Más que tres puntos

Los grandes clásicos del fútbol suelen presentar grandes escuadras, con figuras rutilantes, enfrentándose por el orgullo de vencer al rival en un juego atractivo. Quilmes y Arsenal no presentaron un juego vistoso, ni jugadores destacados pero si una batalla por el honor de las instituciones. Los tres puntos quedaron para el cervecero que se impuso 2-0 en Sarandí.

En la primera parte hubo excesivo roce por parte de ambos equipos. El juego se focalizó en el medio de la cancha con muchas faltas. Por esto el foco pasó a Luís Álvarez, árbitro del encuentro. La autoridad fue muy permisiva con los jugadores y le faltaron criterios a la hora de sancionar infracciones. No cobró las mismas cosas dentro que fuera del area, amonestó y apercibió poco, lo que tornó el derby, en algo caótico.

Una jugada clave fue aproximadamente a los 22 minutos cuando no sancionó un penal sobre Julio Furch luego que al delantero lo tomasen en el area de la camiseta. En la acción siguiente, cobró una falta idéntica de Marcone sobre Benítez en la mitad de cancha y del tiro libre llegó el gol de Martínez para el 1-0 en la única acción de riesgo del primer tiempo. Unos minutos después, Alfaro fue expulsado por reclamar, con justa razón, ya que exigió que cobre en situaciones similares, lo mismo para ambos equipos. Antes de dejar el campo de juego, “Lechuga” acusó al juez de haber recibido un llamado para arbitrar de la manera en que lo hizo.

En el complemento, Arsenal se hizo dominador de las jugadas ya que contaba con la exigencia de alcanzar el empate. Por esto Alfaro ordenó desde fuera de la cancha a sus asistentes que envíen a Cardozo, Carrera y Caraglio contra un elenco quilmeño que se dedicó a jugar de contra. Los celestes y rojos intentaron una y otra vez centros desde los costados pero siempre se impuso la defensa visitante. Álvarez volvió a estar en el ojo de la tormenta ya que cerca del final no cobró una mano de Lema que habría sido penal para el dueño de casa.

Producto de las salidas en velocidad, los de Caruso Lombardi sentenciaron el partido. El juvenil Hipperdinger, que había ingresado en el segundo tiempo, demostró actitud para encarar a unos oponentes que intentaron bajarlo pero no pudieron. Finalmente definió mano a mano contra Campestrini para desatar la alegría del cervecero.

El duelo terminó con dos caras lógicas. Los triunfadores festejando abrazados soñando en que la permanencia aún es posible. Los vencidos reclamando a los jueces la falta de capacidad para aplicar el reglamento ya que esto lo perjudicó. Con la victoria Quilmesdeberá prepararse para otro choque clave por la permanencia cuando reciba el sábado en el sur a All Boys, otro que pelea por no descender. Arsenal deberá recuperar la compostura. Los del Viaducto buscarán recuperarse el domingo cuando enfrenten aRíver en el Monumental desde las 18:15.

Acá los goles del partido: