Otra vez los mismos de siempre
La violencia copó el Malvinas Argentinas. Foto: Infobae.

Durante la tarde de ayer  “hinchas” de Godoy Cruz protagonizaron una serie de incidentes frente a Racing, que desembocaron en la suspensión del partido.

Este tipo de situaciones no es nueva en nuestra provincia y los antecedentes son muchos y de lo más variados. Llama la atención como la facción más caliente de la barra brava tombina suspende partidos a gusto y placer y con un modus operandi violento que data desde el mismo ascenso de Godoy Cruz a Primera división.

Uno de los hechos más tristemente recordados se vivió en el año 2006. Aquella ocasión, con un Godoy Cruz recientemente ascendido, durante el primer partido de local que fue con Arsenal de Sarandí en la segunda fecha del Apertura; la barra brava obligó a la suspensión del cotejo. Antes de los 15’ del primer tiempo, los mal llamados hinchas comenzaron un enfrentamiento con  la policía que derivó en corridas, gases lacrimógenos y balas de goma. Gabriel Favale dictaminó la suspensión del encuentro.

La misma metodología violenta usaron en un partido del Clausura ’09 cuando también se llegó a la interrupción del juego. Es que, por la quinta fecha, visitaba la provincia San Martín de Tucumán. Había rumores que podía suceder algo, y esos rumores se transformaron en certezas. Promediando la mitad del segundo tiempo y empatando 1-1, un grupo de hinchas locales se enfrentaron entre sí y termino con la intervención de infantería y hasta con un apuñalado en una pierna. Algunos simpatizantes de  Godoy Cruz aprovecharon la situación e intentaron cruzar a la popular norte. Ante ese panorama, Diego Abal habló con el jefe del operativo y decidió suspender el partido, cerrando otra página negra del fútbol mendocino.

La violencia no discrimina clubes, ni camisetas, ni torneos. Y así, mientras  El Expreso disputaba la copa Libertadores 2012, hinchas tombinos agredieron a hinchas de la U de Chile y a un jugador de Peñarol de Uruguay. Esos incidentes no derivaron en suspensión alguna.

Durante este torneo de treinta no es la primera vez que la violencia rodea un espectáculo que protagoniza en conjunto mendocino. Por la sexta fecha, un rollo de serpentina le produjo desprendimiento de córnea de ojo izquierdo a Juan Franco, miembro del cuerpo técnico de Lanús. El hecho se dio cuando el granate goleaba 5-1 al Tomba.

Cabe recordar lo accidentado que fue el primer clásico cuyano del año, en la primera fecha del certamen, que incluyó dos suspensiones momentáneas por piedrazos y una suspensión definitiva cinco minutos antes por la presencia de bengalas. Además el colectivo sanjuanino recibió dos impactos de bala y varias pedradas.

Las páginas negras en el fútbol mendocino se siguen escribiendo, hasta ahora con la suerte de que no se lleve una víctima fatal. Sólo resta saber hasta cuándo vamos a pagar los inocentes, los platos rotos de unos pocos inadaptados.

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