Andy Selva, el héroe del balompié sanmarinense
(Foto: UEFA)

Andy Selva, el héroe del balompié sanmarinense

Con motivo del encuentro entre Inglaterra y San Marino el jueves en Wembley, descubrimos la figura más importante de la historia del fútbol del país transalpino. A sus casi cuarenta años, Selva aún espera poder brindar a su país un triunfo que no viven desde 2004.

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Santiago Córdoba Sánchez

Hablar de Andy Selva es hacerlo de historia viva del fútbol sanmarinense. Nacido en Roma hace treinta y ocho años, eligió llevar en el pecho el escudo de San Marino en honor a su madre, natural de dicho microestado, y a quien Selva ha agradecido siempre su sacrificio para poder darle una vida ligada al fútbol. Él le ha correspondido con creces. Tras más de una década y media representando a San Marino, el romano se ha convertido en la figura más importante del balompié en dicha región.

San Marino es el rival más debíl del panorama europeo. Ocupa el último puesto en el ranking de la UEFA, y raro es el encuentro en el que no salen terriblemente goleados. Su peor derrota llegó en 2006, cuando Alemania les derrotó a domicilio por 0-13 en partido de clasificación para la Eurocopa 2008. Obviamente, nunca ha participado en Eurocopas ni Mundiales, y siempre han terminado colistas en las diversas fases de clasificación para dichos torneos. De los 123 partidos que han jugado, han perdido 119, con tres empates y una victoria. Han marcado 20 goles y encajado 531.

Si lo miramos desde el punto de vista demográfico, esta situación no es extraña. La población de San Marino ronda los 30.000 habitantes, lo que implica un menor número que la gran mayoría de pueblos españoles, por ejemplo. De ese número, los que se dedican al fútbol son un bajo porcentaje, lo que explica que este deporte no despierte una gran afición ni implique un gran nivel por parte de sus participantes. Existe una liga propia, si bien apenas es conocida.

San Marino jugó su primer partido oficial en 1990, pero en estos veinticuatro años sólo ha ganado un partido -que además, fue amistoso-. Fue el 28 de abril de 2004 en el Estadio Olímpico de Serravalle, donde la selección blanquiazul juega todos sus encuentros como local. El rival, Liechtenstein. El resultado, 1-0. El goleador, Andy Selva.

Selva (izquierda) puja por un balón. Foto: UEFA

Selva es el máximo goleador en la historia de este combinado, con ocho tantos. Puede no parecer una gran cifra, pero tiene su mérito dado que San Marino no acostumbra a marcar goles. Estuvieron cinco años -quince partidos oficiales consecutivos- sin marcar entre 2008 y 2013. En ese mismo período encajaron alrededor de cincuenta goles. También es la selección que más derrotas consecutivas ha sufrido en la historia (35). Desde que debutase en 1998, Selva ha defendido la camiseta de su país en sesenta y cinco ocasiones con orgullo: “Me da igual que no seamos la mejor selección del mundo. Siempre siento un cosquilleo cuando salto al césped y escucho el himno nacional. Es un motivo de orgullo”.

El delantero es el único jugador profesional -que vive del fútbol- en una selección donde la tónica general es que los jugadores tengan otros empleos o estudios. Toda su carrera deportiva la ha desarrollado entre Italia y San Marino, en clubes como el Verona, Sassuolo, Latina o Padova. A los treinta y seis años fichó por el conjunto sanmarinense La Florita para pasar sus últimos años y colgar allí las botas. “No pasaré a la historia como un jugador de fama mundial, pero al menos soy parte de la historia del deporte de mi país. Eso me emociona”, declaró el jugador hace dos años.

De los veinte goles que San Marino ha logrado marcar en veinticuatro años, Selva es autor de ocho, lo que supone casi la mitad. Pese a estar ya en el ocaso de su carrera, tanto Giampaolo Mazza (1998-2013) como el actual seleccionador Pierangelo Manzaroli han contado con Selva en todas las convocatorias, conscientes de lo que supondría privarse de los goles que él aporta. Esta fase de clasificación para la Eurocopa de 2016 serán, a buen seguro, los últimos partidos de Selva con la selección de San Marino, e intentará colgar las botas dando a los sanmarinenses una sabor que no degustan desde hace una década: el de la victoria.

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