Pudo pero no supo
Slokar agarrando a James durante el Baloncesto Sevilla-Bilbao Basket (Fuente: EFE)

El Baloncesto Sevilla tenía este domingo la oportunidad antes sí y frente a su público de dejar los puestos bajos de la tabla y auparse a la zona media. Dos triunfos consecutivos y el comodín a favor de jugar por segunda semana seguida en casa invitaban al optimismo en la parroquia cajista, el cual se asentaba en la figura de Bostjan Nachbar, quien se había mostrado más que inspirado en las últimas jornadas. Sin embargo los hombres de Luis Casimiro volvieron a encontrarse con la derrota, dejando el casillero de triunfos con los 2 que atesoraba y aumentando el de las oportunidades desaprovechadas hasta las 5.

El rival, Bilbao Basket, es un hueso de esta Liga Endesa que llegaba tras vencer entre semana en la pista del Nanterre. Los de Sito Alonso salieron al parqué de San Pablo de una manera diametralmente opuesta a la del CB Sevilla. Ideas claras, facilidad en el juego y mucha mayor ambición. Los hispalenses parecían recordar a los de los primeros partidos de ellos mismos, atascados totalmente en ataque y dejando al equipo de enfrente anotar prácticamente a placer en numerosas ocasiones. Del mate de Balvin que firmaba el 7-7 se pasó al 7-17, viendo como casi todos los jugadores bilbaínos sumaban para auparse en el marcador hasta el 15-31 del primer cuarto.

Despertó de la mano de Oriola

La tragedia se mascaba. Encajar 31 puntos en los diez primeros minutos incitaban a pensar en ello. Pero, en contra de esos pensamientos tenebrosos, el Baloncesto Sevilla fue capaz de espantarlos y competir el encuentro, escenificándose dicha reacción en la figura de Oriola. Álex Suárez estaba secando a Nachbar, y fue el de Tárrega el que insufló carácter a sus compañeros para, lo primero, defender como no lo habían estado haciendo hasta entonces y, lo segundo, atacar el aro con mayor determinación. Los actores secundarios hasta ahora tiraron hacia arriba. 8 puntos de Oriola, 5 de Miljenovic y 5 de Anderson. Entre los tres lograron más en el segundo cuarto que todos juntos en el primero. Todo ello se reflejó en el luminoso, que reflejaba un 41-47 al enfilar los vestuarios.

Antes del descanso se habían puesto remedios para enmendar el desastroso primer cuarto y tras la reanudación el Baloncesto Sevilla continuó poniendo medios para conseguirlo. El nuevo arranque nada tenía que ver con el del inicio del envite. Nachbar y Berni acercaron a los de Casimiro a tan solo dos puntos de diferencia. Con 45-47 Anderson robó y dio un pase a Berni para que este fallase cuando apenas tenía oposición. En el siguiente ataque volvieron a tener los sevillanos una nueva oportunidad. Esta vez sí, Henton clavó el tiro de dos gracias, en parte, a la visión de Balvin que encontró al norteamericano solo. Ya con el empate, Anderson enchufó un triple que ponía a los locales 50-47 por delante. No lo estaban desde el 2-0 inicial. Sin embargo, nunca más volvieron a estarlo.

Y no fue por falta de oportunidades. Estaban logrando bloquear los ataques de los vascos, que terminaron el cuarto con solo 15 puntos (mismos que el Baloncesto Sevilla en el primero) y tardaron más de tres minutos y medio en reencontrarse con el aro, cuando ya habían sufrido un parcial de 9-0. Fue ahí cuando Bertans despertó a los de Sito, con 9 puntos consecutivos salidos de sus manos para devolver el parcial. El tercer período, muy igualado, terminó con el CB Sevilla más cerca de Bilbao, 59-62.

Horrendo último cuarto

Y más cerca estuvo tras el tiro de Miljenovic en el arranque de los 10 minutos finales, al que Bogris respondió con otra canasta antes de que Berni firmase un 2+1 para devolver las tablas. La igualdad la rompió Shawn James con un tiro libre, tras el cual Slokar pudo volver a poner a su equipo por delante. Pero cuando las tenía todas consigo para encontrar los puntos, inexpicablemente falló. Fue el propio pívot esloveno el que puso el 65-65 con un tiro desde la personal, tras el cual el CB Sevilla cortocircuitó. El Bilbao se fue 7 arriba a falta de poco más de 2 minutos y medio para el final, reducidos a 4 por Nachbar pero finalmente alargados hasta los 10.

Solo tres puntos en todo el partido entre Balvin y Slokar

El marcador final fue de 71-81 en un partido en el que el cuadro de Luis Casimiro jugó un pésimo primer cuarto, del que se repuso, pero que repitió e incluso empeoró en el último. Pudo rematar el encuentro, pero no supo el Baloncesto Sevilla. En el último cuarto, donde se decidió todo, los hispalenses anotaron 4 de 17 tiros de campo (3/12 en tiros de dos y 1/5 en tiros de tres), lo que habla hiperbólicamente mal de las decisiones tomadas en los momentos decisivos, valga la redundancia. Bamforth no tiró ninguna vez en dicho cuarto y Nachbar solo dos veces. Los estiletes en ataque se apagaron, y de amargar al de Slovenj Gradec se encargó durante todo el partido Álex Suárez, quien estuvo en pista más de 34 minutos. El joven ala-pívot, con un físico privilegiado, secó literalmente al mayor, y eso lo pagó caro el Baloncesto Sevilla, demostrando que cuando su estrella no está pocas soluciones en ataque encuentran el resto.

A ello hay que sumar una lastimosa actuación del juego interior sevillano. Entre Slokar y Balvin anotaron la fría cifra de 3 puntos entre ambos, por los 15 de James y Bogris. Las dos torres de San Pablo tuvieron la oportunidad de poner a su equipo por delante cuando el marcador invitó a ello, pero ninguno fue capaz. Eso lo hizo pagar caro además el interior guyanés del Bilbao Basket, que sumó en el último cuarto 5 puntos y 5 rebotes, por solo 1 de Balvin. No fueron solo ellos lo más calamitoso del encuentro. La dirección de juego continuó sembrando dudas. Aunque a estar alturas de la película solo lo contrario llegaría a sorprender. Anderson y Miljenovic estuvieron finos en anotación, con 10 puntos cada uno. Pero eso no es lo que se les exige. Una vez más, el número de asistencias de los directores cajistas fue paupérrimo. Dos del canadiense y cero del serbio. Hay que hacérselo mirar esta faceta. Porque luego, como hoy, el equipo llega con opciones pero sin patrón de juego y sin ni siquiera saber qué hacer.

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