Que no sea un amor de verano
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El aire fresco pareció venirle bien a un Xeneize que iba de mal en peor. Con un buen papel en la Copa Sudamericana y un aceptable torneo local, el conjunto de La Ribera emprendía un nuevo periplo. Pero aún quedaban secuelas de una enfermedad crónica  que padecía el equipo en cuanto a juego asociado y colectivo. No es fácil recuperarse rápidamente.

Hoy, en la estación más calurosa del  año, el equipo Azul y Oro parece haber encontrado un sistema futbolístico muy compacto y efectivo, rápidas transiciones y una defensa muy sólida con laterales que se animan a cruzar han hecho  un equipo distinto. Un buen juego. Un amor de verano.

Atrás deberá quedar ese Gago fastidioso que sin el balón parecía uno menos, hoy tendrá que ser aquel que supo deslumbrar en la selección, principal asociado de Lionel Messi. Atrás, más atrás aún, deberá  quedar aquella saga defensiva que jamás salió de memoria, con un Cata Díaz lento, con más carácter que defensa.

Las bandas. Las bandas tendrán que cambiar el chip. Tendrán que arrojarse con todo hacía delante para superpoblar el campo rival. Nada de timidez. No importa cuántos partidos tengas en primera, animarse es la premisa fundamental para jugar en este equipo.

Y La 10. Quien lleva la camiseta más pesada de todas no tendrá una tarea fácil, pero he ahí donde sus compañeros deberán apoyarlo, jugar para él. Porque si ellos juegan para él, el jugará para ellos: Lodeiro tendrá en sus pies una gran oportunidad. .

Quienes estén en la parte de adelante tendrán que saber la insignia de su entrenador, que la mejor defensa es un buen ataque. El compromiso es sagrado y la camiseta no conoce de apellidos… salvo de unos pocos. Privilegiados aquellos.

Ya no importan si es 4-3-3; 4-4-2 o 4-3-1-2. Todo eso será “puro cuento”. El diagrama quedará de lado sí todos juegan para todos, sí pelean cada pelota y sí se abrazan en cada grito de gol. Porque todos juntos y unidos serán el mejor planteo.

 Arruabarrena, ahora tendrá que intentar llevar un grupo unido, porque la unión hace la fuerza, y en éste caso formará un sistema de juego infalible. Pero no será fácil, la variedad de jugadores en cada puesto desatará  caras de enfado en aquellos que tengan menos minutos. No la tiene fácil el ‘Vasco’.

Bienvenido 2015, para Boca un año más en el que deberá demostrar porque fue y es uno de los cinco grandes del fútbol argentino. El  Gigante quiere despertar, pero para eso no deberá cometer los mismos errores que hace seis meses. 

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