We're going up: League Two, sueños y pesadillas que se hacen realidad
Tom Lockyer marca un gol para el Bristol Rovers. | Foto: Zimbio.

Los organismos competentes en Inglaterra tratan de cuidar al deporte que ellos mismos dieron forma y exportaron al mundo entero. Por ello, la participación de equipos de aficionados en la FA Cup ofrece momentos históricos. Auténticas fantasías para aquellos individuos que tienen la oportunidad de medirse a un equipo mucho más potente y con mayor nombre. Un día en la vida de un futbolista profesional.¿Quién no ha soñado con vivir algo parecido?

Existe un lugar en la pirámide del fútbol inglés, donde los clubes más pequeños dan rienda suelta a sus ilusiones. Mismo lugar que, para otros equipos, supone el más voraz de los infiernos. La League Two -cuarta división- es el paso fronterizo entre el fútbol de aficionados y el fútbol profesional. Jugadores que aspiran a dedicar su jornada laboral al completo, al deporte que han nacido amando. La otra cara de la moneda es para aquellos que pugnan por evitar perder su estatus futbolístico. Los aficionados tienen también aquí, un papel relevante, pues la asistencia media de equipos como Plymouth Argyle (7.304) u Oxford United (5.923) supera ampliamente la de muchos equipos de la Segunda División española. Caso a parte es el del Portsmouth, equipo que ha terminado en mitad de tabla y cuya asistencia media (15.460) supera la de siete equipos de la Liga BBVA (Getafe, Levante, Rayo Vallecano, Osasuna, Granada, Almería y Valladolid).

En esta categoría, el interés recae en el plano social, más allá de la calidad o no de su juego. Arroja cada temporada nuevas leyendas, anécdotas e historias que plasman lo mejor y lo peor del fútbol.

AFC Wimbledon: reescribiendo la historia

Si se habla de Wimbledon, se habla de tenis. Es lógico. Uno de los torneos más prestigiosos y el más antiguo que conoce el mundo de la raqueta. Sin embargo, es necesario detenerse en este suburbio londinense para conocer otra historia. La del equipo cuya historia fue arrebatada. En 1988, un grupo de tipos duros ganaron la FA Cup al Liverpool. Hombres como John Fashanu, Lawrie Sánchez, o Vinnie Jones -el más aguerrido de todos- culminaban un trayecto que vio ascender al Wimbledon FC de la League Two a la cima en tan sólo cuatro años.

La asistencia media de equipos de League Two supera la de algunos de la Primera División española

Las sucesivas directivas de los Dons no supieron manejar la situación. Varios años en la élite, con una participación en la extinta Intertoto de por medio, terminaron generando una gran deuda que desembocó en la compra del club por parte de Peter Winkelman. El promotor había planeado una compra de uno de los clubs más humildes de Londres para trasladarlo a Milton Keynes, ciudad que a penas rebasaba las cuatro décadas de edad. Así pues, en un abrir y cerrar de ojos aquel club que alcanzó el cielo en 1988, cambiaba su nombre por MK Dons, cambiaba el azul de sus viejos uniformes por el blanco de unos nuevos y dejaba atrás a todos los fieles aficionados que le habían acompañado desde 1889. Aficionados que no se quedaron de brazos cruzados ante esta situación. En 2002, nacía un nuevo AFC Wimbledon. Nuevo, pero con los colores de siempre, con el escudo de siempre y con la gente de siempre. Un club propiedad de sus aficionados y con gran presencia en su comunidad. Una comunidad, Kingston-Upon-Thames, que ha visto a este club emerger de las catacumbas del fútbol inglés para llegar en 2011 a la League Two, donde todavía se mantiene. Una tanda de penaltis frente al Luton Town en la final del playoff por el ascenso que ha servido de llave, y que ha encajado a la perfección en la cerradura que mantenía las ilusiones del Wimbledon cautivas. Ilusiones y sueños que han encontrado en la cuarta división inglesa el lugar ideal para esparcirse y multiplicarse.

