Así se construyó el campeón
Barovero, Vangioni, Maidana, Funes Mori, Alario, Mayada, Ponzio, Kranevitter, Bertolo, Sánchez y Cavenaghi: el Millo que conquistó América.

El Millonario está viviendo su sueño: haber conquistado la Copa Libertadores, aquella que se negaba desde 1996, y con el agravante de ser el campeón CONMEBOL vigente (ya que también ganó la Sudamericana y la Recopa). A diferencia de otros grandes campeones de River, éste no tuvo entre sus filas a una figura rutilante como Norberto Alonso en los ´80 o Enzo Francescoli en los 90´. La figura fue el equipo, que permanente cambió de nombres pero no de idea futbolística.

Este plantel copero, con el estilo Gallardo a flor de piel, se fue moldeando en los últimos cuatro años, con llegadas y partidas mediante (incluso un cambio dirigencial), que vivió malos momentos pero se erigió y hoy cuelga orgulloso la presea dorada de América.

River, que tras su peor momento jugando en la B Nacional pasó a rápidamente afianzarse en su primera temporada post regreso (subcampeonato del Final 2013), tuvo un semestre de transición y desde 2014 hasta hoy, entre Ramón Díaz y el Muñeco, se ganaron cinco títulos, tres de ellos internacionales, y contando.

2011-2012: vía crucis y resurección

En plena crisis deportiva y con Daniel Passarella aún en el cargo de presidente, se fue Juan José López y asumió como DT Matías Almeyda, apenas retirado como mismo jugador de River. El Pelado armó un equipo totalmente distinto al que jugó el Clausura 2011, gracias a la venta de Erik Lamela a la Roma (por 18 millones de euros).

Entre varios refuerzos, uno que fue creciendo fue Carlos Sánchez, luego de una gran performance en Godoy Cruz. El Negro fue clave en la campaña del ascenso. Además, volvió un referente como Fernando Cavenaghi (tras desvincularse con Burdeos e Inter de Porto Alegre, junto a Alejandro Domínguez) y debutó en Primera División Ramiro Funes Mori (ante Gimnasia de Jujuy), hermano del resistido Rogelio, que también se ganó la titularidad, al igual que Germán Pezzella (ante Defensores de Belgrano, por la Copa Argentina 2012).

A comienzo de 2012, arribó Leonardo Ponzio, que ya había tenido un paso en el Millo (entre 2007 y 2008), resignando la capitanía en Zaragoza FC. Leo fue el alma del mediocampo y referente. Con suspenso, se logró el retorno a la A, con David Trezeguet como estandarte goleador (el francés, luego, no pudo demostrar su juego en la temporada siguiente).

2012-2013: defensa armada

Barovero, Mercado y Rojas llegaron en 2012. Bottinelli también, pero no rindió (Foto: La Gaceta).

Con el regreso a la máxima categoría, River (sin Cavenaghi, despedido por la dirigencia) tuvo una primera campaña irregular, pero con refuerzos que, al mediano plazo, se convirtieron en indiscutidos: en el arco, el actual capitán Marcelo Barovero, proveniente de Vélez, Gabriel Mercado, llegado desde Estudiantes, y Ariel Rojas, desde Godoy Cruz.

En ese Torneo Inicial, River finalizó con 29 unidades, pero Almeyda fue despedido a falta de dos fechas y volvió al club Ramón Díaz, tras su partida como campeón en 2002.

Con el riojano, a comienzo de 2013 llegó Leonel Vangioni, lateral de Newell´s, y debutaron en Primera a Matías Kranevitter (ante Lanús en el Inicial ´12) y al colombiano Éder Álvarez Balanta, que sorprendió a todos en su estreno ante Racing y convirtiendo dos goles (a Godoy Cruz y Quilmes). El Millo peleó hasta el final en el Final 2013, sumando 35 puntos, pero terminó como subcampeón de Newell´s. Pese a ello, el equipo mejoró su performance.

Foto: Goal.

En la segunda parte de 2013, La Banda regresaba al plano internacional, con la clasificación a la Copa Sudamericana 2013. Con la meta de pelear los dos frentes, la dirigencia apostó fuerte con dos colombianos: Carlos Carbonero, campeón en Arsenal (préstamo por un año) y Teófilo Gutiérrez, que venía de Cruz Azul pero en Racing había demostrado su potencial. En ese semestre también debutó Sebastián Driussi (ante Argentinos Juniors). De todos modos, el equipo solo sumó 21 unidades en el campeonato y en la Sudamericana fue eliminado por Lanús. Ramón era cuestionado y el equipo, aún más.

