El City doblega al Arsenal en un partido memorable
Szczensy nada puede hacer para evitar el primer gol del partido, obra de Agüero. (Foto: Terra).

Fútbol espectáculo al servicio de los amantes y estudiosos del deporte rey. Esas es una de las definiciones que podría darse al excelso partido que han firmado el Manchester City y el Arsenal sobre el césped del Etihad Stadium en la tarde del sábado y que abría la jornada 16 de la Barclays Premier League. Un partido con nueve goles que ha controlado el equipo de Pellegrini en la mayor parte de los algo más de 90 minutos que dirigió Martin Atkinson.

Los citizens basaron su abultada victoria en el poderío ofensivo y en el control de la medular, en la que Touré y Fernandinho fueron los dueños y señores de lo que por allí pasaba. Con la ayuda de las apariciones entre líneas de Silva y Nasri, y la inteligencia en los movimientos de Negredo y la resolución de Agüero el City fue todo un rodillo que no varió su velocidad de crucero en ninguna fase del encuentro.

Por su parte, el Arsenal de Wenger se vio superado en todas las zonas del campo. Su once inicial, que pretendía apoyarse en la velocidad de Walcott y la precisión en los pases de Ozil, Wilshere o Ramsey, poco más pudo hacer que aguantar la primera mitad gracias más a su pegada que a su estilo de juego. Perder en el Etihad Stadium entra dentro de la lógica pero los seis goles que se llevan los gunners hacia Londres escuecen más que los tres puntos perdidos.

El City con las ideas claras

Primera parte de esas en que lo visto sobre el césped no te dejan pestañear siquiera. Dos de los mejores equipos de la Premier League no defraudaron en los primeros cuarenta y cinco minutos que acabaron con victoria momentánea para los de Manuel Pellegrini por 2 a 1. El partido comenzó de la manera en la que transcurrió la primera mitad: el City con las ideas claras y las armas preparadas y el Arsenal defendiéndose como podía e intentado salir a la contra con la velocidad de Walcott y los pases a la espalda de los centrales citizens de Ramsey y Ozil.

Como bien hemos apuntado, el equipo local salió en tromba desde el primer minuto; tal y como muestran los tres saques de esquina que puso Nasri en los cuatro primeros minutos. Los de Manchester saltaron al campo con la premisa de hacer daño desde el minuto uno y para ello en cada jugada de ataque sumaban todos los efectivos posibles para que las probabilidades de ver puerta aumentaran.

No fueron unos 45 minutos en los que el mediocampo estuviera muy presente en la construcción de un juego pausado, pues ha sido una primera mitad de ida y vuelta, un partido puramente inglés en el que la medular del City ha ganado la partida a la de los gunners. Fernandinho y Touré como mediocentros puros y Nasri y Silva como hombres de enganche con la delantera y habituales de las posiciones entre líneas. Estuvieron mucho mas presentes que Ramsey, Flamini y Ozil, que a pesar de las intermitencias de su juego dio la asistencia del primero para Walcott.

Las bandas es otra parcela donde el equipo del ingeniero se ha mostrado más incisivo a pesar de jugar sin extremos y dejar todo el bagaje ofensivo en los pies de los laterales de largo recorrido como son Clichy y un Zabaleta inmenso. Por su parte, Wenger devolvió la titularidad a Walcott para intentar hacer daño a las subidas de Clichy y aprovechar las salidas rápidas ante el previsible control del juego de los blues. En la izquierda partió de inicio Wilshere, al que se le notaba incómodo y por ello siempre buscaba posiciones interiores para asociarse en apoyos cortos.

Cuando el Arsenal logró desperezarse y quitarse de encima ligeramente el apabullante inicio local fue momento para que Agüero abriera el marcador. Su remate en el segundo palo tras un cabezazo de Demichelis a saque de esquina botado por Nasri le hace sumar ya 13 goles en 16 partidos de Premier. El nivel que está mostrando el argentino esta temporada está por encima de lo realizado en las dos anteriores campañas, pero la lesión que se ha producido en este partido puede lastrar esa progresión.

Tras el gol el partido se sucedía por los mismos derroteros mostrados hasta el momento: el City dominaba y llegaba con muchos jugadores al área, mientras que el Arsenal lo dejaba todo a las contras y volcaba su juego en banda derecha para aprovechar la debilidad defensiva de Clichy. Así, Negredo pudo hacer el segundo tras un robo de Kompany en mediocampo y un posterior pase al hueco que el español no supo materializar son su pierna menos buena: la derecha. El Arsenal no encontraba el ritmo de juego y los encargados de engrasar la maquina futbolística no aparecían por ningún lado, a excepción de Ramsey que intentaba iniciar jugadas desde atrás con la espalda cubierta por el trabajo de Flamini.

El empate a uno llegó tras una inusual pérdida de Yayá Touré ante Ramsey cuando el costamarfileño todavía no había cruzado la divisoria del terreno de juego. El galés del Arsenal inició la galopada y abrió el balón a la izquierda para que Ozil la pusiera de memoria a la frontal del área donde Walcott remató a gol con la ayuda de Pantilimon, que hizo la estatua.

La réplica justa para lo que se estaba viendo sobre el terreno de juego la puso Negredo con el 2-1 al filo del descanso en un remate en el área pequeña que devolvía la lógica al marcador. En esta jugada, además de un gol el Arsenal sufrió una dolorosa pérdida como es la de Koscielny, un pilar del equipo.

El ritmo del blues también son los goles

La segunda mitad comenzó con la lesión de Sergio Agüero, que dejó su sitio a un Navas que lleva jugando igual de bien desde que debutó en el Sevilla. El andaluz fue uno de los responsables de la tromba de goles del equipo de Pellegrini en esta segunda parte. Cinco minutos fueron los que tardó Fernandinho en poner tierra de por medio en el marcador. Un error en la salida del balón del Arsenal lo aprovechó el brasileño para colocar el balón en las mallas con un disparo de interior que dejó patente la calidad del mediocampista.

Tras ese gol el Arsenal encontró las señas que identifican a su juego esta temporada. Ramsey y Wilshere aparecían más adelantados que en la primera mitad y esto generaba un juego más fluido del que pudo mandar con sus botas Ozil. Así llegó el 3-2. Ramsey demostró la valía técnica y calidad que maneja entre los pies con un pase para Walcott a la espalda de la defensa que el inglés consigue materializar a la escuadra contraria con un precioso disparo.

La posesión en esa segunda mitad era del 72% a favor del equipo de Wenger, lo que deja claro que las tornas podían estar cambiando. Pero pronto llegó el cuarto del Manchester City que supuso la puntilla a la moral de los londinenses. Silva remataba en el área un servicio raso de Navas desde la derecha.

Después de este tanto el Arsenal desapareció del terreno de juego. El movimiento desde el banquillo del Arsenal estaba claro, pues necesitaban sumar efectivos ataque, pero esas sustituciones no surtieron el efecto deseado. Entraron Gnarby y Bendtner y se fueron un desaparecido Giroud y Flamini. La salida del campo del mediocentro todoterreno francés hizo que el Arsenal se rompiera en dos, ya que no había nadie en la medular encargado de robar el balón.

Esta situación hizo que el City acabara el partido a placer. Con una alegría en el juego que se culminó con el segundo gol de Fernandinho y la pena máxima convertida por Touré. Entre medias de los dos goles Mertesacker hizo el tercero para unos visitantes que se van a casa con una dolorosa derrota, pero todavía con tres puntos de ventaja sobre los de Pellegrini y a la espera de lo que hagan Liverpool y Chelsea esta jornada.

Fotos: Terra

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