Análisis post partido: Inglaterra, letal con la pelota quieta

Inglaterra aprovechó la pelota parada para derrotar a Suecia (2-0) y clasificarse a semifinales del Mundial Rusia 2018.

Análisis post partido: Inglaterra, letal con la pelota quieta
Gareth Southgate | Foto: Cuenta Twitter oficial de la selección inglesa (@England)

La última vez que los ingleses se habían metido en una semifinal de Copa del Mundo fue en Italia 1990, desde allí la escuadra británica no lograba muy buenas actuaciones en la competición. Esta vez fue distinto, una victoria muy fría ante Suecia gestada desde las jugadas a balón parado le ha colocado entre las cuatro mejores selecciones del mundo y ahora el objetivo es claro: ganar nuevamente la Copa del Mundo tras 52 años.

El partido se dividió en un par de escenarios que se presentaron de acuerdo al momento del partido y al resultado que se reflejaba en el marcador luminoso para entonces. Sin embargo, el común denominador fue la frialdad sueca, las flaquezas defensivas, las malas decisiones de Sterling y los pocos balones que le llegaron a Harry Kane.

 

El empate como resultado para Suecia

El planteamiento táctico de Jan Olof Andersson (mejor conocido como Janne Andersson) fue una apuesta clara a mantener el empate sin goles durante el tiempo que fuese posible y en segunda instancia elaborar alguna jugada que pudiera ocasionar en algún momento del partido el gol que les diera la ventaja. Más de lo mostrado anteriormente en el Mundial por los suecos, ninguna novedad.

En principio, Suecia no lograba transitar hacia tres cuartos de cancha con el balón y la selección inglesa buscaba constantemente a Sterling, intentando que el balón llegara en algún punto hasta Harry Kane en una posición donde el ‘killer’ del Tottenham pudiera causar daño a Suecia pero esto no sucedía. Emil Krafth tuvo que asumir el papel de lateral derecho en la selección sueca ante la ausencia de Lustig y fue inquietado recurrentemente por Ashley Young que en ocasiones aparecía muy solo por la banda izquierda y con espacio suficiente para generar peligro pero los balones no llegaban hasta él.

En un momento donde el partido parecía encerrarse en una burbuja dónde el tiempo pasa y no sucede nada más, llegó una importante ocasión para los ingleses que aprovecharían de explotar su mayor potencial: la jugada a balón parado. Harry Maguire sería el encargado de transformar en gol un balón colgado en el área desde un tiro de esquina. A partir de allí el escenario era distinto.

 

Efecto Maguire y la falta de respuesta

Como un boxeador cayendo a la lona tras un golpe preciso y con fuerza, Suecia había sufrido el gol de Maguire y no logró responder a ello. Las malas decisiones de Raheem Sterling evitaban que Inglaterra consiguiera el segundo gol. Suecia en el mismo sitio, sin poder superar los tres cuartos de cancha, sin crear jugadas que pusieran en riesgo la integridad de las redes inglesas, estancándose, de pie pero sin poder conectar un golpe que igualara las tarjetas.

El segundo gol llegaría mediante el juego aéreo una vez más, Dele Alli conectaría de cabeza un balón en el área para enviarlo al fondo y poner a su selección en ventaja 2-0. El planteamiento frío de Suecia no mutaba, no evolucionaba y mucho menos funcionaba, agobiados por el marcador decidieron ir al frente en busca de oportunidades pero Pickford evitó en varias ocasiones el descalabro del conjunto inglés.

Janne Andersson movió sus piezas e ingresaría a Guidetti, pero sorprendería la salida de Emil Forsberg y Ola Toivonen, tal vez los dos hombres de más peligro del conjunto sueco. No resultó, ya todo estaba dicho y Suecia no era capaz ni siquiera de romper el sepulcral silencio goleador en el que estaban sumidos.

Si bien, Inglaterra ganó el partido en aquel tiro de esquina que causó el gol de apertura por parte de Maguire, Suecia perdió el partido en lo táctico no entendiendo que jugaban ante un rival ante el que tenía que arriesgar más.