Estrellas de los Mundiales: Drazen Petrovic

España acogía en el año 1986 su primera Copa del Mundo de Baloncesto. Muchos alicientes había en este evento. Ver si la Unión Soviética era el primer país europeo en conseguir dos Mundiales seguidos, ver si Estados Unidos era capaz de conseguir la revancha ante la Unión Soviética por su final perdida en el Mundial de Colombia cuatro años atrás, si una remodelada Yugoslavia era capaz de conseguir un nuevo título para su país, o bien si España conseguía vengarse de Yugoslavia para conseguir el podio que no pudieron conseguir en 1982.

Este campeonato iba a ser especial para Drazen Petrovic, el joven jugador yugoslavo que ya maravillaba en la Cibona, y que con tan solo 15 años debutó como profesional, maravillaría al mundo con grandísimos recitales de baloncesto.

La selección del ego y de la provocación

La joven Yugoslavia encabezada por Petrovic que con 21 años ya era uno de los líderes de su selección, se basó en el ego, la provocación y la humillación a los rivales. La primera fase la tuvieron que disputar en la ciudad canaria de Tenerife. Sus rivales fueron Nueva Zelanda, Holanda, Malasia, Canadá y Argentina. Grupo bastante asequible para pasar a la fase final ya que los tres primeros pasaban a la siguiente fase.

En el segundo partido del Mundial, Petrovic anotó 45 puntos ante Holanda

Tras imponerse cómodamente en el primer partido ante Nueva Zelanda, llegará el partido que muchos amantes del baloncesto recuerdan y que fue una de las mejores actuaciones anotadoras del jugador balcánico con su selección. Sería en el partido contra Holanda, en el que Drazen anotó 45 puntos y dejó algunos destellos de calidad como un pase por debajo de las piernas que maravilló al publico congregado en Tenerife para ver el encuentro.

Yugoslavia no tuvo grandes dificultades en pasar como primero de su grupo ganando sus partidos por cómodas rentas, a excepción de Canadá, que fue el único equipo que le plantó cara en esta primera fase, acabó derrotado por un apretado 83-80, en ese partido, Petrovic anotó 16 puntos.

En su partido contra Malasia consiguieron la anotación más alta del campeonato con 131 puntos

En uno de los partidos de la primera fase,se enfrentan a la "cenicienta" del grupo, Malasia, que perdió contra Canadá por 90 puntos consiguiendo anotar sólo 38 puntos. Yugoslavia que quería humillar aun más a Malasia no consiguió tanta renta como Canadá pero consiguieron ser el equipo que más puntos anotó en en un único encuentro con 131 Petrovic, anotó 21 puntos y muchos de los jugadores del equipo alcanzaron dobles dígitos.

Tyrone Bogues - Petrovic

Bonito duelo nos ofrecía en Oviedo Estados Unidos y Yugoslavia. El joven conjunto americano, soprendentemente cayó contra Argentina, por lo que tenía que ganar sí o sí al combinado balcánico para poder luchar por las medallas. La clave en este partido estuvo en la defensa realizada por los americanos en el partido "secando" a la estrella Petrovic gracias a la defensa del base de 1,59 metros, Tyrone Bogues. dejándolo en 12 puntos. Yugoslavia perdió el partido por 69-60. Con este resultado, Estados Unidos pasaba primera de grupo y propiciaba un enfrentamiento entre soviéticos y yugoslavos en semifinales.

Cura de humildad

Drazen Petrovic en las semifinales contra la URSS. Foto: FUNDACIÓN PEDRO FERRANDIZ

Con una gran exibición de los hermanos Petrovic en el partido, en especial de Drazan, con 27 puntos, fueron los dominadores del partido en todo momento, pero los yugoslavos serían víctimas de su propia descortesía y de sus ganas de humillar al rival. A falta de menos de dos minutos y quince segundos los pupilos de Cosic ganan por nueve puntos (81-72). Es el momento esperado por los Petrovic para comenzar el baile, las provocaciones y la humillación de los soviéticos, muy erráticos en sus lanzamientos a canasta. Renuncian sistemáticamente a lanzar los tiros libres consiguientes a las desesperadas faltas personales de Sabonis y compañía, ante el enfado del veterano Dalipagic que increpa a Drazen Petrovic por su conducta antideportiva. Pero los soviéticos no están enterrados, un triple de Sabonis y otro casi inmediato de Tikhonenko les acercan a tres puntos a falta de doce segundos entre el clamor de un público tan admirador de Sabonis como enemigo de Drazen.

