El estandarte del mejor Ajax de la historia
Johan Cruyff recibe el trofeo de la Copa de Europa | Foto: Daily Mail

Corría el año 1973. Johan Cruyff ya era un jugador consagrado en el mundo del fútbol y ya había hecho historia al ganar dos Copas de Europa con su Ajax dos años antes. Sin embargo, el mago holandés aún quería aumentar su palmarés un poquito más con la consecución de la Copa de Europa esa campaña, la última que jugaría en el equipo de Ámsterdam antes de marcharse rumbo a Barcelona.

La estrella del mejor Ajax de la historia

El Ajax llegaba a la final de la Copa de Europa después de deshacerse del Real Madrid en semifinales. El equipo dirigido por aquel entonces por Ștefan Kovács ganaba tanto el partido de ida como el de vuelta al equipo español, que en esa época contaba con jugadores de la talla de Santillana, Amancio o Pirri. El cuadro holandés no especulaba y volvía a la final del mayor torneo continental por tercera vez consecutiva. Con un juego que enamoraba y un fútbol total, el Ajax de Johan Cruyff hizo historia. La Juventus había ganado fácil al Derby County en la otra semifinal, pero aun así los de Ámsterdam eran claros favoritos y lo demostraron.

Cruyff y Beckenbauer en el partido de cuartos de final | Foto: Beyond The Last Man
Cruyff y Beckenbauer en el partido de cuartos de final | Foto: Beyond The Last Man

El Ajax no solo había vencido al Real Madrid en semifinales, sino que en los cuartos de final se había deshecho del siempre temible Bayern de Múnich. Los Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Paul Breitner o Uli Hoeneß mordieron el polvo ante un Ajax que tenía como gran estrella a Johan Cruyff. El genio holandés, además, no estaba mal acompañado en el equipo de Ámsterdam, ya que junto a él se encontraban futbolistas como Rob Rensenbrink, Johan Neeskens o Ruud Krol. Tan solo un año después, en la Copa del Mundo disputada en la RFA, los alemanes se vengarían de Cruyff y compañía al ganar la final a la Naranja Mecánica.

Los Franz Beckenbauer, Gerd Müller, Paul Breitner o Uli Hoeneß mordieron el polvo ante un Ajax que tenía como gran estrella a Johan Cruyff

La Copa de Europa de 1973 fue el último título que Johan Cruyff ganaba con el Ajax antes de viajar al Barcelona y agrandar su leyenda. A pesar de que los holandeses eran los favoritos, el partido no se presentaba nada fácil. La Juventus disputaba su primera final de Copa de Europa de la historia, pero había jugadores de una calidad incuestionable en la plantilla turinesa como Dino Zoff, José Altafini o Fabio Capello.

Un estilo transversal: del Ajax a la Oranje

El partido se puso de cara para el Ajax nada más comenzar. Blankenburg centraba un balón cruzado a Rep, quien cabecea con fuerza y marcaba el primer y, a la postre, único tanto del encuentro. El marcador no se movió más en lo que restaba de partido, pero no hacía falta. El Ajax volvía a ganar la Copa de Europa con Johan Cruyff como capitán y escribía su nombre en los anales de historia para ser considerado uno de los mejores equipos de la historia.

Johnny Rep marca el gol de la victoria ante la Juventus | Foto: AFC Ajax
Johnny Rep marca el gol de la victoria ante la Juventus | Foto: AFC Ajax

La base de ese maravilloso que ganó tres Copas de Europa consecutivas y que maravilló a todos con un juego nunca visto hasta ese momento fue el origen de una de las mayores selecciones de la historia: la Naranja Mecánica. Esa selección que tuvo en su mano darle a Holanda su primera Copa del Mundo hasta en dos ocasiones consecutivas, en 1974 y 1978, y que perdió ambas finales. La selección neerlandesa tenía un juego prácticamente idéntico al que el maravilloso Ajax de 1971 a 1973 realizó en la mejor época de la historia del equipo de Ámsterdam.

Cruyff y el Ajax no volvieron a ser lo mismo

Con la victoria ante la Juventus en el estadio Rajko Mitić, conocido popularmente como Marakana, se cerraba un círculo en el Ajax. Los aficionados del equipo neerlandés no volverían a ver ganar una Copa de Europa (renombrada en aquella época como Liga de Campeones) a su equipo hasta 22 años después cuando Louis van Gaal se traía la Orejona a Holanda con un equipo plagado de jugadores jóvenes y futuras estrellas entre las que destacaban Seedorf, Davids, Kluivert o Kanu.

Cruyff levanta la Copa de Europa | Foto: Algemeen Dagblad
Cruyff levanta la Copa de Europa | Foto: Algemeen Dagblad

Johan Cruyff se fue ese mismo verano que se hacía con su tercera Copa de Europa seguida hacia Barcelona. Es cierto que con el club catalán no consiguió ningún título europeo como jugador, pero su deleitó a los aficionados culés con su maravilloso estilo de juego. Más tarde se marchó a jugar a la liga de Estados Unidos para finalmente volver de nuevo a la liga española, exactamente al Levante, y acabar retirándose en su país natal. Regresó al Ajax en 1981 después de pasar por el club valenciano y tras dos años se retiró en el Feyenoord. Al volver a los Países Bajos no consiguió volver a ganar ningún torneo internacional como jugador, pero sí que se hizo con las tres ligas que disputó (dos con el Ajax y una con el Feyenoord) y con dos copas holandesas (una con cada equipo).

El final de un ciclo y el comienzo de su leyenda

La final ante la Juventus pareció marcar un antes y después en la trayectoria de Johan Cruyff. No volvió a ganar ni un título internacional con otro equipo, ni siquiera con el Ajax en su segunda etapa en el equipo de Ámsterdam. Sin embargo, su herencia es lo más importante que dejó al mundo del fútbol. Fue el mejor jugador de uno de los mejores equipos de la historia del fútbol como es el Ajax de principios de los años 70 y uno de los capitanes de la selección holandesa que enamoró a propios y extraños entre 1974 y 1978, a pesar de salir derrotado en las dos finales de la Copa del Mundo que disputó. Además, está considerado uno de los mejores jugadores de toda la historia del fútbol junto con otros como Maradona, Pelé o Di Stéfano, con el que ahora podrá jugar allí arriba.

Johan Cruyff quería, por encima de todo, dejar un legado, una huella que no se pudiera borrar jamás, algo que consiguió tanto como jugador como entrenador. Él lo explica a la perfección en una de sus citas más famosas:

Ganar solo dura un día; una reputación, toda la vida. Tener tu propio estilo, tener gente que te emule, que te admire, es el mayor regalo

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