Boca sobrevive a los vendavales de la Liga Nacional

La actual lucha del conjunto Xeneize por escaparle al descenso no se condice con una historia signada por numerosos éxitos y participaciones continentales que todavía permanecen en la retina del público boquense. La victoria ante La Unión de Formosa es un "ok" para Guillermo Narvarte.

Boca sobrevive a los vendavales de la Liga Nacional
Martín Osimani mantiene la posesión de la pelota ante la marca de Jonathan Maldonado. Foto: LNB Contenidos.

"La única forma de hacer historia es escribiéndola", supo decir un famoso historiador inglés y bien vale esta frase para situar e ilustrar al lector sobre la actual situación deportiva que tiene que afrontar el Club Atlético Boca Juniors. La agónica victoria ante La Unión de Formosa implica un avance, por demás, sustancioso para conseguir el objetivo inmediato: la permanencia en la Liga Nacional.

Los resultados deportivos, ya sean negativos o positivos, son producto de esfuerzos colectivos entre jugadores, el cuerpo técnico, dirigentes, subcomisiones y un presidente que, en este caso, baja línea acerca de una determinada política a seguir. En otras palabras, la concreción de esas decisiones tienen incidencia directa en los presupuestos y en la incorporación de refuerzos. Se sabe que la entidad azul y oro tiene especial predilección por el fútbol y aquí es inútil ahondar por que es la matriz de la institución, sin embargo es criticable la gestión de Daniel Angelici en lo que respecta al vóley y al básquetbol a sabiendas de la influencia, referencia y preponderancia en esas disciplinas. Si se tiene en cuenta la vitrina basquetbolera boquense, ustedes se podrán encontrar con jugadores que hicieron historia en la Bombonerita y en diversas campañas, basta con solo nombrar a Leonardo Gutiérrez, Paolo Quinteros, Sebastián Tato Rodríguez, Diego Guaita, Gustavo Lobito Fernández, Martín Leiva, Byron Wilson, Dwayne McGray, Lazaro Borrell y muchos más.  Esos nombres formaron parte de las décadas, tal vez, más memorables y ni hablar de los técnicos que pasaron por el club como Julio Lamas, Sergio Hernández, Oscar Sánchez, entre otros.

Se pueden mencionar un sinnumero de dirigentes que fallaron y acertaron en la gestión, pero es necesario reimpulsar el básquetbol dentro de la institución y dejarse contagiar por el fenómeno Super SanLorenzo. ¡Claro! Esto no resulta una empresa fácil, a sabiendas de que cuesta mucho conseguir auspiciantes en el contexto económico actual y un suculento presupuesto para formar un equipo con renombre, pero esto no te garantiza nada y eso es otro problema que contempla otra clase de análisis.

El hecho de nombrar a los jugadores que formaron parte de equipos dorados de la historia de Boca Juniors, obliga inmediatamente, en esta suerte de dialéctica y proyección dialogal, a remarcar los buenos partidos que vienen haciendo los dirigidos por Guillermo Narvarte. El marplatense es el médico indicado porque dio en la tecla con el estado de situación de un paciente que estaba más cerca del purgatorio que de la vida terrenal basquetbolística. La actualidad del juego se funda en las buenas actuaciones de jugadores experimentados como Adrián Boccia (anotó 19 puntos ante los formoseños), el griego Fotios Lampropoulos, un base interesante como Lucas Pérez, más el aporte de Eduardo Gamboa, el uruguayo Martín Osimani y Lucas Gargallo.

Ante La Unión de Formosa, Boca hizo gala de un poderío ofensivo notable con Kevin Pinkney que tuvo una actuación importante en la zona interna conjuntamente con Adrián Bocca, quien sacó la cara por el equipo en el último cuarto cuando la visita estableció un parcial 14 a 2. A partir de ahí, los locales reaccionaron ante esa sublevación e hicieron que los pupilos de Leandro Ramella apostaran a sus arrestos individuales que, finalmente, no dio sus frutos.

La salvación de categoría y la consecuente clasificación a playoffs, en caso de que se concrete, tiene que ser la principal motivación y una razón más para atender a este grito de hambre de gloria que emana del espectro basquetbolístico. Por el momento, las aguas están calmas y hay Boca Juniors para rato.