Phoenix Suns, del 'tanking' a revelación del año en el Oeste
Los Suns, gran revelación del año en el Oeste. (Foto: therepublic.com).

Una vez concluida la temporada regular, es tiempo de sacar conclusiones de lo visto en estos 82 partidos de los Phoenix Suns, quienes se alzarían con el premio de equipo más mejorado de la NBA si éste existiera. Las predicciones previas al comienzo de la regular season les situaban entre los últimos clasificados de la Conferencia Oeste, siendo serios candidatos al tan famoso y polémico “tanking”. Incluso los dirigentes de la franquicia de Arizona realizaron una serie de movimientos en el mercado veraniego con vistas a mejorar el proyecto a largo plazo. La plantilla de la temporada pasada sufrió una profunda remodelación, ya que hubo hasta 10 cambios en el roster, sin contar la llegada de Jeff Hornacek como entrenador, conocido tirador de Utah Jazz en la época de Malone, Stockton y Jerry Sloan.

Los Suns se deshicieron de la mayor parte de su bloque durante la campaña 2012-2013, así como de algunos jóvenes talentos cuyo rendimiento no había ido acorde a la fama que les precedía. Así pues, salieron de Phoenix Luis Scola, Michael Beasley, Jared Dudley, Wesley Johnson, Kendall Marshall, Marcin Gortat o Jermaine O’Neal. La mayor parte de ellos se marcharon en la agencia libre ante el mutuo interés de separar sus caminos, pero otros formaron parte de diversos trades que sorprendentemente beneficiaron a los Suns.

"La plantilla se remodeló totalmente con hasta 10 cambios, más el entrenador"

El primero de ellos fue el traspaso de Luis Scola a Indiana, calificado por entonces como el gran robo de la temporada, pues un jugador consolidado en la liga, infravalorado durante su ya extensa carrera en Estados Unidos, se marchaba a un contender por el anillo como Indiana a cambio de Miles Plumlee y Gerald Green. El primero, sophormore prácticamente inédito y el segundo, proyecto de gran jugador que nunca explotó.

Por Jared Dudley, alero titular de Phoenix la temporada pasada y uno de los máximos referentes de la plantilla, llegó vía Clippers Eric Bledsoe, conocido como el “mini-LeBron”. El menudo base siempre había prometido mucho durante su época en el vecino pobre de Los Angeles siendo suplente de Chris Paul, pero nunca se consolidó como un jugador con galones en la NBA. Los Suns se llevaron a un proyecto de estrella, jugaron sus cartas y la mano podía salir buena o mala.

Finalmente, a pocos días del inicio de la temporada, la dirección técnica de los Suns anunció un traspaso que incrementó las sospechas de tanking en la franquicia: el pívot titular Marcin Gortat se marchaba a los Wizards a cambio de los derechos de Emeka Okafor, lesionado presumiblemente toda la temporada, pero que finalizaba contrato en junio, lo cual habría enormes posibilidades a los Suns de liberar espacio salarial de cara al verano de 2014 para poder firmar a un agente libre de garantías.

Con respecto a la temporada 2012-13 sólo continuaron en la franquicia Chaning Frye, P.J. Tucker, los hermanos Morris y Goran Dragic, llamado a ser el referente y jugador franquicia de los de Arizona.

Hornacek descubre el estilo

El máximo responsable de la brillante y esperanzadora temporada de los Suns es su entrenador novato, Jeff Hornacek. Después de tres años como asistente en Utah, aceptó su primer reto como entrenador jefe de la NBA. Cogió un equipo joven, con jugadores con mucho por demostrar y crecer aún. Sin embargo, encontró un estilo de juego propio, con el que aprovechar al máximo las cualidades de su equipo haciendo que sus jugadores se sintieran cómodos con el sistema. A ello sumó su gen competitivo, adoptado durante la época de Jerry Sloan, quien nunca permitiría siquiera que las palabras tanking o relajación estuvieran en la mente de sus pupilos.

