Pity, de los murmullos a la ovación
Pity Martínez, devolviendo la gentileza de la gente (Foto: Olé).

Pity, de los murmullos a la ovación

Gonzalo Martínez volvió a ser determinante y el Monumental lo ovacionó, por su gran partido ante Boca y su excelente presente. Después de tres años, el 10 se metió a la gente en el bolsillo.

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Nicolás Diz

Iban dos minutos de juego. Erik Godoy dejó la pelota servida en la puerta del área, un verdadero regalo que tomó Gonzalo Martínez, que eludió con elegancia a su marcador y no perdonó a Lucas Acosta: rápida ventaja para el Millonario, e instantes después de su tanto, desde los cuatro costados del Monumental, la gente cantó "Olé, olé, olé, olé, Pity, Pity'. El público le hizo saber al ex Huracán que los aplausos eran más que merecidos, ya que desde volvió a la titularidad y por primera vez, se siente indiscutido. Ante Belgrano, volvió a ser determinante, como en la gran victoria ante Boca Juniors por la Supercopa Argentina, lo que provocó el gran festejo en la previa, con fuegos artificiales y lluvia de papeles.

El Pity, que está en River desde enero de 2015, tuvo una relación oscilante con la gente. Desde su comienzo, donde fue figura en la serie ante San Lorenzo en la Recopa Sudamericana siendo parte de los relevos, a los baches que tuvo en la temporada siguiente, que despertó murmullos en la exigente tribuna del Monumental, y el 10 le respondió a la gente con un gesto de silencio, llevándose el dedo índice de la mano derecha a la boca, tras convertir un golazo en la goleada por 5-1 a Quilmes en el Torneo Transición 2016. Ahí, en ese momento, algo se rompió. A pesar de las posteriores disculpas del volante, iba a tener que hacer mucho mérito para recuperar la confianza del público riverplatense.

Foto: Infobae.
Foto: Infobae.

A pesar de las críticas, Marcelo Gallardo siempre confió en él. Había insistido bastante para destrabar las negociaciones con Huracán para llevarse al talentoso zurdo. Tuvo un irregular 2016, y en 2017, jugando en la banda derecha, mostró una sus mejores versiones, acompañado de una dupla intratable como Driussi y Alario. Entre los tres, brillaron en el primer semestre del año pasado, y Pity fue recuperando crédito gracias a su tanto de volea ante Boca, en La Bombonera, en la gran victoria por 3-1 en Brandsen 805 en mayo de 2017. Desde entonces, aún con intermitencias posteriores, se ganó de nuevo el respeto del hincha, en paralelo con más consagraciones.

En el último tiempo, el 10 asumió el rol no solo de generar juego y crear situaciones de gol, sino también de responsabilidad y presión. En un momento delicado de River, con un muy mal comienzo de 2018, Martínez se recuperó de una lesión y fue titular en la Supercopa Argentina, nada menos que otro Superclásico en el cual debía lucirse, y así lo hizo. Superó una prueba de fuego, al hacerse cargo del penal, con todo lo que ello implica en un partido de ésa envergadura. Lo ejecutó con sangre fría, infló la red de Rossi y en el segundo tiempo, dejó en ridículo a Fabra y le sirvió el gol a Nacho Scocco para liquidar el pleito. Esa actuación, más su golazo de ayer, provocaron los cánticos y los aplausos para el mendocino.

Ya con 135 partidos jugados, 25 goles y siete títulos, con dos goles en dos finales, Pity revirtió la relación con la gente, con mucho esfuerzo y siempre con la banca del Muñeco. Es más que probable que a mitad de año, vuelvan a la carga por él desde el fútbol europeo. Su cláusula es de 15.000.000 de euros. Si se va, será con una imagen radical a la del año pasado. De ser un 10 cuestionado, a uno referente goleador y ganador. Y todo por mérito propio.

Foto: Infobae.
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