Un error de principiante de Divac manda el partido a la prórroga

A falta de 12 segundos y con posesion para los yugoslavos, Vlade Divac comete dobles ante la presión del rival. Valters aprovechó la oportunidad para poner el 85 a 85 que mandara el partido a la prórroga. Dalipagic casi agrede a Drazen y los soviéticos rearman su moral para una prórroga en la que conseguirán su paso a la final (91-90). En rueda de prensa Dalipagic insulta a Drazen Petrovic diciendo que es estúpido.

La victoria contra Brasil por en el que anota 23 puntos, consiguiendo la medalla de bronce, estar en el mejor quinteto del campeonato y ser galardonado con el MVP del torneo, no supone un consuelo a Drazen, ya que en dos fatídicos minutos, perdió la oportunidad de disputar la final.

Victoria mundialista en su última participación con Yugoslavia

Equipo Yugoslavo para el Mundial de Argentina en 1990. Vía: historiabasket.blogspot.com.es/

Drazen Petrovic, quería conseguir sacarse esa espina clavada del Mundial de Madrid y reivindicarse tras no tener un buen año en Portland, y acabar perdiendo la final de la NBA. Con una selección repleta de muchos jugadores jóvenes, pero con mucho talento y experiencia, ya que ganaron tres años atras el mundial junior, se aprovechó de las bajas de los jugadores lituanos (Sabonis, Homicius, Kurtinaitis y Marcioulonis) que que renunciaron a ir por solidaridad con los deseos de independencia de su país, y la selección americana estaba repleta de jugadores universitarios. Un año antes, Yugoslavia dio un recital de baloncesto en Zagreb, suponiendo un comienzo de dominio yugoslavo. En Argentina, Drazen no adquiere tanto protagonismo como consigue en España. El jugador balcánico no disputa todos los partidos del Mundial , Drazen se ve afectado por un virus que le impide disputar el partido ante Grecia. Petrovic consigue vengarse de la derrota en la segunda fase ante Estados Unidos anotando 31 puntos. En la final del torneo ante la Unión Soviética, que serviría como revancha de la final de los Juegos Olímpicos de 1988, ganan por un cómodo 92-75, anotando 18 puntos, 6 rebotes y 2 asistencias. En este torneo se ve eclipsado por su compatriota Kukoc, privandole del MVP. Tampoco aparecería incluído en el quinteto ideal.

Tras acabar el partido se produjo un incidente que cambió la historia de Yugoslavia y del baloncesto: un periodista, para celebrar la victoria, trató de entregar una bandera croata a Petrovic. Vlade Divac, serbio, se acercó indignado, empujó al periodista en cuestión, le arrebató la bandera y la arrojó al suelo. Esto propició el comienzo a una campaña de acusaciones que acabarían con la ruptura de su amistad con Drazen Petrovic un año después.

La muerte privó a Petrovic de disputar con Croacia el Mundial de Canadá

Croacia se convierte en un país independiente y Drazen a partir de ese momento no jugará más con Yugoslavia. En 1992 consigue un hito importante con su país. Consiguen la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Barcelona sólamente superados por el todopoderoso Dream Team. Al año siguiente, después de una temporada agotadora y exitosa, Drazen Petrovic vuelve a juntarse con su selección en junio, recién acabados los play-offs, para jugar el pre-europeo de Polonia. El compromiso del base con Croacia era total. Su país se clasifica con mucha facilidad al europeo con una exhibición del jugador croata con 30 puntos.

Drazen prefiere hacer el viaje en coche con su novia, en vez de viajar en el avión junto al resto de sus compañeros por razones aún no demasiado claras. En medio de la noche, mientras el base duerme en el asiento del copiloto, un camión pierde el control y se estampa contra su automóvil. Petrovic muere en el instante, suponiendo un mazazo al mundo del baloncesto.

Drazen Petrovic cambió el baloncesto europeo mostrando un tipo de baloncesto más provocativo en el que buscaba la humillación del rival, cosa que provocó que Drazen acabase siendo uno de los jugadores más queridos y a la vez uno de los más odiados.

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