Así pues, Jeff Hornacek supo leer las habilidades que atesoraban sus jugadores para desarrollar un sistema de juego rápido, basado en la velocidad de su backcourt (Dragic – Bledsoe), en el contraataque, en sumar el máximo posible de puntos y en otorgar al tiro exterior un papel vital como arma ofensiva.

Algunas estadísticas explican a la perfección las bases del sistema de juego de los Suns. Phoenix (siempre hablando de los números de la temporada regular) ha sido el séptimo equipo de la NBA en puntos por partido (105.2), con unos porcentajes del 46% (octavos en la liga); los 14º en número de posesiones por encuentro (casi 98), signo inequívoco de la velocidad que imprimen a su juego, buscando posesiones de pocos segundos; y los mejores en puntos al contraataque de la NBA, con 17.8 por partido. Asimismo, los Suns son el equipo de la liga que más puntos anota sin asistencia previa de un compañero (el 61% del total), lo cual es una consecuencia del estilo de juego de su backcourt, Dragic y Bledsoe, más propensos a anotar que a asistir al compañero, aprovechando sus increíbles cualidades para entrar a canasta. De hecho, Phoenix ha sido la penúltima franquicia en número de asistencias por encuentro (sólo 19).

La importancia del triple en los Suns queda palpable en el reiterado uso que hacen de este recurso. El 30% de sus lanzamientos en un encuentro fueron de tres puntos, siendo los cuartos en la NBA que más tiraron desde la larga distancia. A pesar de que su efectividad no se encontró entre las mejores de la liga, pues fueron décimos en porcentaje de acierto en triples con un 37.2%, sus guarismos en ataque dependieron en demasía del provecho que pudieron sacar a los tiros de tres, que supusieron un 26% de sus puntos. Esto les convirtió en el quinto conjunto de la NBA con mayor dependencia de la larga distancia. No se podría decir lo mismo de los lanzamientos de dos puntos, los más habituales en el baloncesto, ya que sólo un 55.8% de sus puntos procedieron de este tipo de tiros, lo cual les transformó en la sexta franquicia que menor importancia concedió a las canastas de toda la vida.

"Los Suns han sido el equipo que más ha anotado al contraataque con 17.8 puntos por encuentro"

Defensivamente, el equipo de Hornacek se caracterizó por su intensidad. Su cantidad de puntos al contraataque no sería posible sin los robos de balón. Por ello, figuran séptimos en la clasificación de mejores “ladrones” de la Liga. Su intensidad en la defensa también les hizo sobresalir en otras estadísticas defensivas: Phoenix es el segundo equipo que menor porcentaje de acierto en triples permite a sus rivales y el quinto que menos asistencias concede a sus oponentes.

No obstante, en algunos aspectos del juego queda mucho por pulir de cara al próximo año. Sobre todo defensivamente, ya que Phoenix contó con la décima peor defensa de la NBA (102 puntos encajados por partido); fueron los quintos en número de pérdidas por partido y el noveno conjunto que más rebotes ofensivos permitió a su rival.

A pesar de no poder clasificarse para los playoffs, lo cual habría supuesto la guinda a la brillante campaña de los Suns, su año debe calificarse de sobresaliente. Hornacek ha sabido dotar a su equipo de una identidad, de un espíritu competitivo hasta entonces ausente en muchos de sus jugadores. En Utah todavía deben estar tirándose de los pelos al desechar a un entrenador de su calibre.

Los jugadores explotan

Otro de los grandes méritos de Hornacek ha sido sacar lo mejor de sus jugadores. De hecho, en esta temporada, hasta siete miembros del roster de Phoenix han presentado los mejores números en anotación de sus carreras: Goran Dragic, Eric Bledsoe, Gerald Green, los hermanos Morris, Miles Plumlee y P.J. Tucker.

Hornacek entregó la batuta del equipo a Dragic, convirtiéndolo en el jugador franquicia de los Suns, y el esloveno respondió con creces. Por primera vez en su carrera ha promediado más de 20 puntos por partido, con unos porcentajes de un 50% en tiros de campo y un 41% en triples, lo cual estuvo a punto de permitirle disputar el allstar de Nueva Orleans – su no comparecencia fue considerada como la gran injusticia del año -. Eric Bledsoe por fin pudo contar con los minutos que requería para crecer como jugador y que los Clippers no le podían conceder. Así, el base subió sus guarismos a los 17.7 puntos por encuentro, rondando el 50% en tiros de campo y siendo pieza vital de los Suns cuando las lesiones le permitieron estar en cancha.

