Los 'Splash Brothers' son demasiado para los Bulls
Stephen Curry y ante la defensa de Lauri Markkanen. | Fuente: NBA.com

El United Center fue testigo de un partido que nunca deja indiferente a nadie. Los Warriors, ganadores del anillo el año pasado y los Bulls, que aunque no están cuajando una buena temporada, llevaban tres victorias consecutivas, y siempre plantan cara a los campeones. La temporada anterior Golden State sucumbió aquí, y Steve Kerr rompió una pizarra de un puñetazo, esta vez tuvo mejor final para los de San Francisco.

Los Warriors venían de ganar a los Cavaliers de Lebron en The Q, y afrontaban el partido con la moral por las nubes. Además no pudieron contar con Draymond Green (dolor en el hombre derecho) y Iguodala (contusión en la pantorrilla izquierda). Chicago había enlazado tres victorias consecutivas, algo inusual este año, y soñaban con repetir la hazaña del año pasado derrotando a los campeones delante de su público.

Intercambio de golpes en la primera mitad

El partido no pudo empezar mejor para los Bulls, la primera jugada del partido fue un mate increíble de López ante Jordan Bell que hizo enloquecer al pabellón. El gran damnificado de ese mate fue el propio Bell, que cayó mal y tuvo que abandonar el partido en silla de ruedas, primer contratiempo para los campeones. Chicago empezó con mucho ritmo el partido, pero Curry y Thompson respondían a cada canasta de los Bulls. A falta de cuatro minutos para acabar el primer cuarto los locales perdían de nueve y llevaban veinte puntos, pero se pusieron manos a la obra y anotaron 18 en los últimos cuatro minutos para llevarse el primer cuarto.

El segundo parcial fue similar al primero, muchos puntos y poca defensa, sin embargo Chicago consiguió irse al descanso tres arriba. Los Warriors, que fueron perdiendo hasta de diez en el segundo cuarto reducieron la ventaja para allanar el camino en la segunda parte.

El cuarto arrollador de los Warriors

Golden State ha conseguido el éxito de muchas maneras, y una de ellas son los terceros cuartos. Los de Steve Kerr no siempre llegan al descanso ganando de quince, o veinte, como algunos piensan, a veces llegan perdiendo y jugando un poco peor de lo que nos tienen acostumbrados. Pero el tercer parcial siempre es diferencial para este equipo, siempre salen más concentrados que sus rivales, más acertados, y por lo tanto más metidos en el partido.

En resumen, los Warriors arrollaron a Chicago en el tercer cuarto, fue un festival de triples y canastas fáciles para los de la bahía, y los Bulls no podían hacer otra cosa que mirar y sacar de fondo continuamente. El parcial fue de 32-12 para Golden State, el partido estaba acabado.

Curry y Thompson, francotiradores de élite

No estamos descubriendo nada nuevo afirmando que Steph y Klay son posiblemente los dos mejores triplistas de la historia, con permiso de Allen, Miller y Korver. Siempre que estos dos jugadores se ponen detrás de la línea de 6,75 se encienden las alarmas en cualquier rival que este jugando contra ellos, son prácticamente un seguro de vida. Tres o cuatro minutos lúcidos de estos dos francotiradores pueden resolver un partido en un abrir y cerrar de ojos.

Obviamente eso fue lo que ocurrió ayer en el United Center, los Splash Brothers con la ayuda de Durant (19p, 8r, 7a) incendiaron el partido en las segunda parte, no paraban de enchufar, de todas las maneras, desde todos los sitios, sin oposición, con ella. Resumiendo, el balón entraba siempre. Curry y Thompson anotaron 30 y 38 puntos respectivamente, con 13 triples de 24 intentos, fueron los dos únicos jugadores de su equipo en anotar un triple, Durant falló los 5 que intentó. Los 38 puntos de Thompson son su máxima anotación de la temporada.

Los Warriors acaban esta pequeña gira por el Este con pleno de victorias, y la madrugada del sábado 21 (España) se enfrentaran a los Rockets de Paul y Harden (falta por confirmar). Por otra parte, los Bulls necesitan volver a la senda de la victoria lo antes posible si es que quieren entrar en playoffs; el sábado a las 23:00, hora peninsular española, visitarán al peor equipo de la NBA, los Atlanta Hawks.

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