No le pesó la 10 a Ricardo Centurión
Mucho baile del nuevo diez, durante el juego y para festejar los goles. Fuente: La Nación

El 2017 xeneize empezó como terminó el 2016: con su jugador con el dorsal más icónico del fútbol mundial siendo el objetivo de todos los aplausos y elogios. ¿El reemplazante del Apache estaba más cerca de lo que se creía?

Y es que el ex jugador de Racing no sintió ningún tipo de presión al jugar en una posición similar a la que dejó su predecesor, entre la línea de los volantes y los tres de arriba, y se destacó desarmando la defensa de Estudiantes. El primer gol, a los 14 minutos de la primera parte, llegó después de un pase de Gago para Ricky, que lo dejó en una buena posición para empezar a gambetear hasta entrar al área, donde Diarte desesperadamente quiso puntearsela pero terminó anotando en su propio arco.

Luego comenzó su ya clásico show de lujos con la ventaja en el marcador. Bicicletas, tacos y amagues para llevarse las marcas de sus compañeros, desbordar, y ganar tiros libres, ya que los jugadores del Pincha solo lo podían parar con infracciones. Después del segundo tanto, en el que no tuvo participación directa, esto se acrecentó todavía más. 

Su posición en la cancha fue un gran acierto de Guillermo Barros Schelotto. Por delante de Fernando Gago, pero recostado sobre la izquierda, tenía siempre la cancha de frente gracias a los pases verticales del ex volante del Real Madrid. También ayudaba a que Nazareno Solís, que se desempeñó como extremo por esa banda, tuviera menos presión de los mediocampistas del conjunto platense, y un centro suyo, realizado en total soledad, derivó en el 2-0.

La gran mancha de la noche para el jugador cuyo pase pertenece al San Pablo llegó al comienzo de la segunda parte. Solo abajo del arco falló un gol increíble que hubiera significado el 3-0 y una revancha por no haber sido el autor real del primer tanto de la noche.

De más está decir que esto no quita su gran partido. En un equipo donde ahora el único gran referente futbolístico es Gago, de futuro incierto, la de Centurión puede ser la aparición que necesita el equipo para intentar olvidar a Tevez y mantener el nivel del final del año pasado.

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