River y la gloria deportiva
Formación del equipo en Japón (Foto: MundoRiver)

Era la primera vez que se ganaba la Copa Libertadores por parte de La Banda. Un River demoledor que tuvo dosis de suerte en el camino, pero luego se mostró con contundencia y eficacia de samurai en la final ante América de Cali. Además, el elenco de Núñez había ganado el campeonato doméstico del año por 10 puntos de diferencia.

Jugadores consagrados en el plantel. Experiencia, liderazgo y efectividad se mostraba en los rostros de Nery Pumpido, Oscar Ruggeri, Luis Enrique (éstos tres campeones del mundo con Argentina hacía un par de meses atrás), el Tolo Gallego, Beto Alonso y compañía. El comienzo de la Copa Libertadores tuvo a River que consiguió 11 puntos en el grupo 1 de la primera fase, en el cual compartió con Wanders; Boca Juniors y Peñarol. (River ante Boca empató 1 a 1 en La Bombonera y le ganó en la última fecha en el Monumental por 1 a 0).

En la segunda fase, el elenco de Veira compartió el grupo con Argentinos Juniors (campeón de la Libertadores del 1985) y Barcelona de Ecuador. La serie ante éstos dos la ganó el Millonario que consiguió 5 puntos en 4 partidos, al igual que el Bicho de la Paternal, pero clasificó La Banda por diferencia de gol.

Ya en la final ante el ganador del grupo B, América de Cali (Colombia), River logró la victoria de visitante por 2 a 1, con goles de Juan Gilberto Funes y el Beto Alonso, y en la vuelta con un marco espectacular de público en el estadio Monumental, ganó La Banda por la mínima diferencia con el gol recordado por todos del Búfalo Funes.

El rival de la Copa Intercontinental de aquel entonces, fue el Steaua de Bucarest de Rumania, que le ganó al Barcelona la final de la Copa de Campeones en un resultado inesperado ya que llegó a la instancia definitoria de la competencia como el equipo que iba de telonero de un Barca histórico.

El camino por toda la Copa de Campeones por parte del equipo rumano fue el siguiente:

Dieciseisavos de final: Vejle BK 2 - 5 Steaua de Bucarest

Octavos de final: Honvéd FC 2 - 4 Steaua de Bucarest

Cuartos de final: Kuusysi 0 - 1 Steaua de Bucarest

Semifinal: RSC Anderlecht 1 - 3 Steaua de Bucarest

Final: Barcelona 0 - 0 Steaua de Bucarest (definición por penales y victoria de Steaua por 2 a 0 en la tanda desde el punto de penal).

Los dos clubes de la competencia estaban definidos, los ganadores de la Copa Libertadores y la Copa de Campeones eran los únicos participantes de la Intercontinental, River Plate por parte de América y el Steaua de Bucarest llegaba gracias a ser el campeón europeo derrotando al mítico Barcelona.

El elenco del Bambino Veira partía hacia Japón y las expectativas eran altas. La nómina de jugadores que viajó fue la siguiente: Nery Pumpido, Jorge Gordillo, Nelson Gutiérrez, Oscar Ruggieri, Alejandro Montenegro, Héctor Enrique, Américo Gallego, Norberto Alonso, Roque Alfaro, Antonio Alzamendi y Juan Funes. Al día siguiente llegaron los suplentes Sergio Goycoechea, Rubén Gómez, Pedro Troglio, Daniel Sperandío, Néstor Gorosito, Claudio Morresi y Ramón Centurión.

La sede fue el estadio Nacional de Tokio con 62.000 espectadores. 14 de diciembre era la fecha y las ilusiones de todos los hinchas cada vez eran más grandes.

El partido comenzó con dos equipos influenciados por los nervios, las ganas de consagrarse campeón y además, no fallarle a su gente.

Un encuentro parejo, sin grandes jugadas con futbolistas cargados de tensiones con miedo a la equivocación. Así se encuadraba a 21 jugadores del campo de juego. Decimos 21, porque había uno que siempre estaba despierto, lucido, ‘vivo’ y picarón.

En el minuto 28 de juego, Alonso fue el que agarró la pelota, luego de una falta sobre Gilberto Funes en tres cuartos de cancha y el árbitro, Martínez Bazán sancionó la infracción. Rápidamente Norberto Alonso, el Beto para los hinchas de La Banda, habilitó con un pase extraordinario a Antonio Alzamendi, media punta del equipo del Bambino, quien remató con un derechazo potente que rebotó en el poste izquierdo de Stingaciu, a quien le pegó el balón que se levantó para que el Charrúa con La Banda en el pecho y una mente fría, cabeceó a la red y desató la locura de todos. Hinchas, jugadores, cuerpo técnico, abrazados hasta el fondo del alma en ese minuto 28 en Japón.

El resto del partido no tuvo matices de gran nivel. Seguía la tensión pero River se encontró con su ritmo futbolístico y no pasó sobresaltos hasta el final del encuentro. Piturca, el mejor delantero del equipo rumano tuvo un remate potente a pocos minutos de finalizar la serie pero Pumpido apareció en su máximo esplendor y logró arrebatar cualquier tipo de esperanza para el equipo europeo que se quedó con las manos vacías.

River fue campeón del mundo en 1986, año donde cosechó su primera Copa Libertadores, y ganó el torneo local.

El vestuario del elenco riverplatense se transformó en una fiesta. Gente feliz, el objetivo cumplido y el técnico destacó el trabajo de los jugadores: "Este plantel de River tiene tres cosas fundamentales: es inteligente, son grandes profesionales y entienden al minuto las indicaciones. A mi los jugadores me creen porque tengo una gran virtud: cuando me paro frente a ellos, saben que está hablando un tipo sincero". Palabra de Héctor Veira, director técnico de La Banda.

No solo se recordará éste partido como el más importante de toda la historia del Millo. Además, ese 14 de diciembre de 1986 se estampó la fecha en donde el ídolo, Norberto Alonso, le decía adiós al fútbol profesional. Finalizó su etapa como futbolista en el momento cumbre del equipo con la banda roja en el pecho y los hinchas lo despidieron de la mejor manera.

River campeón de la Intercontinental, un acontecimiento que no tomó trascendencia hasta ahora, en donde pasaron 29 años y el Millonario tiene otra chance. Tiene otra oportunidad de marcar la historia mundial.

Alineaciones del partido:

River (1): Pumpido; Gordillo, Gutiérrez, Ruggeri, Montenegro; Enrique, Gallego, Alonso, Alfaro (ST 42' Sperandio); Alzamendi y Fúnes. DT: Héctor Veira.

Steaua (0): Stingaciu; Iovan, Belodedici, Barbulescu, Weinserbauche; Balan, Bumbescu (ST 26' Majearu), Stoica, Balint; Lacatus y Piturca. DT: Anghel Iordanescu.

Estadio: Nacional de Tokio.

Arbitro: José Martínez Bazán (Uruguay)

Gol: PT 28 Alzamendi (R)

Jugado el 14 de diciembre de 1986

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