Por el camino, el destino quiso que Wimbledon y MK Dons se enfrentasen en la segunda ronda de la FA Cup a finales de 2012. Los londinenses recorrieron los casi 100 kilómetros que les separaban de todo aquello que significó perder el club que amaban. Como el que se encuentra con un amor que jamás llego a cuajar, la tropa del AFC Wimbledon se presentó en el MK Stadium dispuesto a dar guerra. Los locales se adelantaron al borde del descanso, pero Jack Midson igualó la contienda en la reanudación. Gregory, en el minuto 89 robó un balón en la frontal de los de Milton Keynes, se presentó ante el guardameta rival y cruzó un balón que se perdió por la línea de fondo. Con ese esférico se fueron también las ilusiones de sus aficionados. Segundos después, en el tiempo de descuento, Ostemobor cazaba un balón suelto para dar la victoria al MK Dons.

Swansea City: del pozo a la cima

Último partido de la temporada. Vetch Field, antiguo estadio del Swansea, ve como el sol se asoma, de buena mañana, por detrás del fondo oeste. Amanece un día, el 3 de mayo de 2003, que terminará siendo histórico para los cisnes. Cualquier resultado que no sea una victoria significaría el adiós al fútbol profesional para los galeses. Enfrente, el Hull City.

El vetusto estadio del equipo galés está a rebosar. Incluso la lluvia, tan británica como siempre, quiso estar presente en una tarde como aquella. Una tarde que iba a empezar fantásticamente, pues James Thomas abrió el marcador a los siete minutos de partido desde los once metros. Los tigers dieron la vuelta al marcador en pocos minutos tras sendos errores defensivos de los galeses. Era pronto todavía, pero tras una mala temporada, el optimismo es un lujo al que pocos pueden acceder. Sin embargo, una mano de Whittle en el área del Hull significó un nuevo tanto de Thomas desde el punto de penalti. Al borde del descanso, el Swansea igualó el partido.

El Swansea ascendió desde League Two hasta llegar a Europa

El hoy entrenador del Everton, Roberto Martínez, y capitán de los swans por aquel entonces colgó un balón al área que Johnrose se encargó de rematar para que el Vetch Field viviese una explosión de júbilo sólo equiparable a la vivida minutos más tarde. James Thomas robaba la cartera a la zaga visitante para colgar el balón ante la salida del guardameta. La tensión, que previamente era palpable, se esfumaba de un plumazo. En su lugar, la alegría invadió cada rincón del estadio para invadir el césped tras el pitido final. El Swansea jugaría otra temporada más en la cuarta categoría inglesa.

Roberto Martínez colgó las botas y se calzó los zapatos. Cambió la camiseta y el pantalón corto por el traje y tan sólo dos temporadas después de aquel histórico día frente al Hull, el Swansea ascendía a la tercera categoría. El resto ya es historia. Dos ascensos en seis temporadas para llegar a la Premier League y ganar su primer torneo y jugar en Europa, también por primera vez.

El fatídico día del Bristol Rovers

Otro de los equipos que se salvó por los pelos aquella temporada fue el Bristol Rovers. El conjunto ajedrezado es uno de esos clubes con muchos años y pocos títulos. Ascensos, descensos y sorpresas espontáneas en Copa. Como por ejemplo convertirse en el primer equipo de la cuarta categoría en vencer a un equipo de la Premier League. Fue el Derby County el que cuenta con el dudoso honor de caer frente a los pirates. Además fue en East Midlands, con el Rovers como visitante. 1-3.

El Bristol Rovers descendió tras 94 años en la 'Football League'

El equipo de Bristol ha pasado gran parte de su dilatada existencia sobreviviendo en las catacumbas del profesionalismo inglés. Un equipo que jamás ha destacado por ofrecer un juego vistoso. Sin embargo era -y es- su afición lo que hace grande al equipo pequeño de la ciudad. Aunque tampoco es que el Bristol City sea un ganador nato. Varios campeonatos de divisiones inferiores, un subcampeonato de primera división y otro de FA Cup en la década de los 1900's. El Memorial Stadium ha visto a sus jugadores sufrir para mantener la categoría en innumerables ocasiones. Sufrimiento que se ha vivido en la presente temporada.