Gerald Green disputó la mejor campaña de su carrera, con casi 16 puntos de media por partido y demostrando que no sólo es un showman que sabe saltar, sino un escolta muy aprovechable para la Liga. Su rol varió en función de la presencia de Bledsoe, pues partió como suplente cuando el base estaba en óptimas condiciones físicas y como titular durante su lesión. En ambos casos rindió a la perfección. Desde el banquillo también brillaron los hermanos Morris, especialmente Markieff, quien se autoproclamó recientemente como candidato a mejor sexto hombre del año amparado por sus 14 puntos por partido y por sus sólidas actuaciones durante la campaña. En algunos partidos fue incluso el líder anotador de los suyos. Su hermano Marcus también mejoró sus estadísticas hasta los casi 10 puntos por encuentro.​ ​

Otro hombre a destacar es Miles Plumlee, que ha pasado de defenestrado en su año de rookie por Frank Vogel en Indiana, a ser pieza vital de la pintura de los Suns. El mayor de los Plumlee ha sido el máximo reboteador de su equipo con 7.8 capturas por encuentro, sumadas a los 8.1 puntos de promedio. Es cierto que su rendimiento en la campaña ha ido de más a menos, pero ya nadie tilda de robo el traspaso de Scola a Indiana, sino más bien de todo lo contrario.

Con vistas al futuro

La primera decisión que tendrá que tomar la dirección deportiva de Phoenix junto con Hornacek, será la renovación de Eric Bledsoe. Parece poco probable que después del excelente rendimiento del jugador no se le ofrezca la posibilidad de seguir en los Suns. Bledsoe saldrá a la agencia libre, pero Phoenix debería renovarle toda vez que poseen un elevado margen de maniobra salarial, dado el escaso valor económico de la plantilla y la conclusión del contrato de Okafor.

La siguiente decisión de Hornacek será decidir con quién más contará para la próxima campaña. PJ Tucker y Frye, piezas clave como secundarios del sistema de Phoenix, también acaban contrato este verano y presumiblemente exigirán más dinero tras su gran año. Otros jugadores como Markieff Morris, Plumlee o Gerald Green, cuyos bajos sueldos se han quedado obsoletos por su estatus y rendimiento en la franquicia, presumiblemente reclamarán una subida salarial. Además, Leandro Barbosa, actualmente lesionado y que llegó como recambio de urgencia por la lesión de Bledsoe, también concluye su relación contractual, aunque se espera que Phoenix le ofrezca la renovación por su importancia en el vestuario y el nivel mostrado en sus minutos en pista.

"La renovación de Bledsoe es una prioridad"

El mercado de agentes libres se presenta como una gran oportunidad para Phoenix de sumar piezas a su equipo. A priori necesitan mejorar las posiciones interiores (lo intentaron con Pau Gasol en febrero aunque no se concretó) y el banquillo. Jugadores como Zach Randolph, Boris Diaw o Greg Monroe deben ser opciones para mejorar la plantilla de cara a la próxima temporada.

El no haberse clasificado para playoffs no debe tacharse de fracaso, porque el equipo ha dado mucho más de lo que se esperaba de ellos. Pasaron de ser considerados como una de las “cenicientas” del Oeste a estar a punto de disputar la fase final de la NBA. La irrupción de Hornacek, Dragic, Bledsoe, Green y compañía ha devuelto la ilusión a una ciudad acostumbrada al fracaso. Esta campaña no se trata sólo de una luz para la esperanza, sino en el primer paso para la construcción de un proyecto serio, que ya cuenta con los mimbres necesarios para que el próximo año sean considerados, como poco, grandes aspirantes a estar entre los ocho mejores de la Conferencia Oeste.

Foto 1: arizonasports.com.

Foto 2: zimbio.com.

VAVEL Logo