Ídolos matadores: el Mortero de Rufino

Ayer, se cumplieron 108 años del nacimiento de uno de los jugadores más grandes de la historia del Matador y del fútbol argentino: Bernabé Ferreyra, la Fiera del gol.

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Nicolás Diz
Ídolos matadores: el Mortero de Rufino

Nos remontamos a la década del ´30. El amateurismo "marrón" ya llegaba  a su fin y los equipos más importantes de Buenos Aires le daban forma al inicio de la era del Profesionalismo, con 18 conjuntos de Primera División y, claro, con Tigre en ese selecto y destacado grupo.

El Matador tenía en sus filas a quien luego se convertiría en el futbolista más destacado y emblemático de los ´30, un delantero con tanta presencia que hacía temblar a los defensores y arqueros rivales. Un delantero que tenía el arco entre ceja y ceja, y con una regularidad asombrosa. Una verdadera garantía de gol. Más goles que partidos jugados. Hablamos del inolvidable y mítico Bernabé Ferreyra.

El Mortero de Rufino, apodado así por su lugar de origen, llegó a Tigre allá por 1929, traído por Alberto Monge, cazatalentos que no dudó de su potencial, luego de destacarse en su adolescencia en el Club Jorge Newbery. Sólo jugó dos años en el club de zona norte (y en el medio, fue prestado para giras internacionales a Huracán y Vélez Sarsfield), sin embargo, fue más que suficiente para convertirse en ídolo. Su carta de presentación, un póker ante El Porvenir. Debutar haciendo cuatro goles, sólo para los elegidos.

En el ´31, primer torneo de la era profesional, Tigre no redondeó una buena campaña, ubicándose 16° con 23 puntos (sumaban dos unidades el triunfo y un punto el empate), pero Bernabé tuvo un despegue descomunal en la segunda mitad del certamen: cuatro goles a Quilmes, dos a Ferro, uno a Independiente, uno a Platense, tres a San Lorenzo, uno a Vélez, dos a Racing, dos a Lanús, uno a Gimnasia LP, otros dos a Independiente. 19 goles en 13 partidos. El encuentro más recordado, el triplete al Ciclón, partido que perdía Tigre por 2-0 y en menos de 10 minutos, La Fiera lo dio vuelta.

Aquel equipo tenía a otro crack, Juan Carlos Haedo, que de hecho es el 4to máximo artillero histórico del club (86 tantos). No obstante, todos los flashes eran para el Mortero de Rufino, aquel que mojaba la pelota para que su remate sea aún más potente, el goleador del Matador que disputó 50 partidos en total con la casaca tigrense, y 49 goles convertidos.

Fue vendido a River Plate en 1932, por una suma de 35.000 pesos, que hoy parece irrisoria, pero en su momento, era una fortuna tan descomunal que fue el pase más caro de la historia del fútbol mundial por entonces. Por eso, al club de Núñez lo apodan "Millonarios", por la transferencia de Bernabé, que luego sería también goleador en ídolo en River.

El Mortero, La Fiera, el romperredes de Rufino, a Victoria, para triunfar y ser leyenda. El primer gran ídolo popular comenzó su trayectoria en Tigre

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