El Bristol Rovers se jugaba seguir en la Football League. La derrota en la antepenúltima jornada frente al Rochdale dejaba poco margen. Debía ganar los dos choques restantes. Especialmente el del penúltimo día. El Wycombe Wanderers -rival directo- era el obstáculo principal a superar. Un match ball que los bristolians salvaron gracias al gol de David Clarkson a falta de un cuarto de hora. Tenían la llave de la permanencia en su mano. Si igualaban o mejoraban el resultado de los de Wycombe, volverían a estar un año más en el fútbol profesional. El Mansfield Town llegaba a un Memorial abarrotado por más de 10.000 aficionados, sin nada que jugarse. Aún así, fueron los verdugos del Bristol Rovers. Tras 94 años en "la liga", el equipo ajedrezado se despidió perdiendo por un solitario gol y pregando porque el resultado de sus rivales le valiesen para mantener la categoría. No fue así. Igualado a puntos, la diferencia de goles general les enviaba al pozo. El pasado 3 de mayo fue el fatídico día.

El sueño del ascenso

Chesterfield, Scunthorpe United y Rochdale ya han celebrado el ascenso. Lograron su plaza en la League One durante el campeonato regular. Fleetwood Town, Southend United, Burton Albion y York City pelearán por el puesto sobrante. Cuatro equipos, cuyas historias se entremezclan para garantizar unas eliminatorias apasionantes.

Dos de estas historias nos muestran a dos equipos que ascendieron desde Conference a la League Two en la temporada 2011/12. Uno, el York, tras ocho temporadas fuera de la estructura de la Football League. Estructura en la que llegó a permanecer 74 años seguidos, siempre coqueteando con el descenso en tercera y cuarta división. Su rival en las semifinales que se inician el sábado será el Fleetwood Town. Representante de la población de la que toma su nombre, y que cuenta con poco más de 25.000 habitantes, fue refundado en 1997. El Fleetwood Town original nació hace ya 106. Sin embargo, esta es la segunda campaña que el Cod Army milita en el fútbol profesional. Highbury, su estadio, aspira a seguir con el sueño de hadas iniciado hace tres campañas, cuando tras firmar una gran actuación en la FA Cup, logró ascender a cuarta división. Por el camino, perdió a Jamie Vardy, su máximo goleador, que se convirtió en el fichaje más caro de un jugador del fútbol de aficionados inglés tras firmar por el Leicester City y ascender tres divisiones de una tacada.

Otro equipo con poca experiencia en la Football League es el Burton Albion. Y los brewers llegan dispuestos a escalar un peldaño más. Ya lo intentaron la pasada campaña, llegando a esta misma encrucijada. El Northampton Town les apeó del camino. El domingo tendrá su reválida particluar. Enfrente, el equipo con mayor experiencia en estos escenarios, el Southend United. Se ha enfrentado a equipos de la talla de Stoke City, West Bromwich Albion o Sunderland en su paso por Championship y League One. Son las competiciones coperas, sin embargo, las que han dejado los más gratos recuerdos en los aficionados de los Shrimpers. En la Copa de la Liga de la temporada 2006/07, y tras doblegar al Leeds United, el Southend hizo lo propio con un Manchester United liderado por Wayne Rooney y Cristiano Ronaldo. El único tanto del choque, obra de Jamal Campbell-Ryce en el minuto 25, fue suficiente, pues los red devils fueron incapaces de perforar la portería de su verdugo.

No hay que viajar muy atrás en el tiempo para encontrar el último precedente entre estos dos equipos, Burton y Southend. El pasado 3 de mayo, en la última jornada de la competición regular, ambos conjuntos se vieron las caras para certificar las posiciones definitivas en la clasificación. El Southend United, se alzó con el triunfo merced a un solitario gol de Barry Corr en la primera mitad.

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