Y Vladimir, ¿para cuándo?
Foto: Futbolred

Cuando Vladimir Hernández llegó a Atlético Nacional en 2018, la expectativa llegó con él. Las gambetas y los goles en Junior estaban frescos aún en la memoria de la hinchada verdolaga y, pese a que Osorio lo intentó en su primer ciclo, Vladimir, al fin, se vestía de verde. 

'Vlacho' comenzó su paso por el conjunto verdolaga con un reflejo que ha marcado su carrera, perdió la Copa Colombia frente a Millonarios, desperdiciando un gol en la final de la Superliga de 2018

Desde ese punto, Vladimir empezó en una montaña rusa que lo ha caracterizado desde que empezó a vestir la camiseta verdolagaTuvo un par de partidos destacados y marcó un golazo frente a América de Cali algo que generó expectativa, pues pareció que Hernández por fin despertaría e iniciaría su consolidación en Atlético Nacional sin embargo, Vladimir desaparecía en partidos cruciales y no arrancaría motores.

Pero el momento que marcó a Vladimir, comenzó de verdad ese 6 de junio de 2018, cuando Atlético Nacional perdió la final con el Deportes Tolima.

Él no perdió la final solo, de hecho, marcó el gol del empate del partido y adelantó la serie nuevamente. Lo que en realidad lo marcó es que 'Vlacho', durante la tanda de penaltis, fue que erró su cobro de una forma insólita, disparando al centro del arco sin potencia y marcando la primera de las tantas decepciones que lo han acompañado en la institución verdolaga

A pesar de haber marcado uno de los goles que le darían el título de Copa Colombia al club, en un oasis en medio del desierto, Vladimir, cada vez más permanecía abajo en esa montaña rusa y, muy de vez en cuando tenía un partido que ilusionaba, pero nuevamente recaía.

Con Autuori la paciencia empezó a colmarse, pero, gracias a que muchos jugadores estaban en un nivel desastroso, las miradas se desviaron del Vladimir y una vez más aplazaría algo indefendible: su nivel deportivo.

Con Osorio, estuvo solo en los clásicos frente a Independiente Medellín y, de resto, jamás volvió a aparecer salvo uno que otro partido y, únicamente en ciertos minutos.

Varios jugadores de ese proceso no tan fructífero, comenzaron a salir. Pasaron cuatro, sí, léase bien, cuatro técnicos en tres años y Vladimir seguía siendo el fantasma que se quedó en promesa de despertar, como se vio en su ciclo del Junior de Barranquilla.  

Pero ya la paciencia de la hinchada verdolaga llegó a su fin. Ya no basta con tener uno o dos partidos buenos en el semestre. Vladimir debía sostener ese nivel y demostrar su talento en cada partido, principal razón por la que llegó a la institución, no obstante ya la espera debió haber terminado tiempo atrás. 

En la actualidad, Vladimir pierde las marcas, poco ayuda en las transiciones defensa - ataque y al momento de tener el balón, simplemente hace un par de dribles y, si no la pierde, hace un pase sin trascendencia que corta el ataque de su equipo. 

Todo lo anterior ha marcado su paso por Atlético Nacional, lleno de malas actuaciones, va llegando el momento de que demuestre la razón por la que llegó al equipo, de lo contrario, dar un paso al costado porque, la hinchada lo esperó, lo coreó y lo animó y, Vladimir, no ha retribuido ese apoyo más que con actuaciones indelebles. 

Ya salieron Mafla, Helibelton, Torres, Rentería, Lenis y Braghieri. Entonces, ¿Vladimir para cuándo?. 

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