Hasta siempre Leonard Nimoy
Fotomontaje: Carlos Martínez Moral | VAVEL.com.

Aplicando la lógica vulcana, la edad del actor estadounidense Leonard Nimoy (83 años) y la enfermedad pulmonar crónica que padecía, como consecuencia de sus años como fumador consuetudinario, el fallecimiento del carismático actor de la popular serie Star Trek, puede considerarse como algo lógico, esperado, pero si pensamos con la mitad humana del legendario Comandante Spock, los sentimientos de nostalgia se nos agolpan en la partida hacia las estrellas del hijo del embajador de Vulcano Sarek y su esposa humana Amanda Grayson.

Ahora que se marcha, más que nunca se produce el conflicto interno entre la razón, la lógica de esa mitad vulcana que todos tenemos y la emoción e intuición de nuestra otra mitad humana. Porque como Leonard Nimoy muy bien expuso en sus dos autobiografías, "I am not Spock", en 1975, y "I am Spock", en 1995, todos somos Spock y nos identificamos con el personaje porque nuestro yo interior vive en un eterno conflicto interno. Y nadie como Leonard Simoy interpretó esa eterna dualidad, en algunas personas predomina la razón, la lógica, y en otras el impulso, el sentimiento, las emociones. Por ello Nimoy no puede marcharse sin que recordemos la flema del personaje de las orejas de pico que jamás mentía, capaz de ponerse a jugar al ajedrez mientras la Enterprise pasaba por serios problemas, evidentemente racionalizando, intelectualizando y analizando el problema de forma intelectual, para descifrar la solución. En mitad del caos solo Spock podía mantenerse sereno, aislándose del problema para encontrar la solución racional. Por eso las frases surgidas de la grandiosa interpretación de Leonard Nimoy cobran mayor condición mítica: “La lógica conduce a la sabiduría pero no es su finalidad”. “La salvación de un grupo de individuos es prevalente sobre uno solo”. “Siempre digo la verdad”.

Con la mirada algo perdida y el ceño fruncido Mr.Spock calificaría el fallecimiento del actor Leonard Nimoy como ¡Altamente Lógico!, pero en un recoveco interno de su mitad humana sufriría una ira interna difícil de controlar, una emoción contenida durante años de gestos inexpresivos, a los mandos de una de las series más míticas de la historia de la televisión y el cine. Porque la Enterprise no es nada sin su presencia, porque la larga vida y prosperidad que en tantas ocasiones nos deseó, abandonó a ese chico nacido en Boston el 26 de marzo de 1931, e hijo de inmigrantes judíos procedentes de Ucrania. Ahora por fin Spock comprende qué son los sentimientos, pero como siempre se lo tomará con humor, y como es lógico seguro que lo encuentra como algo Fascinante.

Más que nunca echaremos en falta los enfrentamientos dialécticos entre el visceral Kirk y el racional Spock. Ahora comenzamos a comprender su interpretación memorable, el cariño por el personaje de un actor que no se sintió encasillado, sino privilegiado por la oportunidad que le dio la televisión (Gene Roddenberry en 1966) y el cine (al que fue adaptado hasta en diez ocasiones), de encarnar a uno de los iconos de la cultura popular. Con el saludo icónico de la serie, inventando por Nimoy, reminiscente del entorno familiar del actor, y sus raíces judaicas ortodoxas, nos despedimos del Comandante. Mr.Spock alza la mano haciendo la seña V de Vulcano y de Victoria, todos aquellos que crecimos fascinados con su flema, no olvidaremos este último y mítico saludo. Vavel le sigue en el gesto para recordar al gran actor que emprendió el viaje definitivo hacia la segunda estrella a la derecha, directo al mañana.

Hasta siempre Leonard Nimoy y Larga Vida y Prosperidad a Mr.Spock.

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