Ojo por ojo, se muere nuestro fútbol
El puño que recibió Jhon Edison Mosquera por parte de Javier López debe ser sancionado de oficio. | Foto: Telepolémica

Ojo por ojo, se muere nuestro fútbol

Opinión. La lesión del futbolista de Atlético Nacional Jhon Edison Mosquera por parte de su colega de Independiente Santa Fe Javier López, deja en evidencia la permisividad de los árbitros, la falta de ética de los jugadores y el mal ambiente en nuestro fútbol, esto atenta a la naturaleza del 'juego limpio' y es un mal no solo que atañe a Colombia sino al resto del Mundo.

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Juan Camilo Alvarez Serrano

Cuando alguien lea el título de esta nota pensará; "pero el fútbol es un deporte de contacto", "el jugador quien sabe que le dijo y por eso le pegó" y otras razones que se escudan en el mal llamado 'folkclore' donde se permiten, e incluso se festejan estas conductas antideportivas en una disciplina que mueve tantas pasiones como el fútbol. 

La lesión sobre Jhon Edison Mosquera no es ni la primera ni la última en el fútbol, desafortunadamente la ley "del más fuerte" quiere imperar en los terrenos de juego sobre un buen quite, una jugada preparada o un gol de 30 toques.

De alguna u otra forma nos estamos mal acostumbrando a que estos casos sean "normales" en nuestro fútbol. No solo eso, la doble moral que manejan los hinchas es algo más grave que la misma acción desmedida, unos aplauden la jugada como si estuviéramos en el 'Circo Romano', movido por esas mismas pasiones que en algunos casos, trasladan la violencia a las gradas. 

Y los árbitros, bien gracias. Pretenden que no se les vaya de las manos los partidos repartiendo tarjetas amarillas, "compensando" sus errores y haciéndose los de la 'vista gorda' ante estas situaciones de juego.

Más allá de que esta jugada se revisará y se sancionará de oficio como corresponde, se debe concientizar al jugador desde la base, que a pesar de no estar en el mismo equipo son colegas, hay códigos de conducta y por más revolucionado esté la situación de juego, el autocontrol es clave para no perjudicar a un par.

La "picardía" setentera de Bilardo y la "malicia indígena" no solo es perjudicial para nuestros jugadores, sino para la persona que paga una boleta por ir a divertirse en un estadio, más allá de ir a ver a su equipo, el hincha quiere ver fútbol, sin importar el resultado, el hincha siempre querrá una jugada de lujo por encima de un hecho traído de un cuadrilátero de boxeo. 

Queremos paz en Colombia, pero estas jugadas peligrosas en nuestro fútbol solo motivan la violencia.

El 'ojo colombino' de Mosquera opacó el magro partido que vimos anoche en el estadio de Techo, con dos equipos que no quisieron hacerse daño en el juego y que sus incapacidades derivaron en estos hechos aislados. Ojalá la pelota sea más protagonista, porque actores que la tratan bien sobran. 

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