las donaciones en los camiones de transporte. Les falló porque desde el temblor en Oaxaca y Chiapas, Javier Aquino y André Pierre Gignac recaudaron toneladas de despensas y diversos materiales para el istmo de Tehuantepec, zona de la cual es originario el oaxaqueño.

Les falló porque Chivas, Atlas y Leones Negros se unieron en la misma bandera mexicana para llevar lo necesario a los afectados en Ciudad de México, Morelos, Puebla y Estado de México.

Les falló porque uno de los símbolos del ego en nuestro futbol, Ricardo Antonio La Volpe, sí, aquel de “yo armé a ese equipo”, el que presume ser nombrado por Pep Guardiola por su forma de salir desde su propio línea defensiva, el que jamás fracasó, ese mismo se aventó el tuit futbolero del año con respecto a la contingencia fechado el 26 de septiembre: “La gente es fan de los futbolistas, pero desde hace una semana los futbolistas nos hemos convertido en fan de la gente. Han sido un ejemplo”, y con eso le bajó rayas a su clásico juego “yo-yo” y se puso por debajo de los verdaderos héroes de la semana, los ciudadanos de a pie.

Y es que la población común es la que llena estadios, compra las playeras de la temporada, adquiere los zapatos de los jugadores emblemáticos, mercancía oficial y pirata de su club favorito, entre muchos gastos más que significan egresos y que van a las arcas de los clubes y estos a sus nóminas, entre otros.

Las aficiones son quienes sostienen el gran negocio del futbol y este momento no es para que los jugadores se vanaglorien, sino para que valoren lo hecho por quienes se ponen su número al adquirir su jersey.

Botepronto 

Mención aparte lo de Cristiano Ronaldo autografiando una playera del Real Madrid para una familia mexicana. No devuelve la vida del niño pero mitiga el dolor de sus padres.