Feliz cumple "Cavegol"
Fernando Ezequiel Cavenaghi (Foto: Fercaveoficial)

Para los hinchas Cave, es Dios, es sinónimo de gol, de magia y talento puro. La cantera del Millo a dado muchos jugadores al fútbol europeo y el resto del mundo, pero uno sólo siempre se mostró al lado de La Banda, pese a la adversidad y pese principalmente a los agravios e injurias que sufrió de un presidente que estuvo comandando a River en su peor etapa de su historia.

32 años de él, del que estaba juntando dinero por distintas partes del globo terráqueo pero que vio que el Millo se iba de la primera división. Ahí, junto a su amigo del alma, el Chori Domínguez, decidieron volver. Nadie desde el club los llamo, digno de la prepotencia que se vivía en aquellos días, pero a pesar de esta falta de respeto constante llegaron y le dieron la mano que levantó a un River que se encontraba en el fondo y a punto de caer aun más. Goleador de aquel torneo de la temporada 2011-2012, salió campeón y le devolvió su posición al Millo.

Después de haber dado todo sin esperar nada, se lo ignoró a él y al Chori y se fueron por la puerta de atrás. Todos los hinchas atónitos no lo podían creer, el goleador se iba otra vez, pero prometió una sola cosa cuando se marchaba: “Voy a volver”.

Seis meses en Villarreal de España, y luego un año en el Pachuca de México fueron los pasos previos que tuvo el Cavegol antes de regresar al Más Grande. Nueva dirigencia, Ramón Díaz de entrenador y las esperanzas renovadas tentaron al nueve para que llegara y se convirtiera en figura.

Los primeros seis meses de Fernando en el ahora campeón de América fueron maravillosos. Goleador del campeón con 8 goles y el comienzo de la senda ganadora por parte del Millo. Apenas terminado ese torneo, se jugó la Copa Campeonato ante San Lorenzo, y también se ganó por 1 a 0 con gol de Germán Pezzella.

La sorpresiva salida de Ramón del banco, se decidió por parte de Francescoli y D’Onofrio contratar a un tal Marcelo Gallardo, con escasa experiencia como director técnico pero que llegó al elenco de Núñez para consagrarse.

El comienzo de dicho ciclo de la mano del Muñeco comenzó con victorias, buen juego y mucha identidad Riverplatense impregnada en los once que salían de memoria. La Copa Sudamericana comenzó bien en el 2014, y terminó mejor a fines de ese año. Consagración de dicho certamen y Cavegol aportó desde el banco y recuperándose de una operación que lo tuvo al mal traer por mucho tiempo.

Ya en el 2015, la Recopa ante el campeón de la Copa Libertadores (San Lorenzo), tuvo a un Millo que no jugó tan bien pero que contaba con un Carlos Sánchez imparable que convirtió los dos goles que dejaron la Recopa en la vitrina del museo de River.

Fernando, por ese entonces, jugaba en el torneo local e iba al banco en la Copa Libertadores, pero el goleador quería más. Según contó Gallardo una vez finalizado todo, Cavegol le insistía en todos los entrenamiento la posibilidad de jugar en el torneo internacional. Goles y más goles en el campeonato doméstico le dieron la chance en la final de la Libertadores ante Tigres en el Monumental. Momento ideal, todos esperaban la consagración del nueve que luchó siempre contra cualquier pronóstico y crítica para poder estar ahí.

Esa noche de lluvia interminable, tuvo a un goleador que fue el encargado de llevar la bandera que mostró a los 10 jugadores que lo acompañaban como desempeñarse en el encuentro. Dientes apretados, garra y voluntad para hacerse del instrumento más importante del fútbol, el balón. 3 a 0 terminó, River campeón del torneo más importante de América a nivel clubes y Fernando tomó la determinación de irse del Millo. Levantó copas y devolvió identidad junto al Muñeco.

Foto: Depor.pe

Tres etapas, ocho títulos y 112 goles. Eternamente gracias Cavenaghi por mostrar a los jugadores del plantel actual cual es el estilo y la historia que deben llevar en las espaldas todos sus compañeros de equipo. Dejó una marca en la nueva generación de hinchas millonarios, que vieron como un referente se convirtió en ídolo gracias a su amor por la camiseta y el corazón que lo llevó a estar entre los más grandes.

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