2014: vuelta a la gloria

Habían pasado seis años de la última vuelta olímpica del equipo de Núñez, allá por el Clausura 2008. Con la asunción de Rodolfo D´Onofrio, que le abrió la puerta a los ídolos del club que Passarella había cerrado, River volvió a la alegría: se consagró campeón del Torneo Final 2014, con 37 puntos y solo con la llegada de Fernando Cavenaghi (y Bruno Urribarri, pero no jugó) que regresó y tuvo su revancha, a puro gol. El conjunto de Díaz se fortaleció en pleno certamen, con Carbonero como figura, Manuel Lanzini como líder de juego y en el mediocampo con Rojas renovado. Todo esto, sumado a la Copa Campeonato ganada ante San Lorenzo (1-0), que le dio el pasaje a la Sudamericana 2014.

Foto: MDZ

De ese elenco campeón, tres jugadores fueron al Mundial de Brasil 2014 (los colombianos Teo Gutiérrez, Carbonero y Balanta) y tras el receso Ramón anunció su despedida, disconforme con la dirigencia. Todo esto, sumado a que varios jugadores emigraron (por las necesidades de vender). Un equipo que se desarmó pero conservaba a la base.

2014-2015: el River copero

Es así que arrancó el ciclo Gallardo, donde llegó primero Julio Chiarini, desde Instituto de Córdoba, y acertó un pleno con el fichaje de Leonardo Pisculichi, proveniente de Argentinos Juniors (que había descendido), y regresaban al club Sánchez y Mora (descartados por Ramón, por malos rendimientos), provenientes de Puebla y U de Chile, respectivamente. Este trío fue preponderante en la conquista de la Copa Sudamericana, que cortó 17 años sin títulos internacionales para los de Núñez (y fue ganada de forma invicta, eliminando a Boca).

Asimismo, levantaron su nivel Funes Mori y Rojas, potenciados por el Muñeco, al igual que los juveniles que tuvieron su bautismo (Lucas Boyé, Guido Rodríguez, Tomás Martínez). En el Torneo de Transición 2014, River hizo una notable campaña, con 39 puntos, pero en las últimas fechas Racing le arrebató la gloria. Claro está, la mente estaba en la Sudamericana.

El 2015 no había empezado bien, con dos durísimas derrotas ante el Xeneize en los Superclásicos del verano. En cuanto al mercado de pases, Gonzalo Martínez (desde Huracán) y Camilo Mayada (desde Danubio) vinieron a potenciar al campeón sudamericano. El Pity comenzó de forma electrizante y fue clave en la serie contra San Lorenzo en la Recopa Sudamericana, venciendo 2-0 al Cuervo en el global y levantando otra copa más.

Mientras el equipo alternativo disputaba (y disputa) el Campeonato 2015 con un formato insólito (anual y con 30 equipos), los titulares se apuntaban hacia la Copa Libertadores, la gran obsesión, que se materializó el miércoles pasado: pasar a octavos de final (sumando solo siete puntos), y luego dejando en el camino a Boca Juniors (de nuevo) y Cruzeiro (su karma histórico en Copas), antes del receso por la Copa América.

En las semifinales coperas, se marcharon hombres claves como Rojas, Teo y Pezzella (sumado al retiro de Pablo Aimar, que había llegado a comienzo de año), pero llegaron Nicolás Bertolo (desde Banfield), Lucas Alario (desde Colón, litigio legal mediante), Tabaré Viudez (libre desde Kasimpasa) y repatriaron a Luis González (desde Al Rayyan) y Javier Saviola (libre de Hellas Verona).

En las semifinales ante Guaraní, los nuevos fueron determinantes: en la ida, Alario asistió a Mercado y Mora en los goles (fue 2-0), mientras que en Asunción el ex Colón anotó el gol del 1-1 final (tras un excelso pase de Viudez). Ni hablar en la final ante Tigres, en la revancha, donde el delantero santafesino abrió la cerrada final con un gran cabezazo. Sánchez y Funes Mori se encargaron de cerrar la final y darle a River su tercera Copa Libertadores.

Un equipo que se formó de menor a mayor. Con momentos difíciles, donde era cuestionado y cargaba sobre sus espaldas la presión que representa defender los colores riverplatenses. Un equipo formado de su cantera (Kranevitter, Balanta, Ramiro, Driussi), combinado con referentes que están hace varios años (Barovero, Mercado, Ponzio, Vangioni) y también, los que se van (Mora, Cavenaghi). Un equipo que Almeyda lo devolvió a la vida, Ramón lo hizo ganador y Gallardo lo perfeccionó y transformó en el mejor de América, con refuerzos acertados. Un campeón que no se formó de la noche a a mañana, fue proceso que culminó en el éxito. Y que va por más.

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